Por Fernanda Miranda
Psicóloga. Analista Carta Astral / www.cartastral.cl
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Mis querides lectores, aquí estamos ya en ciclo de Cáncer ♋, corresponde a la Casa 4, a la primera agua del sistema zodiacal, al arquetipo de la madre y el hogar principalmente, y su regente planetario es la Luna ☽.
En el Tarot, la Luna siempre ha representado la seguridad-inseguridad emocional. Aquí en la astrología es también así, representando todo el autoconocimiento, lo cual implica ampliar nuestro campo de experiencias a lo largo de nuestra vida e ir acompañándonos de nuevas percepciones acerca de nosotres mismos en el paso del tiempo.
Por ahora vamos a entender que la Luna, Cáncer y casa cuatro corresponden a ese ámbito de la vida en donde hemos de desarrollar la autocontención, esto con el gran propósito de proveernos de nutrición en los distintos niveles que como seres humanos requerimos.
En un comienzo era La Madre y todos esos personajes sustitutos de este rol. Primero lo buscamos afuera a partir del momento cero que salimos del vientre materno, luego, y acorde a cómo y con quiénes tuvimos la fortuna o infortunio de ser cuidados y nutridos es cómo vamos a reaccionar y forjar una personalidad determinada.
Lo bonito e interesante… es que no es la personalidad definitiva, aunque sí responderá a un patrón que tarde o temprano hemos de integrar, ver y reconocer como propio y heredado a partir de cómo fuimos cuidados, para así, de a poco, poder ir despertando en la coherencia de ser el/la propia madre de nosotres mismes.
¿Cómo? Nuestra madre existe con o sin nuestra abuela, así mismo ocurre con nosotres. Hay una tecnología sagrada inmanente al entrar a la Tierra que nos pertenece a todas y todos. Tenemos un cordón umbilical mágico y de colores empotrado en un sistema de Chakras que permite el paso de la energía kundalini, que nos nutre de todas las bondades de la vida para seguir existiendo.
Sin embargo, en el comienzo y en la mayoría de los casos, entramos a la Tierra con amnesia, ceguera e indefención, y una súper madre (ojalá) nos recibe, y se vuelve por algún tiempo un poco loca de amor y misión de cuidado, y toma la labor de adivinar nuestras necesidades básicas y administrarlas.
Algunas de estas madres nunca despiertan de esa locura de adivinar al otro y para qué decir cómo algunes hijos quedan también bien acomodados y dormidos en ese dejarse adivinar… y entre ambos – madre e hije- perpetúan una relación romántica de tomarse a la personal la existencia mutua en una tan antigua doble demanda:
Bebé :… !aliméntame!
Madre:…. !Déjame alimentarte!
El arquetipo de Cáncer se comporta de la siguiente manera desde la mirada evolutiva: Consiste en el Poder de ir despertando en los distintos momentos de la vida y acercarnos cada vez más a percibir y desarrollar seguridad emocional -ampliando el autoconocimiento y el autocuidado. Gracias al apego y desapego podemos ir jugando a liberar al otro y a nosotros mismes del cordón umbilical entre amigos, o hermanos, o madres, o padres, o ancestros como una demanda obligada y a veces tan sufrida y  limitante…
La invitación es a avanzar, progresivamente, a sentir seguridad emocional en la Tierra, en la existencia, o en la tan estable y contenedora rutina del día y la noche, y de los ciclos lunares (Capricornio es el arquetipo opuesto complementario de Cáncer y representa el tiempo – espacio consensuado en la Tierra). De esta súper mega rutina difícilmente podemos salirnos, a menos que interrumpamos el paso de la energía eléctrica vital que nos une a la madre Tierra y muramos. De hecho, me atrevería a decir, que las enfermedades y dolencias se deben justamente a esta interrupción del paso de la energía vital fluidamente.
Es bonito y bueno reconocer hasta dónde estamos preparadas y preparados para sostenernos en esta confianza y seguridad en la existencia, teniendo una identidad (ego emocional) tremendamente necesaria para reconocernos.
Primero necesitamos el espejo de esa Madre/Otro…, luego trabajamos en recordarnos a nosotres mismes y re-conocer las variadas formas que podemos llegar a ser y finalmente forjamos evolutivamente una nueva identidad.
En este Ciclo de Cáncer se nos propone la conciencia de saber que al nacer entramos a un Útero Sagrado llamado Tierra, que nos contiene desde afuera hacia adentro con las capas atmosféricas. Y que no salimos de aquí hasta que morimos (físicamente). Luego, bienvenides también a esta conciencia sagrada de estar en este planeta sembrados como embriones… en donde reconocer el cordón umbilical hacia la Tierra nos permite vincularnos al agua, tierra, fuego y aire como nutrientes esenciales que permiten apego y amor a la vida misma, asegurándonos las necesidades básicas… ¡¡Y más!!
Generar esta conciencia se vuelve un paso de amor – cuidado a ti y a los demás. En la medida que estás preparade para confiar en la vida y ampliar tu currículo acerca de quién eres y de lo que eres capaz, es que vas creando una nueva seguridad emocional. Esto es clave para entender estos tiempos, ser la niña/o y la madre, conocerte y amarte…apañarte.
Un abrazo afectuoso y contenedor de la madre/figura cuidado en la infancia, así como una mirada envolvente que reafirma tu permanencia y existencia en los espacios vitales son elementos esenciales para echar a andar la vida y el amor a sí,  independiente de si tuviste o no saciada esa necesidad de apego -por exceso o por defecto-, ya estarás preparado para salir a tu mundo interior a confiar en ti y en tu empotramiento sagrado a la existencia.
¡Bendiciones!