Ariadna Martinich
Psicóloga / Sanadora Adaba / Terapia Floral / Terapia Sexual
www.elhilodeariadna.cl

Estamos viviendo un momento muy ambiguo, dónde habitualmente lo que se me exige no está en concordancia con las herramientas que me han dado, a lo largo de mi desarrollo, para lograrlo. Es así como nos tropezamos con el área de la sexualidad, donde todos tienen la expectativa de que seamos adultos sexualmente sanos, resueltos y adaptados, aun cuando al día de hoy no ha aparecido ningún plan de educación sexual que satisfaga los requerimientos mínimos para que esto ocurra.
La sexualidad no es un aspecto de mi vida separado del resto, en el que baste aprender nociones básicas de biología o conductas preventivas de enfermedades; sino que es un área interconectada con lo que soy, me permite definirme y conocerme en profundidad, que se intersecta con mi afectividad, mis emociones, y que forma parte de mi plan vital cuando decido cómo quiero que se exprese.
Al no comprenderlo de esta manera, no es extraño entonces encontramos con adultos que creen conocer todo lo “necesario” para sentirse sexualmente satisfechos, pero que aún así no lo son o, incluso, aún no logran un bienestar en esta área.
En general, somos seres sexuales y no podemos abandonar esta parte de nosotros mismos simplemente porque no se nos enseñó a conocerlo o descubrirlo. De tal manera que es tarea personal abordarlo y hacernos cargo; aprender y abrirnos a las posibilidades que esta experiencia traiga consigo; dejar de restringirme por trabas antiguas y permitirme conocer más de mí misma/o para convertirme en una persona más integrada y sana.
Para comenzar este camino, invito a conectarse consigo mismas/os y permitirse explorar sin límites cómo quiero que se exprese mi sexualidad, cómo espero ser vista/o, deseada/o, a quiénes deseo, qué despierta mi deseo, qué prácticas quisiera incluir, cuáles prácticas me atraen en la fantasía, pero me asusta llevarlas a la realidad, cómo espero que se integren mis afectos con la sexualidad que vivo. La gracia de este ejercicio es que permito que afloren todas las ideas de manera fantasiosa, y donde todo es posible, y muchas veces aparecen contenidos que nunca antes me había permitido de manera consciente ver, reconocer en mí.
Una vez que conozco estos aspectos de mí misma/o puedo revisarlos y descubrir qué es lo que quiero o necesito de cada uno de ellos, y cuánto más plena/o me haría sentir el incorporarlos a mi vida. Ahora bien, les sugiero no se estresen con el imperativo de realizar cambios en forma inmediata, ya que el simple hecho conectar con aquello que está dentro abre una puerta liberadora que permitirá nuestra integración.
Este es un primer gran paso para permitirse vivenciar el bienestar sexual, conocer mis necesidades y deseos internos y aceptarlos como parte de mí.