Atrévete a ser tú

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Por Marcela Contreras
Terapeuta holística / mcterapeuta@gmail.com

La necesidad de agradar a todos puede llevarnos a valorar la opinión de los demás por encima de la nuestra, lo que, poco a poco, nos lleva a perder nuestra identidad personal. Si eres adicto a la aprobación de quienes te rodean, necesitas salir de esta inseguridad en la que estás inmerso y que te impide gozar de una sana autoestima.
A todos nos gusta sentirnos queridos, considerados y tomados en cuenta, el problema surge cuando ese deseo pasa a ser una necesidad casi enfermiza, pues cuando no lo tenemos se nos mueve el piso, flaquiamos, nos ponemos ansiosos e inquietos. La inseguridad nos hace infravalorarnos, ya que le entregamos a la opinión externa más importancia o poder que a la propia.
El gran problema de los que buscan la aprobación de los demás en todo momento, es que, al igual que un adicto, tienen que alimentar constantemente este hábito…para no sufrir. Necesitan ser aplaudidos, vistos, pero si alguien importante para ellos, les expresa desacuerdo o rechazo, sufren tal como lo hace un adicto cuando no logra conseguir su droga. Por lo tanto, para realizarnos como personas autónomas, independientes, debemos buscar formas de minimizar esta necesidad de aprobación.
Si tenemos una buena o sana autoestima consideraremos el rechazo como parte de la vida, lo naturalizaremos, porque entenderemos que jamás podremos complacer a todo el mundo, que cada cual opina desde su propia historia o experiencias,  y por el contrario, sí debemos ser fieles a nosotros mismos, con lo que pensamos y sentimos.
Antes de tomar cualquier decisión o camino, debemos ser conscientes de ver si estamos actuando para complacer a los demás o lo hacemos por nuestra propia voluntad surgida limpia y honesta. Por el contrario, si por temor al rechazo de los demás, perdemos nuestra libertad de elección y acabamos viviendo la vida que otros han querido, entraremos en un pozo de desesperación y frustración.

CONDUCTAS QUE DENOTAN INSEGURIDAD:
• Cambiar la manera de pensar porque alguien cercano no está de acuerdo con nosotros
• Sentirse molesto o deprimido cuando alguien tiene una opinión contraria a la nuestra
• Adular excesivamente a nuestro interlocutor
• Minimizar nuestra verdadera opinión sobre algún tema para evitarnos un rechazo
• Comprar algo que no nos gusta, intimidado por un vendedor agresivo o invasivo
• Pedir disculpas constantemente en busca de aprobación

Acá te sugiero ejemplos cotidianos para que te atrevas a decir No:
• A tu amiga: Si te llama siempre de noche, cuando estás cansada y quieres dormir.
• A tu pareja: Si no te gusta el lugar donde te invitó, puedes sugerir otro lugar.
• A tu jefe: Si no estás de acuerdo con un plan de trabajo y piensas poseer una idea mejor.
• A tu familia: Cuando te dice que tu pareja no te conviene, porque no tiene casa propia, vehículo o trabajo estable, sólo tú sabes el motivo de tener a esa persona a tu lado.
• Al mesero: Manifiéstale que la comida está fría

Si tomamos las riendas de nuestra vida, nuestro presente y futuro tendrán un mejor sabor y color, te sentirás fortalecido, liberado e incluso con más liviandad física, porque no estarás conteniendo tus músculos esperando aprobación. Para esto, debemos confiar más en nuestra intuición y aprender a reconocer y disfrutar de nuestras propias decisiones.