Sergio Ureta
Escritor – investigador científico
Médico cirujano-ginecólogo
Autor de los libros “El ser humano una secuela del Big Bang”, “Inteligencia humana”, “Astrología, una verdad basada en la evidencia”

En el artículo anterior “Qué determina las Eras”, expuse la base científica de tales cálculos, que son fundamentales para la astrología, ya que permiten dimensionar las características de la población humana. Así como la carta astral natal tipifica al nativo de acuerdo con la ubicación de los planetas en el instante de su nacimiento, del mismo modo las Eras influyen en la humanidad entera.
Importante es destacar que es solo una influencia, la que en ambos casos variará de acuerdo con el entorno y sus vicisitudes, además de su genética, en el caso de la carta astral, en ningún caso es determinista. El individuo es libre de aceptar o no tales influencias.
En cambio las Eras astrológicas influyen en la humanidad como un todo y como se mencionó, éstas se establecen cada 2.160 años (En realidad es cada 2.148 años, se puso la anterior para facilitar los cálculos) En astrología se considera que las 12 constelaciones son solo referencias para ser divididas exactamente en 30º, correspondiente a la doceava parte del año platónico que conforma una circunferencia.
La astronomía también determina Eras con una precisión exacta, ya que las constelaciones del zodíaco al tener tamaños distintos, su tiempo de precesión no es regular, sin embargo, no son muy distintas. Así, la Era de Leo está calculada para el comienzo del año 10.800 a.c. y astronómicamente se establece para el año 10.700 a.c., luego la Era de Cáncer 8.640 a.c. la astrológica versus -8.550 la astronómica. Posteriormente Géminis -6.480 versus -6.400. Tauro -4.320 versus -4.250. Aries -2160 versus -2.100. Y actualmente la Era de Piscis que comenzó el año 1 para la astrología, astronómicamente está calculada para el año 50 de nuestra era.
Como es posible apreciar, esta es otra diferencia que los astrónomos critican, sin embargo, para la astrología es muy precisa.

Un poco de historia
Hace 50.000 años atrás solo habían tres tipos de homínidos en la Tierra, Neandertal, Homo floresiensis y Cromañón, 20.000 años atrás sólo quedaba Cromañón (el resto se extinguió) Este Homo es el que se hizo verdaderamente sapiens, es decir, con una conciencia abstracta, inexistente en el planeta hasta ese instante, conciencia que comienza a manifestarla de forma exponencial, no más de 15.000 años atrás.
Se caracteriza por formar agrupaciones mayores de las que se expresaban antes en la fauna, en que las manadas no sobrepasaban los cien individuos, incluyendo los homínidos hasta antes de esa fecha.
Luego comienza a aparecer el dominio progresivo de la agricultura y la ganadería, variados rituales muy elaborados, hasta que hace 12.000 atrás se comienzan a establecer las primeras civilizaciones, y corresponde al inicio de la Era de Leo (10.800 años a.c.) y justamente se manifiesta la esencia de este signo en toda la humanidad. Dicho sea de paso, esto que se expresará como la esencia de Leo, no significa que “los Leo” sean de esas características, porque si bien pueden tener alguna de ellas, en general son modificadas por las otras influencias de la carta astral.
Así, Leo es el signo más dominante del zodíaco, es creativo y extrovertido, necesitan ser reyes para sentirse plenos (el león se destaca como el rey de la selva) son ambiciosos, tienen mucha fuerza, valentía y mucha seguridad en sus capacidades. Necesitan liderar y ponen todo su empeño en lograrlo. Son buenos, inteligentes, optimistas e idealistas y es lo que exactamente reflejan los humanos respecto del resto de la fauna.
Una curiosidad que describí hace un tiempo, es la relación que el génesis del “nuevo hombre” (referido a la humanidad por cierto y no al sexo) está descrito también en el Génesis de la Biblia, que señala: “Hágase al hombre a mi imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se muevan sobre ella”.
No hay certeza de cuando apareció Adán y Eva, pero seguramente es una metáfora para describir a este nuevo Homo sapiens Cromañón, que salió de la última glaciación de Würm la cual finalizó hace 10 o 12.000 años atrás, dando paso al período llamado Holoceno con primaveras y veranos más calurosos que permitieron un verdadero paraíso terrenal, y que La Biblia da su propia interpretación.
Lo concreto es que en la Era de Leo, el ser humano se convierte en el rey del planeta, controlando al resto de las especies.
En el año 8.640 a.c. corresponde a la Era de Cáncer y este signo se representa como influencia en aquella época. Se trata de un signo maternal, de gran sensibilidad, de sentimientos profundos, con necesidad de proteger, hospitalario e imaginativo, cuya preocupación fundamental es convertir el hogar en el lugar más seguro para los seres queridos. En esa época se comienzan a establecer las civilizaciones, con hogares muy sólidos y un culto a la maternidad, comenzando a tomar fuerza el sedentarismo en la sociedad. Se establece la familia como el verdadero núcleo social.
Pasaron 2.160 años y nos encontramos en el 6.480 a.c. correspondiente a la Era de Géminis cuyo regente es Mercurio que en el Olimpo era el encargado de las noticias y la comunicación en general.
La influencia dada en esta época era exactamente eso, la comunicación, donde empiezan a proliferar los juglares y desarrollarse los primeros esbozos de la escritura, también tiene relación con los juegos que comienzan a practicarse en esta época y la invención de la rueda que permitió facilidades en el traslado para dar mejor información.
Así llegamos a 4.320 a.C. asignada a la Era de Tauro. El toro es la figura que más se repite en esa época en las pinturas rupestres en las cavernas. Destaca el becerro de oro en el éxodo, el buey Apis en Egipto, la vaca sagrada en la India. Al final de esta era, Moisés prohibió adorar al becerro de oro y comienza el mito del cordero pascual, que es símbolo de Aries (el carnero), dando inicio a esta nueva Era, la de Aries, que comienza en -2.160 años.
Aries era la nominación griega, para los romanos era Marte, dios de la guerra y el poder. Representa el dominio de los pueblos por la fuerza. El ariete era un puntal con la imagen del carnero en la punta, la usaban para romper los portones de los castillos, era su arma más letal. En la mitología, Aries tenía dos guardaespaldas que se llamaban Deimos (demonio) y Fobos (fobia). Muy posteriormente los astrónomos descubrieron que el planeta Marte tenía dos lunas y les adjudicaron estos mismos nombres. El imperio romano fue la máxima expresión de este poder, que fue cayendo en excesos y su Apocalipsis se manifiesta con la pérdida de los valores, del amor al prójimo, privilegiándose el poder por el poder, cualidades que perdieron fuerza, apareciendo los valores cristianos, dando comienzo a la Era de Piscis en el año 1.
Este signo representa los pies, es el símbolo de la cristiandad. El lavado de pies representa veneración y sublimación. A Jesús el Cristo, se le besan los pies como signo de devoción. El agua bautismal hace referencia al agua de mar. Los apóstoles eran pescadores.
Y como todas, esta Era también tiene su Apocalipsis (significa revelación) Según La Biblia, al final de los tiempos ocurrirán muchos desastres, tales como que las madres rechazarán a sus hijos (aborto), se renegará la existencia de Dios (ateos), no se respetarán las autoridades (crisis social) y otras, que no es más que el anuncio de que la Era de Acuario se aproxima, y donde la racionalidad imperará por sobre los sentimientos que nada aportan según los racionalistas.