Por Álvaro Santi
Tarólogo y Escritor
Autor de los libros «La casa, espejo del habitante» y «La lengua del inconsciente. Una guía iniciática para el uso del Tarot de Marsella».

Nuestra naturaleza espiritual nos conecta con energías de otros planos que asisten en nuestro proceso de la vida. Seres espirituales supervisan y guían nuestros pasos formando en conjunto un equipo que trabaja en pro de la evolución.
Los ángeles son unos de estos seres. Personalmente comencé a tomar contacto con ellos cuando aún era un niño, sin embargo fue en mi trabajo con el mundo de lo onírico, en mi adolescencia, cuando recibí su orientación. La primera instrucción que obtuve se trató de la elaboración de un altar. Ellos me explicaron que un altar actúa como un punto receptor y emisor de energía; es un espacio sagrado que permite la transformación y el desarrollo espiritual; un espacio físico que nos conecta con energías más sutiles.
La construcción de un altar conduce nuestra conciencia hacia lo que verdaderamente somos, más allá de nuestra identidad física. De tal manera el trabajo con el altar nos permite recordar y expresar nuestra multidimensionalidad.

El altar angélico
Para montar nuestro altar angélico vamos a recorrer nuestra casa buscando un lugar idóneo. Para ello confiaremos en nuestra intuición. ¿Es nuestro dormitorio el mejor lugar?, ¿será conveniente instalar el altar en el living? Si sabes utilizar radiestesia (péndulo, varillas, etcétera) ésta es la oportunidad. Recorre cada habitación con tu herramienta preguntando si se trata de un buen lugar. Una vez dado con el lugar realiza allí una limpieza física seguida de una limpieza espiritual. Por ejemplo, puedes usar el humo de la salvia, el romero y/o la ruda. También es buena idea quemar un palo santo. De esta forma elevas la energía. Algunas personas acompañan este acto con una plegaria o un decreto. Te sugiero que, una vez encontrado el lugar, traces un círculo alrededor con el dedo índice de tu mano derecha mientras dices con voz alta y segura:

EN ESTA HORA SAGRADA, EN ESTE LUGAR SAGRADO Y MEDIANTE ESTE ACTO SAGRADO INSTALO UN ALTAR QUE ME CONECTARÁ CON LAS ENERGÍAS DE SERES DE LUZ Y ÁNGELES. CUALQUIER ENERGÍA CONTRARIA NO PODRÁ INTERVENIR EN ESTE LUGAR

Allí ubicarás una mesa que cubrirás con un mantel de color celeste. Al centro vas a poner tres velas formando una línea horizontal, una dorada (o amarilla), una celeste y una violeta previamente untadas con unas gotas de aceite de oliva. A la izquierda un florero con agua, rosas blancas, claveles blancos y/o lirios. A la derecha un pocillo de barro con brasas sobre las cuales quemarás copal, mirra y/o almizcle. Renueva periódicamente las velas, las flores y el incienso.

Comunicación con los ángeles
Vas a redactar una carta a los ángeles en la cual describirás una situación para la cual requieras de su asistencia y orientación. Evita ambigüedades. Sé claro y directo en tu petición. Deja la carta sobre el altar. Enciende las velas con fósforo partiendo por la amarilla que representa la conciencia y la fuerza divina, luego la celeste que nos recuerda nuestra naturaleza celestial y la violeta para liberar cualquier energía contraria a nuestro deseo. Enciende los inciensos y lee la carta en voz alta. Acerca la carta al incienso permitiendo que el humo la cubra por completo. En ese momento imagina que el humo eleva tus peticiones hasta alcanzar el cielo donde es recepcionada por los ángeles. Deja las velas encendidas unos diez minutos y apágalas sin soplarlas.
Realiza este ritual con mucha fe durante 22 días y observa los resultados… te sorprenderás.