Por Sybila Oráculo
Médium, astrologa kabbalista, periodista
www.sybilaoraculo.com

Si usted tiene un amigo al cual considera raro, porque es una persona que sufre “demasiado” por los animales, es sostenedor animalista y se preocupa, “en exceso de la calidad en la nutrición de su cuerpo y exagera con el tema de los transgénicos» o quizá, esa persona suele relacionarse de manera mucho más natural y no le gusta que los animales pasen tan encerrados, víctimas de una humanización exagerada, una ridiculización exacerbada y desubicada en redes sociales, sepa que esta generación de personas está en todo el planeta, independiente de su raza, etnia, cultura, situación socioeconómica y no sólo, sino que además está trabajando por esta energía que sienten, por telepatía akáshica, que es lo correcto. Simplemente por instinto. Esto se debe a que la telepatía está directamente relacionada con el instinto y el desarrollo evolutivo cuántico de éste que llaman «de supervivencia» y cuya importancia es inmensa dentro del proceso de evolución de las almas. Estas personas fueron despertando el ADN cósmico.
Solíamos pensar, que conservar el instinto animal era sinónimo de la mente primitiva, pero la llamada comunicación inter especie, es una cualidad natural que todos los seres vivos tenemos, aunque evidentemente fue perdiéndose debido a la mecanización urbana de nuestros hábitos, la industrialización y la tecnología en exceso, las redes.
Así, la mente intelectual y analítica nos llevó a enfocarnos sobremanera en una sola polaridad y nos desligamos de otras capacidades. Afortunadamente, no todos lo pierden y existe ese porcentaje de gente que nace sin poder adaptarse a la esclavitud de los tiempos de modernidad… muchas de estas personas en un principio, sufrimos por poder adaptarnos y de hecho nunca lo hicimos…, pero con el paso del tiempo comprendimos. En este sentido el estudio de las terapias alternativas, ha sido una gran contribución para recuperar esta memoria, que se ha llamado: comunicación Interespecies.

Interpretación Kabbalista

Desde el punto de vista kabbalista, son señales de la era evolutiva, lo que estamos vivenciando actualmente, donde claramente se está reseteando el planeta. Nuestro recipiente sagrado.
La clarividencia y comunicación interespecie, es uno de los signos de estos tiempos, y esto ha ido en aumento. Podemos observar en la última década que bebés y niños están absolutamente conectados a esta frecuencia y portan estas habilidades con gran naturalidad, incluso exigiendo a sus padres recuperar dichos hábitos de sentido común hacia los animales. Solicitan tenerlos como hermanos, y en un porcentaje amplio son los niños quienes piden tener mascotas en sus hogares, y eso no es casual. La kabbala explica y de hecho por eso existe la comida kosher (una manera especial de matar el animal sin que deba sufrir). Con el devenir de esta era los animales desarrollarán un campo áurico más poderoso, vibrante y radiante. Se verán más hermosos de lo que ya son, pero es nuestra manipulación genética ha hecho que ellos estén muy enfermos. Observaremos la evolución de algunos de sus sentidos y aquellos humanos que sincronicen con esto, no serán víctimas de ataques por parte de los animales salvajes. Hoy ya hemos visto muchos ejemplos de vínculos entre humanos y animales salvajes como leones que juegan entre sí igual como si fuera un pequeño gato.
Sin duda, como especie, los humanos hemos abusado de manera aberrante con las diferentes especies. Existe esclavitud, maltrato, cordones de dolor; dichos cordones quedan impregnados en energía en lugares y zonas, porque este planeta existe gracias a todos los reinos de la naturaleza y eso genera como venas de bloqueo, varices dolorosas. Es decir, el planeta, un ser vivo en sí mismo, se enferma y bloquea al mismo tiempo que nuestra propia evolución como especie.
Se suponía que la especie humana debía cuidar del equilibrio natural junto con el desarrollo del conocimiento, pero fuerzas de negatividad han ganado e impregnado nuestras energías y han afectado e influido en que los humanos realicen una explotación con fuerte dosis de sadismo mientras en otro extremo hay mucha ignorancia con respecto a cómo vincularse con el mundo animal.
En términos domésticos muchos creen que le damos lo mejor a nuestras mascotas al llenarlos de alimentos extras, juguetes de plásticos o cosas artificiales de su hábitat natural; o incluso mimos y cuidados exagerados que terminan por estresarlos o normalizamos hábitos como sacarlos poco al aire libre obligándolos a un sedentarismo que los desequilibra mentalmente.

Somatizaciones
El animal doméstico ha mimetizado muchas enfermedades humanas. Así como nuestros niños, los animales son campos áuricos por extensión de nosotros mismos y de nuestra tribu, porque los tenemos enlazados y los contaminamos con los lazos tóxicos de patrones. Ellos pertenecen a una directa línea en la genealogía kármica que no hemos integrado y por eso adquieren nuestras enfermedades.
Ésta es la razón por la que muchos somos personas muy críticas con respecto a los criaderos y a la forma en que se “entrena” a un animal de servicio. Un tema que es bastante polémico, y me parece muy adecuado colocarlo en el debate, primero para informar a la sociedad y segundo para comenzar, entre terapeutas o especialistas, a desarrollar el tema en profundidad.
En mi caso, me especializo en mediumnidad con animales. Han sido ellos los que muchas veces me han señalado pistas claves, para encontrar personas desaparecidas y destapar casos de maltrato o de temas íntimos familiares en que existe diferente tipo de abusos. Tengo una conexión muy especial con los animales fallecidos. Esto es posible, porque los animales pertenecen al clan genealógico del árbol de un ser humano en la rueda y en el ciclo de reencarnación. Y en especial los perros; no fue casualidad que el humano se vinculara especialmente con los lobos y posteriormente con el perro. Según la kabbalah, es el último ciclo de un alma, antes de pasar a ser un humano.
Cada perro que adoptas es un alma que se vincula en tu familia y por ello su cuidado es más que importante; existe más cercanía temporal en la rueda de la reencarnación están más próximos a la conformación del linaje. Para conservar este trabajo terapéutico es que es tan importante vincular el motivo por el que a una persona se le extravía un animal o por qué éste se va solo, abandona una casa o por qué una persona pierde un animalito por robo.
A su vez, en la astrología los animales pertenecen a una determinada casa astrológica junto con los niños. Eso posee un profundo sentido, no da lo mismo la forma en cómo una persona adopta un animal o cómo éste llega a su vida. Aquello lo denominamos “encuentro de almas”. En la necesidad de sanar dichas relaciones, la comunicación inter especie se ha transformado en una terapia. Algo muy muy positivo para la recuperación de nuestra salud mental y álmica. Al retornar a nuestra necesidad de reconectar, recuperamos la visión amplia de nuestros sentidos y capacidades.

Daniela Medrano @alma.terapia / créditos: Alejandra González

Le pedí a mi colega Daniela Medrano, que me comente su experiencia en cuanto al proceso integral de lo que significa en propiedad, una terapia de conexión con animales. La sabiduría la tenemos por la experiencia y la práctica. Lo que ella señala me parece muy interesante y certero… veo en ella a una profesional que se toma esto muy en serio y con mucho respeto.
“…Cuesta transmitir esta experiencia en palabras, lo que se siente es tan potente, no existen las distancias, sólo el sentir, el calor desde el corazón y la energía que fluye.…Los animales nos ayudan alivianando nuestra carga, su amor incondicional los lleva a somatizar nuestras emociones. Por ejemplo, la gastritis de un perro, se puede deber a la rabia no digerida por su humano. O un problema de oído, puede estar relacionado con algo que el humano no quiere escuchar. Estos casos se repiten constantemente y nos invitan a hacernos conscientes, a observarnos, a estar atentos, a preguntarnos cómo estoy, cómo me siento, qué me tiene tan estresado o angustiado, en qué momento mi mascota comenzó con su dolencia o su cambio de conducta. Porque, lo queramos o no, son nuestros espejos, capaces de sentir nuestras emociones y mostrarnos lo que nosotros no queremos ver».
Ellos mismos me han dicho: “es que mi humano anda enojado, a él también le duele la panza”. El mensaje es claro, lo complejo es hacerse cargo de la situación, integrar el mensaje y actuar. Ya que trabajando en ti mismo no sólo sanas tú, sino que sanas y liberas a tu mascota…»
«Cada sesión, es diferente en cada caso. A veces me dicen: “fue un cambio del cielo a la tierra” y en otras, los cambios son más paulatinos y están directamente relacionados con el compromiso del humano. Ellos tienen tanto que decir, pues son capaces de percibir lo que nos ocurre, sentir nuestra tristeza, nuestra rabia y no necesariamente cuando la expresamos, sino también cuando la escondemos. Recuerdo un perrito que me dijo: «dile a mi humana que ella se ame tanto como me ama a mí». Lo dijo con tanto amor y de una forma tan dulce que es imposible no emocionarse y agradecerle. Cuando le entregué el mensaje a su humana, ella lo entendió de inmediato y comenzó a llorar, hablamos del proceso en el que se encontraba y del sentido que le hacía escuchar este mensaje claro y profundo».
«Quiero comentar por qué me refiero a las personas como humano y no como dueño, una palabra que estamos acostumbrados a escuchar. Al ser los animales seres sintientes y con libre albedrío, no me hace sentido decir, él es su dueño, siento tan duro ese término, tan autoritario, sin una gota de afecto. Diferente es decir, él es su humano, la persona que se hace cargo de su cuidado y bienestar».
Ellos también muestran que son honestos y transparentes. «Si están enojados gruñen, arañan, se engrifan; si sienten miedo, se agachan, huyen, se esconden. Su lenguaje corporal es bastante claro, y hay que saber leer. Eso facilita el trabajo, no usan caretas o arman un personaje como los seres humanos».
«Al conectarme siempre los saludos, les pregunto cómo están, cómo se sienten, qué necesitan y ellos de manera muy natural, cada uno con su forma y personalidad, se van abriendo y comunicando».
«Mi formación en clarividencia me llevó en un inicio a percibir de manera muy visual, me llegaban principalmente imágenes y gracias a la práctica he logrado sentir de forma más completa, integrando sonidos y sensaciones físicas. Y lo más importante, hacerlo desde la neutralidad».
Todo lo que Daniela señala es cierto ya que en esto también existen códigos éticos y de respeto creo que se está formando una interesante deontología en lo que esta práctica se refiere y que es necesario profundizar más.
Los animales son como la honestidad más primitiva del instinto. No te dirán lo que tú necesariamente deseas escuchar. Ellos dirán la verdad del inconsciente. Son parte de la simbiosis de tu linaje. Lo que necesitar mejorar. Por eso en chamanismo los suelen llamar Maestros y Guardianes.
Esta capacidad, no es exclusivo de gente medicina de la tierra. Muchos científicos y en especial mujeres, o personas desde el mundo de la antropología social se conectó y se conecta de manera especial y más profunda con el entorno, muchos artistas incluso.
La comunicación con animales no se da de manera univoca en cuanto a una característica extrasensorial. Más bien es multivoca
Personalmente la practico desde pequeña y con los años fui sintiendo cómo mutaba mi relación clarividente con ellos. Algunas técnicas y sentidos funcionan mejor con algunos como insectos que con otros como los mamíferos. Hay personas que se sienten atraídas más a los árboles y elementales florales, otros más a especies acuáticas, y otros a mamíferos de mayor tamaño. Claramente existe mucho vínculo con el reino mineral a través de la gemoterapia, que es un tipo de clarividencia vincular con ese reino.
Entre astrólogos que practican hemos observado que, según el elemento que tengamos preponderante en nuestra natalidad, podríamos generar mayor vínculo con una especie que con otra, y que podría haber un efecto positivo si tratáramos de equilibrar un elemento que nos falta con alguna especie para equilibrar nuestros sentidos y emociones.
Por ejemplo, en una persona muy racional y fría la conexión con el elemento agua le ayudaría a equilibrarse, por ende, podría intentar vincularse con especies marinas. Puede comenzar a sanar teniendo actividades dirigido a zonas de mar, observar, sentir, vincularse con dichas especies o bien, con mamíferos con tendencia a ser más cálidos y proxémicos.
Es algo que he probado con mis consultantes o pacientes y los resultados han sido increíbles.
También existe el proceso contrario, personas que no entienden por qué generan fobias con insectos o ciertos animales o temores y alergias o rechazo inexplicables. Desde el punto de vista cuántico se debe a esa memoria kármica. De hecho suele existir un vínculo muy especial en personas que acumulan animales hasta enfermarse. En kabbalah se le llaman tikun. El humano fue el último ser de la creación en ser dado a luz. En este camino y rueda de trascendencia pasamos por los otros reinos y algo no pudimos vincular bien, por ende, nos corresponde realizar dichos ajustes y reparaciones para integrar toda la energía en el alma y que ésta vibre en plenitud.
Como los animales están dentro de nuestro ciclo de vida ellos poseen personalidad y son afectados por la nuestra. Nuestras mascotas nos afectan, a veces nos desafían, nos sanan, nos enseñan, nos presionan, pero sobre todo nos hacen ver que son parte de nuestra oscuridad y luz. Al protegerlos y cuidarlos, nos cuidamos a nosotros mismos.