Por Sergio Ureta
Médico, escritor científico.
Autor de “El ser humano una secuela del Big Bang”, “Inteligencia humana”,
“Astrología, una verdad basada en la evidencia”.

Como expliqué en el artículo anterior, el “cuanto” es la partícula más pequeña e indivisible del Universo y su valor, calculado por Max Planck, es la constante de Planck y se escribe con la letra “h”. Hoy no hay duda alguna de que en el Universo no existe ninguna masa, ni medida de longitud, ni acción energética que sea menor que h.

Big Bang
Los cuantos fueron creados posterior al momento del Big Bang, el cual sucedió hace 13.700 millones de años, y que fuera una singularidad que ocurrió con una temperatura de miles de trillones de grados. No había materia ni tiempo, es el momento cero del tiempo y el espacio. Había nada, solo esta gran energía, por ponerle un nombre, porque tampoco se sabe qué era exactamente.
Los científicos coinciden en que después del Big Bang aparece el tiempo y la materia. Y esta materia primigenia fue precisamente los cuantos, partículas menos que microscópicos; elementos que forman todos los átomos, y digo menos que microscópicos, porque no existe ni existirá nunca un microscopio que permita verlos, debido a su desmedido pequeño tamaño. Solo se detectan tangencialmente por su comportamiento, el que ha coincidido perfecto con los experimentos. Este ha sido, precisamente, el gran virtuosismo de los físicos cuánticos, que han desarrollado esta teoría basándose en experimentos matemáticos tangenciales a la realidad, y que al aplicarlo ¡resulta perfecto!
Entonces, retomemos, posterior al Big Bang se crean los primeros cuantos, esto gracias al campo de Higgs y al bosón (que lleva su nombre) y que en forma jocosa se le denominara la partícula de Dios, pues por su acción se crea la materia y el espacio, es decir, se crea todo el Universo como lo vemos ahora.
Cabe señalar que es importante entender que un alto número de científicos se adscriben al ateísmo, y sólo aceptan lo que la ciencia explica racionalmente. Y tenemos claro que hay cosas que la ciencia no puede explicar como los sentimientos, el amor, el odio… Y fue en este contexto que algunos científicos se burlaron de dicha expresión, de que Dios es el bosón de Higgs.
Dicho sea de paso, el bosón de Higgs demostró su existencia en el año 2012 en el L.H.G, es decir el gran colisionador de hadrones, que existe entre Francia y Bélgica.
También es importante indicar que toda esta teoría, pese a lo mucho que se ha publicado, no ha tenido la suficiente consistencia para negar la existencia de un Dios, quien-que perfectamente pudo haber creado este Big Bang de la nada y desde allí crear el Universo. Un argumento que los científicos creyentes consideran como una verdad.

El Gran Colisionador de Hadrones

Entonces, por acción del bosón de Higgs se crearon los primeros cuantos (por cierto es inmensamente más complejo de lo que describo), éstos se denominaron quarks, gluones, electrones y otros muchos nombres, sin embargo, los nombrados son los más frecuentes. Con el tiempo los quarks se unieron de a tres, por acción de los gluones, formando protones y neutrones. Cada protón y cada neutrón tienen tres quarks.
Por millones de años, en el Universo sólo había hidrógeno y muchos cuantos, los que se fueron acumulando en cantidades inconmensurable hasta formar las estrellas.
500 millones de años después del Big Bang las estrellas se unieron por miles, configurando las galaxias, las que también hay por ¡millones!
Las estrellas son muy parecidas a nuestro Sol, están formadas mayoritariamente de Hidrógeno, sobre un 70%. Dentro de ellas hay una inmensa presión gravitacional, escenario que hace que los átomos de Hidrógeno se fusionen formando el átomo de helio, el que a su vez tienen dos protones y dos electrones, ocupando alrededor del 25%. (Esta transformación de átomos de Hidrógeno para formar Helio es la combustión que permite que las estrellas generen su inmenso calor. Toneladas de Hidrógeno se transforman en helio y en es en ese proceso se produce el calor que emite el Sol).
Las estrellas son fábricas de átomos, al fusionarse crean otros con más protones como el litio, el Berilio y así se siguen formando con más protones, neutrones y electrones, que no alcanzan el 3%. Es después de miles de años, cuando las grandes estrellas alcanzan a formar el Hierro (con 26 protones y electrones); en ese instante la estrella colapsa provocando una Supernova, la cual estalla a gran presión; instante en que se crean los demás átomos conocidos. Para estallar como supernova, una estrella debe ser 10 veces más grande que nuestro Sol, de lo contrario sólo se apagan, algo que ocurrirá con nuestra estrella solar en unos 4.500 millones de años más.
Los átomos desprendidos de las supernovas, conformarán más estrellas y planetas.
Al comprender que en el Universo hay billones de galaxias, hace increíble que partículas tan pequeñas como los cuantos se hayan creado en tal magnitud para formar este inmenso Universo.
El Sol es más de mil veces más grande que la Tierra, sin embargo es inmensamente pequeño en relación con otras estrellas. Los seres humanos, comparados con el Universo somos una insignificancia, sin embargo si nos comparamos con átomos de hidrógeno, somos inmensos, pues estamos conformados de 6 X 1027 átomos de este elemento (6 con 27 ceros), un número inconmensurable y, por cierto, una cifra mayor de cuantos.
Lo interesante de esta comparación, es que pareciera que estamos en un punto intermedio entre lo cuántico y el resto del Universo.

*Del libro “El ser humano una secuela del Big Bang».