Fernanda Miranda, Nara
Psicóloga
Analista Carta Astral
www.cartastral.cl

Estimad@s lectores, estamos en pleno ciclo de Leo e intentaré darles una visión tan amplia y creativa como el mismísimo arquetipo Leo lo merece. Astrológicamente corresponde a la Casa 5 y su regente es el bien amado Sol.
Los rayos solares son nutrientes esenciales para la alquimia de la vida en la Tierra, cuando contamos con su presencia en nosotros, es posible no sólo la vida misma y la creación de vida en nosotros. He ahí que del arquetipo de Leo se hable de la creatividad o de la expansión creativa.
El personaje que representa a Leo son los niñ@s. Podemos identificar aquí entendimientos como el amor al niñ@, el amor desde los niñ@s a sus adultos. En ambos casos implica esa libertad (acuario, opuesto complementario) de permitir que el otro sea, se manifieste, pueda existir y proveer el cuidado que anhelan.
Esto es muy interesante, porque Leo nos invita a revisar las versiones de amor que habitan en nosotr@s, como un paso más en este eterno autoconocimiento, poniendo atención a nuestro modo amor. En el sentido de sabernos amantes, colaboradores de la manifestación del otro Ser que tenemos en frente, o más aún, por el propio amor, ¿me permito ser?, ¿me manifiesto?
En Leo podemos encontrar entendimiento a los modos más precarios de manifestación, como el famoso egocentrismo de un niñ@ pequeñ@ hacia modos que van evolucionando como el poner la creatividad manifestada al servicio…, como una obra de arte, ¡como el artista! O hacia modos cada vez más evolucionados como un gran jef@ (líder natural), o un gran maestr@, o un gran Padre o Madre ¿cómo? en estado de magnanimidad, generosidad, autoridad alejada de todo tipo de abuso, es decir, que en su manifestación está amando a quienes lidera o guía, permitiendo la maduración y el ennoblecimiento de quienes acompaña. Siempre respetando la Ley Universal del Libre Albedrío como premisa para su autoría de liderazgo.
La cantidad de Luz que una persona puede emanar es infinita y la regulación de esa Luz hacia altos propósitos irá permitiendo que los egos se vayan puliendo evolutivamente. A mi entender, l@s niñ@s son Espontáneos, en su más pura presencia, cuando se les permite ser.
Claramente como sociedad, y para estandarizar ciertos comportamientos regulables y controlables, se ha sistematizado al niñ@ en la escolarización y otros ítems como la vacunación obligatoria y otras tantas influencias del status quo que favorecen una represión y modelación externa del niñ@ en su pureza total. Ojo, que esto no es pensando en que ‘pureza’ sea bueno o malo.
Es verdad también que es y ha sido tan necesario a través de la crianza al interior de la familia, seguir estos modelamientos de una forma consciente y/o inconsciente, para una acorde adaptación del infante en los distintos espacios sociales, es verdad y muchas veces imprescindible. El punto que quiero elevar es el rescate de una fuerza creadora, que proviene del instinto fuego y que pulsa por salir a través de la manifestación de quienes somos, nos guste o no.
El órgano corazón es representativo de Leo así como ese corazón metafórico que siente y desea salir a la luz para ser amado.
El famoso síndrome de la adolescencia tiene que ver con todo esto, con el caos interno de esta fuerza que pulsa por el amor propio y la identidad a manifestar versus las fuerzas que provienen del sistema establecido y que se aplican en la crianza, el que sea, y que se oponen de un modo u otro, a la totalidad de esta manifestación. Ya sea porque es necesario para el bien común, o porque es fundamental para un sistema determinado.
Lo clave es ese dolor del que ‘adolece’ aquél o aquella, que teniendo esa fuerza interior, aún no sabe cómo hacer para existir y ser en su totalidad. El fuego quema, y cuando un Ser se manifiesta desde su egocentrismo y sin poner atención al bienestar común, puede quemar a los demás… Por lo que  debe aprender a regular su fuego, ¿a costa de qué? Tal vez hacia la construcción de un camino desde la autorregulación, hacia la nobleza y generosidad donde nuestra manifestación favorece la manifestación conjunta de la totalidad. Sí, ¡qué bello es cuando así sucede!
Este tema lo seguiremos desarrollando en Virgo y ese bendito discernimiento del común acuerdo para la común-idad desde el espacio del corazón.
Bueno, más de Leo, aparte de la súper nobleza que espero ya se vaya entendiendo, el amor de Leo nos invita a revisar cómo desde nuestro ego permitimos al corazón brillar, a la emoción de poder existir, ser, y encontrar esas correspondencias en la vida misma. Así como vemos los egos de los demás y podemos permitir y co-crear con ell@s algo bueno para mí o para tod@s.
Así llegamos al propósito en común, el cual tiene que ver con la manifestación de ese ser y que se permita ¡su existencia! Leo es el Propósito Creativo en tu Carta Natal. Es ese niñ@ que entra a la Tierra desde la Alquimia Sexual (cadena de fuego Aries, Leo y Sagitario) y que en su manifestación vital y cuidados requeridos echa a andar una serie de memorias culturales, colectivas y personales, que proveen la continuidad de la cultura a través de ese/a niñ@ inspiración.
Lo hermoso de este punto es que cada niñ@ tiene en su corazón la continuidad de la creatividad que sostiene valores, principios y creencias a través de su Propósito de Vida. Por eso también es que el  Sol es atractivo para quien consulta su carta astral, y como dije antes, tiene todo que ver también con la libertad a veces fácil, a veces más difícil, a veces manifiesta, a veces más oculta, de Ser su propio Yo Soy, pero ahora como un desafío.
Para ir cerrando quisiera volver las miradas atentas al punto del amor en el viaje de la sexualidad que para mi inspiración para inspirar: hay una niña y niño en cada ser interior que habita el ser sexual. Cuando somos bebés y pequeñ@s, el abrazo cariñoso, la caricia delicada y contenedora por cada recoveco de nuestro cuerpito, se vuelve estructurante y seguro, pero también vinculante a la especie humana y a la existencia en la Tierra. Variadas son las fuentes que arrojan contundente información acerca de esto: la Psicología del apego, la antroposofía y pedagogía waldorf, y tantos más.
Asimismo ocurre durante el encuentro sexual, que se vuelve sagrado. Con sagrado quiero retomar ese lugar antiguo y anterior a lo humano donde estamos permanentemente recordando lo que nos es propio para realizarnos al existir aquí en la Tierra.
La sexualidad se vuelve una tecnología mediante la cual activamos el corazón y sus frecuencias, unidas a la luz interna y solar, donde nos unimos a la Fuente co-creadora y manifiesta. Así, lo amoroso se vuelve esencial para existir y confiar en ese encuentro para poder dar paso al despliegue de nuestras más altas frecuencias y permitir el paso de esa Luz manifestada en goce, placer, y éxtasis…, como ya es tan sabido que las sexualidades nos otorgan.
El punto a acentuar otra vez es el amor, ese amor que le permite al otro compañer@ Ser, a la vez que es, y que es justamente en lo que consiste la magia de dar con un buen encuentro de amor y sexualidad.
Ser capaz de crear ese espacio y experimentarlo, es parte de este arquetipo solar de integrar a tu niña y a tu niño, y escuchar qué desea y si se está sintiendo en afinidad (otra vez acuario) con su propósito vital una vez que ya vas aprendiendo a criarte a ti mism@ acorde al Amor.
Bueno pues, dejo sembrada esta semilla de lo que para mí es inspiración a la hora del amor y del amar.
Les envío todas las bendiciones en sus procesos de reconocerse y amarse cada vez más, les deseo que se puedan sentir muy amad@s por la vida misma. Gran Abrazo fraterno.

*ilustraciones Elvira Reymond