Por Marcela Contreras
Terapeuta holística- Facilitadora método Integra
Autora del libro “Elijo Amar”

Te quiero hacer la siguiente pregunta, vas caminando con una taza de té, de pronto se atraviesa alguien muy rápido y se derrama el té en tu ropa… Aquí viene la pregunta: ¿Por qué se derramó el té? Tal vez la respuesta más lógica es: Porque alguien me empujó, porque no me di cuenta de que esa persona venía tan apurada o porque no llevaba la taza firme. Pero quiero contarte que ninguna de estas razones lógicas son correctas. Derramaste el té sobre tu ropa, porque eso es lo que había en tu taza.
De tal manera que lo que tengas en la taza, es lo que vas a derramar. Ahora quiero plantearte otra pregunta: ¿Qué hay en tu taza?
En general, en la vida no podemos predecir qué nos pasará, y puede ser que estemos súper atent@s a la gente que tenemos alrededor, o que protejamos aquello que valoramos y procuramos evitar el peligro, sin embargo, de todas formas se nos presentarán situaciones que nos saquen del equilibrio y cuando eso pase, lo que sea que llevemos dentro es lo que vamos a derramar.
Podemos ir por la vida “pensando” que nuestra taza está llena de virtudes, de paz y amor, pero cuando la vida nos empuje vamos a derramar lo que en realidad tengamos en nuestro interior y quizá no necesariamente se derrame ni paz ni amor. Así es que ahora que estamos por comenzar el año laboral, sería muy bueno que te plantearas la pregunta ¿Qué hay en mi taza?
Cuando sentimos que las circunstancias de la vida nos hacen perder el equilibrio, por momentos difíciles, por personas que nos sacan de nuestras casillas, por cambios inesperados, pérdidas, fracasos, ¿qué es lo que derramo? ¿Alegría, agradecimiento, paz, humildad, compasión, perdón o rabia, amargura, juicios, críticas y culpas…? ¡Cada uno elige!
Me parece un lindo ejercicio no sólo revisar qué llevo en mi taza ahora, sino cómo puedo llenarla este año con lo que me hace bien, lo que me da paz, lo que me hace sentir plen@.
Yo elijo llenar mi taza con una lluvia de gratitud, porque sentir agradecimiento por las cosas pequeñas y grandes logros, incluso en los momentos de reveses, me ayuda a vivir esos momentos en paz. También le voy a agregar unas cucharadas grandes de perdón y compasión, que son buenos para eliminar la soberbia y los juicios, ya que éstos engordan el ego; lo endulzaría con candidez para reír, abrazar, disfrutar, dar amor y celebrar la vida como el gran regalo que es, con todo lo que trae, y un chorrito de soledad para poder regresar siempre a mí y revisar qué llevo en mi taza, porque de su contenido, solo yo soy la responsable.
No sabemos qué nos depara este 2019, de seguro traerá momentos maravillosos y también desafiantes, encuentros y desencuentros, risas y lágrimas. Porque la vida es así: no se evalúa como buena o mala, según lo que suceda afuera, la vida se evalúa por lo que sucede adentro.