Por Jorge, Chino, Navarrete
Comediante / Psicólogo/ charlas motivacionales
chinonavarrete@gmail.com

No me hace sufrir mi cuerpo, ni la enfermedad, ni la muerte, lo que me hace sufrir es no entenderte VIDA. Te vengo buscando por tiempo, tal vez desde niño, en los cuentos, en mis referentes; también en las calles, en campos, en la historia, en mi alma y en mi mente. Sin embargo, cuando creo haberte encontrado siento que desapareces. Dime por favor, cómo puedo buscarte, dónde te puedo encontrar y mirar a tus ojos para lograr entenderte. Me está devorando el tiempo, y yo aún sin conocerte…, sufriendo, tal vez llorando, como aquel adolescente que salió a conquistar el mundo y lo primero que sintió fue soledad y un escalofrío excluyente.
¿Por qué me arrastraste Padre – Madre hasta este turbio torrente? Es como un río de gente que grita y no se entiende, poniendo sus pies sobre otros, caminando tan llenos de sí mismos, sin mirar al de su lado, apurados, indolentes, sabiéndose inteligentes, pero sin saber si a donde van  lograrán lo que quieren.

Obra de Roberto Matta «Abrir el cubo y encontrar la vida»

Te he buscado en las miradas, en el dolor y en la suerte, en el amor de mi amada, en el templo, en la muerte, en el día, en la noche, en la droga, en el alcohol, en la meditación, en el rezo, pero para ser sincero, y te hablo desde este diminuto presente (que es el único tiempo dispuesto para enfrentarte y a la vez preguntarte), dímelo por favor ¿a quien le digo te amo, te amo y te necesito?No sé a quién lo grito, pues no logro conocerte, pero hay un impulso en mí, que no se de dónde viene, que te llora, que te ríe, que te cree, que te ama, que te reza, que te siente; y cuando te escapas te sigo, te trato de buscar en mí, sin saber ni cómo hacerlo.
Por eso te grito y te sigo hablando por tiempo, sabiendo que nunca tendré tu respuesta. Tal vez por que siempre busco respuestas en mis oídos, en mis ojos, en mis sentidos, y tú me respondes amando, o a veces riendo, o, como en este presente tan triste, me respondes llorando.
Creo que necesito recordar lo que eres, levantarme entre tus manos, seguir buscando el camino y ayudar a levantarse a otros que también lloran en lo que llamamos destino.
Quisiera entenderte mejor, vida hermosa, vida eterna, porque así me lo han enseñado: para existir debo pensar y pensar hasta encontrar la respuesta, pero estoy llegando a sentir, de tanto buscarte, que tú no eres una razón, eres la gran emoción, el sentimiento infinito, de armonía, de belleza; una suerte de colores como un mándala perfecto, que uno imagina en su mente.
Eres la sinfonía eterna, transformadora que pone sus luces en territorios sombríos u oscuros, casi ausentes de tu verdad. Llenas de amor los tiempos de desazón, te conocen en los espacios que no tienen territorios; tu compañía se siente con claridad en territorios vacíos. Tu mayor morada la tienes en el cielo, que nuestros eruditos llaman: el campo de la posibilidad.
Cuando llegas a mí, divina Diosa, sinfonía, reina del amor infinito, eterno e incondicional, me doy cuenta que eres tú la que me busca y me sigue buscando, pues tengo que recordar, que me comprometí, en algún tiempo sin tiempo, cuando era uno contigo, con Dios, con El Amor, y con toda la eternidad, que es ahora y por siempre, cumplir una sagrada misión: poner armonía en mundo, el que yo voy creando en esta experiencia consciente, consciente de despertar en nuestro ser, que todas las circunstancias son una nota mayor, negras o blancas, con la que debo crear una armonía perfecta, como lo hace en la música docta el mejor Director de orquesta.
En este mismísimo presente apagaré las letras de esta revelación para adentrarme en la plenitud de la nada, donde en el más pulcro silencio, me abrazaré a tu presencia transformándome en el Todo, teniendo pleno cuidado, que del sentir consciente y refinado, nace toda creación que me asegura que vives en mí, en un cielo que se encuentra en la plenitud del sentir, donde sobran las palabras, pues eso es tarea de la mente, la cual en la experiencia terrenal siempre nos va a confundir, haciéndonos hasta creer, que existe la muerte, error de errores, porque tú, VIDA, llevas contigo la eternidad y donde estás, sólo hay cambios bellos como la oruga y la crisálida, como las lágrimas, el vapor, el agua, el hielo, el río, el mar…, como la criatura, el niño, el joven, el adulto y el anciano, el sabio, quien deja atrás la ilusoria materia para adentrarse en los campos magnificentes, donde el amor incondicional da la bienvenida, con suaves y exquisitos aires de LIBERTAD.