Por Claudia Mardones R.
Periodista

A comienzos de año,  Chris Cornell anunció el regreso de su banda Soundgarden. La expectación por escucharlos era grande, porque también trabajaban en un disco tras cinco años de separación. Sin embargo, el inesperado suicidio del artista reflotó viejos fantasmas: las drogas y una depresión encubierta.

Junto a su grupo Soundgarden, 2016
(GETTY IMAGES)

Un teléfono rojo acompañaba en el escenario al cantautor y guitarrista durante su última gira mundial en solitario. El curioso artefacto rompía el esquema de la sencilla escenografía, pero la razón era muy personal: perteneció al solista Jeff Buckley, quien antes de morir lo utilizaba para hablar con sus amigos y con Dios… El frontman también esperaba su llamada.
Ahora, el músico volvía con su banda Soundgarden, uno de los emblemas del grunge, con una gira hasta mayo, la reedición del disco debut “Ultramega OK” y la grabación de nuevo material. Pero todo quedó paralizado por el suicidio del artista de 52 años, luego de haber dado un concierto en Detroit (después prestarían atención a las aluciones a Jesús que hizo al cierre del show).
“Lo que siempre espero con más ansias, porque he salido demasiado de gira por mi cuenta en los últimos años, es la camaradería. Es lo que más extrañaba cuando no éramos una banda”, fue el último mensaje que dejó en la cuenta de twitter del grupo. ¿Alguna pista?
Cornell nació en Seattle (1964) como Christopher John Boyle. Era solitario, depresivo, sufrió de agorafobia, ansiedad, dejó el colegio y conoció las drogas a los 13 años después de la separación de sus padres (Dicha ruptura hizo que tomara el apellido de su madre como parte de su nombre artístico). Tras encontrar algunos discos de The Beatles en el sótano de un vecino, supo “lo que era el rock”, dijo en una entrevista. Aprendió a tocar batería y salió de su encierro.
El músico integró varias bandas de Seattle, hasta que creó el grupo The Jones Street Band que realizaba covers de Rush, Sex Pistols, The Ramones y AC/DC. Posteriormente, a los 18 años, se unió a The Shemps donde participaban Hiro Yamamoto (bajo) -a futuro reemplazado por Ben Shepherd- y Kim Thayil (guitarra). Luego de unos cambios, Matt Cameron tomó la batería.
Según los especialistas, la habilidad musical de Cornell iba más allá: “era un barítono, capaz de mutar su voz en falsetos ligeros y acrobacias vocales inusuales en el rock”, precisó uno de ellos. El bajista y compañero Jeff Ament de Temple of The Dog (TOTD), consideraba que el guitarrista era capaz de expresar el dolor y los estados depresivos de las letras de sus canciones; mientras que el miembro de Rage Against The Machine, Tom Morello, señaló que “era tan melódico como los Beatles, tan pesado como Sabbath y tan evocador como Edgar Allan Poe”.
En 1984, la banda tomó el nombre a Soundgarden produciendo varios EP antes de alcanzar el éxito masivo con “Badmotorfinger” y “Superunknown”; este último traía los singles “Black Hole Sun”, “Spoonman” y “Fell on Black Days”. Pero en 1997 vino la separación, el exceso de drogas y alcohol. Solo en 2003 aseguraría estar “limpio”.
El guitarrista también tuvo un fugaz experimento enTOTD con Eddie Vedder, creó Audioslave, participó en algunos soundtracks y se arriesgó con cinco álbumes como solista, cuyo ciclo empezó con Euphoria Morning (1999) para finalizar con Higher Truth (2015).
El grupo de Seattle fue uno de los pilares de la música grunge, subgénero del rock, cuyos representantes criticaban a la sociedad de consumo, el exitismo y la política; además de poner en el tapete  temas como la marginación o la búsqueda de la libertad. Irónicamente, su sonido único -que mezclaba el heavy metal, hardcore con el punk- llevó a los músicos a lograr fama comercial en los ’90. Por lo tanto, la vuelta de Soundgarden creaba expectativas entre los fans.

Generaciones cautivas
En noviembre pasado, el cantante dio tres conciertos en Chile a tablero vuelto en el Teatro Municipal de Santiago, acompañado por el cellista Bryan Gibson. Sus seguidores se movilizaron ansiosos.
Un rol importante jugó la “Comunidad Chris Cornell Chile”, cuyas raíces se remontan al 2004. En la actualidad, el fanpage de la agrupación tiene más de 4 mil seguidores, los cuales van en aumento, según uno de los admistradores, el profesor de Historia y Geografía, Mario Meza.
Meza escuchó por primera vez al músico viendo el video de “Like a Stone”, antes de ir al colegio. Tenía 14 años y, desde ese instante, siguió todos sus proyectos musicales. “La era de internet lo facilitó mucho, porque al principio me llamó la atención las melodías y la voz, pero al poder ahondar en las letras -que tenían un sentido- le di más importancia”.
En cada visita del cantautor, los seguidores confirmaban el liderazgo de la comunidad, que llamaba a participar en la elaboración de la bandera que llevaban a cada show y de los lienzos (uno aparece en la página oficial del artista y el otro fue firmado por Cornell en noviembre). A su vez, el contacto con la esposa del músico les permitió un Meet & Greet en el show de Espacio Riesco (2007).
Apenas ocurrida la muerte del artista, “se registraron 800 personas en una semana, es decir, lo que esperamos por años”. “Puedes sentirte bien, porque nuestro objetivo al crear la comunidad se estaba cumpliendo, pero, cuantitativamente, se confirma que al artista es reconocido más cuando está muerto que en vida”, señala Meza.
La rapidez de los posteos informando sobre si se trató o no de un suicidio, posibles señales del estado anímico previo y las declaraciones de la familia, mantuvieron cautivos a los usuarios. “Yo me enteré por un llamado de mi hermano, vi las noticias y comencé informar. Así nació también la idea del homenaje que realizamos afuera del Teatro Municipal”.
En forma paralela, los fans subían fotografías registradas durante los diferentes conciertos que dio el cantante en Chile, por ejemplo, en el Pepsi Fest, Festival Maquinaria o Lollapalooza, junto con anécdotas. Fue un duelo compartido.
Para todos los seguidores, el 20 de junio (Día Mundial de los Refugiados), fue una fecha especial: el lanzamiento del último video registrado por el músico de Seattle. Se trata de la canción “The Promise”, la cual es parte del soundtrack de la película homónima que narra el genocidio del pueblo armenio. Para el músico las causas humanitarias relacionadas con los inmigrantes, eran unas de sus motivaciones. Por este motivo, solicitó entregar todas las ganancias a “Chris & Vicky Cornell Foundation”, institución dedicada a trabajar con niños vulnerables.

Con la muerte del artista de voz raspada y taciturna no sólo se apagaba una vida, sino una parte de la historia de toda una generación.

“The Promise”

Higher Truth es el nombre de la gira con la cual el artista vino a Chile: