Por Marcela Contreras
Terapeuta holística /Facilitadora Método Integra
mcterapeuta@gmail.com

La vida del ser humano se compone de muchos ciclos y hoy quiero abordar un tema que nos interesa particularmente a las mujeres que superamos los 40 años, la menopausia.
Como todo cambio, éste también está cargado de mitos o prejuicios, por eso hoy las quiero invitar a tener una nueva mirada de este proceso y cómo podemos abordarlo desde la interpretación del método Integra que estudié y aplicado con muy buenos resultados, un método que busca una transformación a nivel subconsciente.
Personalmente agradezco haber tenido la disposición a adaptarme muy bien a los cambios, desde pequeña fue así: vi transformarse mi cuerpo a lo largo de los años y nunca pasé por episodios complejos y tampoco lo ha sido el proceso de menopausia (momento de la última menstruación).
Había escuchado que me pasarían muchas cosas al respecto como bochornos, exceso de grasa en el cuerpo, disminución de la líbido, etc. pero como jamás me dejo influenciar por “lo que dicen” he preferido vivir mi propio proceso, aprendiendo además que el ciclo de cambio incluye un periodo previo, donde eventualmente vendrían ciertos síntomas, la menopausia propiamente tal y luego el climaterio, un nuevo estado de vida.
Mientras he escuchado testimonios que indican que es un periodo terrible, otras también han indicado que no habían sentido nada especial, así es que presté atención a un detalle, ¿cómo vivieron esos ciclos las madres de estas mujeres? ¿hasta qué punto fueron influenciadas por las experiencias buenas o malas de sus madres?¿cuánto afectaron las creencias en el proceso?
Partamos explicando qué ocurre en nuestro cuerpo y cómo nos afecta emocionalmente este período.
La menopausia es una etapa de cambios en la vida de las mujeres. Esta se produce cuando los períodos menstruales finalizan de forma permanente. Puede producirse en cualquier momento entre los 40 y 59 años.
Esta etapa ocurre cuando los ovarios dejan de producir las hormonas que regulan el ciclo menstrual, tales como estrógenos y progesterona. Y lo que es clave: no todas las mujeres experimentan el cambio de la misma forma, todo lo cual repercute en su calidad de vida.
Entre los posibles cambios físicos está el cambio de peso. Esto, porque se generan cambios metabólicos. Reduce la quema de calorías, produce un aumento de los niveles de colesterol malo y altera la distribución de las grasas corporales. La grasa se establece en mayor medida en las zonas del abdomen y glúteos, pudiendo deformar las curvas naturales femeninas.
También se puede manifestar una alteración en la piel, esto se debe a que los niveles de estrógeno disminuyen como también la formación de colágeno. Este desorden puede provocar un aumento de arrugas y manchas en la piel.
Debido a los cambios hormonales que se producen, también puede aumentar la caída del cabello o aparecer vellos en zonas de preeminencia masculina como las patillas, labio superior o cuello. Asimismo, al reducirse los niveles de estrógeno y progesterona, el aparato reproductor se afecta, pudiendo aumentar las probabilidades de inflamaciones que generen infección, incontinencia urinaria o sequedad vaginal. Es bastante común que las mujeres experimenten una súbita sensación de calor que surge del pecho, aumentando el flujo sanguíneo hacia el cuello, cara y tórax. Esto acompañado de sudoración y palpitaciones que suelen durar solo unos minutos.
En cuanto a los cambios emocionales las mujeres suelen experimentar ciertos malestares como dolores de cabeza y sensación de fatiga. La Irritabilidad y alteraciones en el estado de ánimo pueden ser más notorias. Podría haber una mayor tendencia a estados depresivos, apatía, o dificultad de concentración.

Aplicando el Método Integra
Como indicaba anteriormente, es una metodología de transformación a nivel subconsciente que permite la resolución de cualquier tipo de conflicto o alcanzar cualquier objetivo, al cambiar la forma de interpretar lo que sucede alrededor y dando forma a patrones de comportamiento acordes con esta nueva interpretación.
Particularmente yo decidí vivir el cambio de manera natural y sin resistencia, así por ejemplo, cuando he sentido bochornos, sólo los acepto, también decidí cambiar mi rutina, hoy practico ejercicios todos los días y mi dieta alimenticia la he ido transformando en una cada vez más saludable, así permito equilibrar los niveles de colesterol malo y bueno, y mantener los huesos sanos por más tiempo. Emocionalmente, siempre he apostado por una actitud positiva frente a lo que ocurre, por tanto, aplico paciencia, alegría o calma cuando corresponda.
Comprendí que en la medida en que una se mantiene activa y consciente, podemos tener una mejor calidad de vida hoy y en nuestra nueva etapa.

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