Por Sybila Oráculo
Sacerdotisa de la Diosa Avalón, Astróloga, Periodista, Médium
www.sybilaoraculo.com

Estamos ad portas de sintonizar con esta importante fecha. Momento en que las mujeres del mundo se alzan en cuerpo, alma y vientre para manifestarse. Día en que la creatividad suele unirnos para mirarnos en la totalidad. Alineando pensamientos, necesidades, movimientos, en todos sus pulsos: creativos, legales, artísticos, espirituales, irreverentes y hasta extremos. Es que caminamos hacia un cambio de paradigma que no siempre es tan fácil de comprender ni es tan obvio.
La paradoja histórica cuenta que desde los albores de la civilización con el advenimiento de la agricultura, descubrimiento asignado a la observación intuitiva de las mujeres, éramos usadas como bienes de intercambio material, acuerdos legales y consuetudinarios. Si eras niña, adolescente, adulta o anciana, los valores cambiaban. Podía ser vendida la virginidad, o las horas de trabajo y servicio por estar fuerte y sana, o como anciana asignarle labores domésticas. En muchos casos estas prácticas siguen vigentes y muy arraigadas en culturas con tecnologías avanzadas.

Dicho proceso lo vivimos en el presente continuo, por ende, no es un día para celebrar un acontecimiento en efemérides.
El 8 de marzo sobrevive digno y crucial. Estamos evidenciando cruces semánticos con las teorías feministas. En la era acuariana, nos enfrentamos a otra mirada que va más allá de los evidentes derechos mentales, físicos y materiales de sentido común, basados en los derechos humanos y civiles, pues se cruza con los jardines de la polaridad cerebral intuitiva que se hizo reconocida por la metafísica y los planteamientos espirituales, que hoy nombramos como el Sagrado Femenino Ancestral.
Hoy nos enfrentamos a un dilema; ya que dicho concepto no establece diferencias de sexo, puesto que  el femenino sagrado es una alineación desde la aceptación de la parte intuitiva y conectada profundamente con la raíz primigenia de la vida como recipiente.

Mirada de la Bioenergía
El Tao las ha llamado yin y yang, que son dos energías que componen el Chi o energía vital. Todo ser vivo contiene tanto la energía femenina como masculina. Somos ambos hemisferios vibrando. Por eso en todos los reinos: animal, vegetal, mineral existen las diversidades sexuales. La triada mística nos habla que la vida no se crea con dos elementos si no con tres: el trimurti. Necesitamos que esta dualidad la complete el espíritu que eleva estas frecuencias hacia la sintonización y cuya mezcla procrea la vida. Esto sucede, por ejemplo, a nivel de parir un hijo o puede darse desde el exterior, cuando una pareja que se ama decide incorporar un hijo de cualquier especie.
Equilibrando ambas polaridades, activamos el circuito interno y permitimos que fluya libremente la energía vital, llegando a todos los órganos internos. Potenciando todo en nuestra vida. Más allá de la procreación.
Sin embargo, la cultura positivista estableció la idea estructurada donde lo normal debía ser el establecimiento de una pareja hombre/mujer con roles muy definidos.
Las religiones tampoco estuvieron alejadas de esto.
El femenino sagrado es un código tremendamente importante. Todos los libros sagrados poseen la sapiensa de poder llegar a esta medicina evolutiva, lo cual ha sido ocultada para conservar un sistema económica y de dominio más allá de las esferas imaginables…
El femenino sagrado posee una profundidad enorme difícil de tratar en pocas palabras.
Desde los años ´60 se comienza a hablar de Tealogías, de la necesidad de nombrar al Dios religioso contemporáneo como Diosa, reivindicando prácticas ancestrales y primigenias. Luz igual de divina con la sexualidad manifestada como sagrada, tomando en cuenta que en épocas antiguas existieron también dioses Lunares…
La sacerdotisa es primigenia y más antigua que un Papa o padre líder; que la sororidad nace tomando su lugar; ante un andar machista o masónico fratter, cuyo significado es el de un hermano, siempre varón. Sororidad nace de “saludos sororos”, “En sonoridad”, se hace alusión específica a la solidaridad entre mujeres en el contexto patriarcal, para no caer en la trampa de éste. Establece además una profunda crítica contra los feminismos extremos que luchan con las mismas armas patriarcales de violentas guerrillas; destinadas a sembrar el mismo odio machista, violento y a distanciarnos de la comunión. Muchas veces justificados es cierto, pues ¿cómo consiguieron las mujeres todos estos logros, sino dando sus vidas en situaciones extremas, postergando toda historia romántica?.
Dichas luchadoras murieron encerradas, renegadas, discriminadas y no exentas de cánceres, enfermedades, depresiones y tristezas a pesar de su valentía y logros. Es una realidad que no quiere escribirse. Siempre es más épico hablar del folclor de las cosas y de los íconos que representan. Pero no es la historia completa.
El Femenino Sagrado hoy se manifiesta para hacer un alto a este voracidad, tanto hombres como mujeres poseen la necesidad de calibrarse. Trabajar día con día por el cambio de hábitos y el desarrollo educacional de dicha energía para poder crecer en libertad, igualdad, sin ser esclavos de la mátrix. Entendiendo los códigos de la vida que las religiones han ocultado para esclavizar a la humanidad.
El objetivo es tener vida y vivirla; que hombres y mujeres en diversidad sexual, sintonicen y no se separen por el machismo lleno de trabas mentales, dogmático y convenientemente mercantilista.
La emergencia espiritual de asimilar el femenino sagrado es entender, vivenciando, todo lo que significa le energía de la intuición la psiquis, la sangre menstrual, la leche materna, la sexualidad sagrada, la exquisita y lunática locura de ser mujer. Y los compañeros que desean activar esta energía como un derecho natural conectar con el hombre mago, yerbatero, curandero, cuidador de niños, hacedor de alquimia culinaria, creador de fen shui de espacios, sensible a desarrollar terapias, poesía, danza, entre tantas miles de cualidades que su femenino sagrado le heredara. Asimismo nosotras podemos manejar camiones, dirigir empresas, batallas, artes marciales, y ser líderes espirituales.
Como mujeres recién estamos volviendo a reencontrarnos con nuestras medicinas y dichosas también le decimos a un él cuando curioso y conectado también siente el llamado para realizar lo mismo.
En Chile, por ejemplo, Atma Prakasch Kaur, sacerdotisa, terapeuta y educadora, se encuentra trabajando con hombres la energía de la obsidiana. Experimentando sintonizar esta activación. Es un valioso comienzo de los círculos de hombres donde el femenino y masculino confluyen su hacer para redescubrir los potenciales y volver poderosa a esta dualidad. Despertar para una vida plena, sexual, gozadora, respetuosa, abundante; sin depresiones, apegos, persecuciones o anhelos de apoderarse del otro sin permitirle su individualidad.