Por Sergio Ureta
Escritor científico
Médico gineco-obstreta

¿Estamos en la etapa final de la era cristiana como lo señala el apocalipsis? La Biblia describe que solo los creyentes no deben temer, pero si analizamos la palabra apocalipsis, esta no significa caos ni destrucción como muchos interpretan, sino revelación, y ahí el cariz cambia.
Pero para la astrología existe otra interpretación: Es un fenómeno dado por la diferencia del año solar (que dura 365 días, 6 horas, 9 minutos) con el año trópico que es de 365 días, 5 horas, 48 minutos. Esta diferencia de 21 minutos por año es la denominada precesión de los equinoccios, que fue descrita por Hiparco de Nicea el año 130 a. de C. Esto significa que si el 21 de marzo (equinoccio) se marcara perpendicular a una estrella, se apreciaría que el próximo 21 de marzo, esta estrella se vería 21 minutos más atrás, lo cual ocurre porque la Tierra se bambolea por efecto de las mareas, por no ser perfectamente esférica y estar en posición oblicua respecto del eje de traslación. Lo curioso es que el 21 de marzo del año 1, coincidía perfectamente con una estrella de la constelación de Piscis (recién saliendo de la constelación de Aries), así este punto vernal, por efecto de la precesión, sigue retrocediendo por la constelación de Piscis y ya ha avanzado 28º, casi alcanzando la constelación de Acuario.
La astrología dividió el cielo en 12 signos de 30º cada uno, que corresponde a la trayectoria del Sol (eclíptica), que cada 30 días (aprox.) oculta una constelación, por lo que utilizó estos nombres de las constelaciones del zodíaco como signos (Aries, Tauro, Géminis, y así sucesivamente). De esta forma, el Sol se aprecia retrocediendo 1º cada 72 años. Astronómicamente se sabe que el sol gira por todas las constelaciones en 25.920 años, lo que indica que estaría 2.160 años en cada constelación (La división de 25.920 en 12 constelaciones resulta 2.160) y 72  al multiplicarlo por 30 resulta 2.160, que es el tiempo en que nuestra estrella oculta cada constelación. Es preciso hacer notar que las constelaciones no están exactamente a 30º, sin embargo para la astrología es sólo una nominación que debe ser simétrica.
Entonces, para la astrología 2.160 años corresponden a una era y ésta, se manifiesta de acuerdo a la constelación que oculta, otorgándole su nombre, así, actualmente podemos ver que estamos terminando la era pisciana y alcanzando la era acuariana.
Con estos datos podemos ir más atrás. 2160 años antes del término de Aries, es decir 5320 años a. de C. el punto vernal estaría coincidiendo con la constelación de Tauro, por lo tanto constituye la era de ese signo y curiosamente diversas civilizaciones tenían al toro como elemento de adoración. Desde el paleolítico podemos encontrar figuras rupestres, donde el toro aparece como la figura más repetida, incluso la misma Biblia hace referencia al “becerro de oro”, que habría sido una escultura metálica de un ternero muy venerado, especialmente en el “exodo” ( Cuando Moisés conducía a los israelitas esclavos de Egipto, a la tierra prometida. En el mismo Egipto se adoraba al toro Apis, que representaba la reencarnación del dios Osiris o en el Egeo se adoraba al bovino lunar, al cual denominaron “Bos Taurus primigenius”. En Creta se relataba que Teseo debió luchar con el minotauro, mitad hombre, mitad toro. En los misterios de Cibeles y Atis, cuyo ritual principal y final culminaba con el sacrificio de un toro. Se personificó este animal como la imagen de fuerza, incluso Alejandro Magno le puso “Bucéfalo” a su caballo, que significa cabeza de buey.
Después vendría la era de Aries, donde coincidemente se aprecia una actitud “ariana” en las distintas civilizaciones, donde el poder y la fuerza eran la máxima expresión en el hombre, el dominio de los pueblos por la fuerza. Aries para los griegos, o Marte como lo llamaban los romanos, era especialmente venerados y considerados como el dios de la guerra y el poder. Mucho más se podría describir sobre esta era, sin embargo es perfectamente entendida en este concepto. El imperio romano fue la máxima expresión de este poder, el cual cayó en excesos y ante lo cual surge una nueva clase de personas que se revela y que poco a poco representarían la nueva era que se avecinaba: la era de Piscis.
Esta era comenzó el año uno, eran tiempos en que los cristianos se identificaban con el símbolo del pez, lo cual terminó siendo muy difundido en el comienzo de este gran ciclo de 2160 años. Este signo también representa los pies, y es curioso que estos también pasen a ser el símbolo de la cristiandad por el lavado de pies que representa veneración y sublimación o que en la imagen de Jesús el Cristo, se le besen los pies como signo de devoción. El agua bautismal también hace referencia a elementos del agua de mar, que representa Piscis.
Actualmente estamos ingresando a la era de Acuario. Para entender su significado, es preciso entender lo que mitológicamente se le atribuye al dios que lleva este nombre, pero antes cabe señalar que el término acuario se presta para confusión, pues algunos creen que por su nominación debería ser signo de agua, pero lo que ocurre es que se hizo una mala traducción a acuario, el nombre debió ser “aguador”, que es quien desde el cielo lanza el agua, y por eso se trata de un signo de aire.
La mitología dice que Acuario poseyó a Gea -la Tierra- y que en ella creaba cosas diversas, sin embargo prontamente se aburría de su creación y los enterraba. Gea molesta por eliminarle “sus hijos”, decidió matarlo.  Pidió ayuda a su hijo Saturno, el cual cercenó sus genitales con una hoz, sin embargo, su líquido seminal esparcido por la tierra siguió generando nuevas criaturas…
Por cierto que como toda la mitología, hay información oculta, y en este caso metafóricamente lo que está develando para esta época, es que aparece una gran cantidad de inventos, tecnológicos por ejemplo, que prontamente son “enterrados” para dar nacimiento a otros de mayor nivel.
Tal como el imperio romano representó el apocalipsis de la era Ariana, estaríamos ad portas del apocalipsis de la era pisciana, donde se revelaba que al final de los tiempos ocurriría un grave deterioro de la fe y de grandes cambios en el comportamiento de la humanidad, lo cual ya estaría siendo una “verdad revelada”. Este paulatino cambio estaría marcado por los nuevos descubrimientos, el raciocinio intelectual, la computación y las diversas tecnologías nacientes, quedando lo religioso, como institución, en un plano cada vez más secundario y por eso vemos a las distintas iglesias trabajando arduamente para revertir esto.
Por cierto que terminada la era de Acuario, después del año 4000, viene un nuevo apocalipsis. Se iniciará la era de Capricornio, donde curiosamente su regente es Saturno (que eliminó a Acuario según la mitología) y deberá ordenar todo para que la humanidad pueda avanzar nuevamente. ¿Qué se dirá en ese momento?