Por Lara Manqui

Imagina que estás participando de una carrera de atletismo, por ejemplo, en los 5 mil metros planos en los juegos olímpicos. Partes súper bien, te sientes fuerte, lleno de energía y confiado en que puedes llegar a la meta primero, que puedes ganar la carrera.

Pero de repente, con tu visión periférica, ves que otro participante se está acercando a ti. Con lo poco que puedes ver, percibes que está avanzando muy bien, está en control, y de a poco te está ganando espacio.  Entonces dejas de mirar hacia adelante, giras la cabeza y derechamente lo miras. En ese momento pasan todo tipo de pensamientos por tu mente: “Está totalmente en control”, “Se ve muy tranquilo y yo ya me estoy cansando”, “¡Seguro que él gana!”. No importa si esas reflexiones duran un segundo, ese solo acto ha determinado tu suerte en esta carrera; tus pies te llevan hacia donde va tu visión y… te has desviado definitivamente de tu pista.

VeronicaCampbell2007Si lo miras desde afuera puedes estar preguntándote ¿Por qué alguien haría eso? Sería muy extraño, es cierto, pero es exactamente lo que hacemos a diario cuando nos comparamos con otros. Es decir, en vez de concentrarnos en nuestra camino, en seguir trabajando para lograr los objetivos que tenemos en nuestra vida, miramos hacia el lado y nos ocupamos de cómo van avanzando los otros. Y así entramos en un ejercicio que sólo sirve para que nos sintamos infelices, inferiores, y con ganas de “tirar la toalla”.

¿Te parecen familiares algunos de los siguientes pensamientos? -“¡No puedo creer que ella esté tan flaca!” – y por nuestra mente nos reforzamos diciendo: ¡y yo con tantos kilos de más! -“Salimos al mismo tiempo de la universidad, llevamos trabajando la misma cantidad de años y él tiene un cargo muchísimo más importante que el mío”,  e internamente reforzamos la idea: “yo debería estar ganando más, yo debería tener un cargo mejor que éste… soy un fracasado”. o bien, vemos las fotos de un amigo en Facebook y en cada una de ellas está haciendo algo más interesante que en la anterior. Los viajes que hace, las comidas que come, su relación de pareja, todo nos parece perfecto. Y nos quedamos con la sensación de que nuestra vida no tiene nada de especial o que nosotros mismos no tenemos nada de especial.

Siento que últimamente el hecho de compararse unos con otros se ha vuelto algo bastante común, especialmente por el fácil acceso a noticias sobre las vidas de los demás. Pero no consideramos que al compararnos lo que normalmente ocurre es que generamos un montón de sentimientos negativos en nosotros.

¿Qué tal si pudiéramos sacar algo positivo de esta acción y cuando nos diéramos cuenta que estamos entrando a compararnos con otro, le diéramos una vuelta y lográramos obtener un resultado positivo?

Aunque idealmente siempre estuviéramos satisfechos con nuestras vidas, y no sintiéramos la necesidad de compararnos, algunas veces no es posible evitarlo. Dado esto, les entrego tres sugerencias de acciones que pueden realizar la próxima vez que se encuentren jugando a las comparaciones, y conviértanlo en una experiencia positiva, hasta virtuosa. ¡Aprovechemos la oportunidad y saquemos algo provechoso de las comparaciones! ¿Cómo? Intenta usar la comparación como un recordatorio de que eres único y especial.

Sugerencias para el cambio de switch

Lo que uno no se da cuenta al compararse con otro es que está mirando un aspecto reducido de la persona, un datotumblr_lv6fr3zd371qcim7z puntual, sin ningún contexto o historia. Y al hacer esto, nos reducimos a nosotros mismos a ese aspecto específico, olvidándonos que somos mucho más que eso. Qué error más grande si pensamos que cada uno de nosotros somos mundos enteros, complejos y únicos, con un potencial inmenso para crear lo que queramos crear en nuestras vidas. Y tus pasiones, tus experiencias, tu forma de entregar y recibir amor, tus habilidades, la manera en que percibes el mundo son características particulares tuyas que dan como resultado la persona única y especial que eres.

Al recordar tu individualidad, se vuelve claro que cada uno de nosotros debemos forjar nuestro propio camino, ya que nunca vamos a poder recrear el camino de la persona del lado. No es posible encontrar un molde en el cual puedas ajustarte para obtener un logro ajeno, porque vienes a esta vida con las herramientas precisas para encontrar los logros que se ajusten perfectamente a ti.

Entonces, cuando entres a compararte con otro, toma una pausa y piensa: ¿cuál es mi definición propia para esta “virtud” que estoy observando en el otro y deseo tener? Una definición que haga sentido contigo y resuene con quien verdaderamente eres. En el ejemplo del compañero que obtuvo el ascenso y ahora tiene un cargo importantísimo, la pregunta sería: “¿Qué significa realmente el éxito para mí y cómo veo esto realizado en mi vida?”. Entra de forma más profunda en la pregunta, no sólo tiene que ver con la vida laboral, sino también con la vida familiar, la salud y cualquier otra área que sea importante para ti. Teniendo clara esta visión integral de éxito puedes determinar cuál es el siguiente paso que debes dar para avanzar por tu camino particular para alcanzar esta visión.

Veamos otro ejemplo. Al ser mujer, sé que es fácil compararse en el aspecto físico con otras mujeres. Frases como :“se ve tan joven”, “es tan flaca”, “no tiene ninguna arruga”, surgen espontáneamente mientras una se queda sintiendo que es el opuesto a esa realidad. Aquí puedes hacer una pausa y pensar: “¿cuál es la definición de belleza que me hace sentido? ¿es algo más que sólo verse joven y flaca?, ¿tiene que ver con otras áreas de mi vida como la salud o el amor hacia mi cuerpo?, ¿tiene que ver con usar la cantidad de maquillaje lo que me hace sentir cómoda?, ¿tiene que ver con usar el tipo de ropa que me hace sentir bien?, ¿cuál es esa definición de belleza que resuena 100% en mí?. Y ahora que la tengo, ¿cuál es el próximo paso que debo dar para llegar a encarnar esa definición de belleza?

No olvides considerar que el sentimiento de haber alcanzado el éxito laboral, la belleza física, la abundancia financiera y tantos otros, es una apreciación subjetiva, y mientras más claro estén definidos estos temas para ti, más fácil va ser trabajar para conseguirlos.

Utiliza la comparación como una herramienta de autoconciencia y crecimiento

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¿Por qué pensar que todos nos dirigimos a la misma meta?

Para vivir la vida que queremos vivir debemos estar atentos a aquellas cosas que nos están impidiendo llegar a donde queremos llegar. Cuando miramos a nuestros pares y sentimos envidia o tristeza por no estar donde ellos están, es una alerta sobre nuestra autoestima. Una autoestima fuerte nos entrega plena confianza en nuestra capacidad de ser o tener lo que deseamos. Así, no hay lugar para sentirnos disminuidos, porque tenemos la seguridad que por nuestros propios esfuerzos y méritos vamos a llegar a realiza nuestros sueños.

La próxima vez que te encuentres comparándote con otro pregúntate: “¿siento que yo realmente soy capaz de lograr mi meta en esta área?”, “¿siento que lo merezco?”. Si con la respuesta que recibes te das cuenta que tu autoestima necesita fortalecimiento, entonces es hora de tomar acción.

La autoestima es un tema complejo y muchas veces necesitamos realizar un trabajo continuo para poder fortalecerlo de manera profunda. Sin embargo este momento de autoconciencia se puede aprovechar de la siguiente manera: Toma un momento y anota todas las cosas que puedes hacer hoy para sentirte un poco más confiado en relación con la virtud que estás deseando integrar. Por ejemplo, si es la abundancia financiera lo que quieres crear, algunas acciones que puedes anotar en tu lista es aprender a poner en orden tus cuentas, ahorrar un porcentaje más de sueldo o vender alguna pertenencia que ya no estés usando. Al terminar, busca la acción que puedas implementar de manera más fácil y haz un compromiso contigo para llevarlo acabo lo antes posible. Verás que al realizar esta acción sentirás la satisfacción de haber cumplido contigo mismo y tendrás un ejemplo concreto de que sí eres capaz de dar pasos en dirección a tu objetivo. Esto también te dará un buen pie para seguir trabajando tu autoconfianza hasta llegar a ese punto donde ya no surge duda alguna sobre tu potencial creador.

Ver la comparación como una oportunidad de inspiración

Ésta es la acción que particularmente me parece más alentadora al entrar a compararme con otro. Si alguien te está representando algo que quieres alcanzar o ser, pregúntate: ¿cómo yo puedo inspirarme en sus logros para dar el siguiente paso? Es decir, cuando llega a ti el pensamiento de que “Yo debería estar donde está ella”, has una pausa y reformula el pensamiento de la siguiente manera: “Que suerte tengo de encontrar a alguien que puede servirme de modelo para lograr mis sueños. ¿Cómo lo habrá logrado?, ¿qué puedo aprender de esta persona que me sirva para seguir construyendo mi propio camino?
Otras preguntas que puedes contemplar son: ¿cuáles son las prácticas diarias que realiza esta persona para estar donde está?, ¿qué me puede decir su forma de ser sobre la dedicación que le pone a su oficio?, ¿qué característica suya puedo modelar para que me ayude a enfrentar mi propio camino de mejor manera?

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Un gesto de admiración entre Gala y Salvador Dalí

Por otra parte, toda persona que tiene un real orgullo por algo que ha logrado en su vida es porque le puso un inmenso esfuerzo y continuó haciéndolo por mucho tiempo, ¿por qué no aprovechar entonces de aprender de los aciertos y errores que tuvieron en su camino? Si tiene sentido para ti, puedes acercarte a la persona para pedirle un consejo o derechamente una guía sobre cómo puedes lograr algo similar a lo que ella ha logrado. En mi experiencia las personas se sienten halagadas y contentas de hablar sobre sus logros y les entusiasma ayudar a otros que quieren poner todo su esfuerzo en conseguir sus propios logros. Dale una oportunidad… ¡te puedes sorprender!

El ejemplo del comienzo de este artículo, nos sirve para entender por qué no nos ayuda el acto de compararnos con otros, y erróneamente nos hace entender que estamos corriendo todos hacia una misma meta, y la verdad es que solamente tú puedes tener claro lo que hace sentido en tu vida, y según eso puedes definir una meta que sintonice con ella.

Si tienes claro donde quieres estar, que eres capaz de lograrlo y que las personas a tu alrededor te pueden servir de modelo, apoyo y guía, puedes crear un camino exitoso hacia tu sueño, enfocado en crear lo mejor para ti y estando feliz por otros que también lo están consiguiendo.