Miranda Ricardi, música y activista vegana
En instagram: @miranda.ricardi (Blog personal) @miradavegan (Blog vegano)

En esta edición de Mirada Maga, quise enfocarme en algo que ha estado en boga por décadas, pero ha tomado más fuerza que nunca estos últimos años: el cambio climático y qué podemos hacer al respecto.
El mes pasado fuimos testigos del gran incendio que sigue afectando a la amazonía brasileña y parte de la boliviana; sabemos que hay partes muertas en el océano o que está creciendo el nivel del mar produciendo que incluso varias ciudades estén desapareciendo alrededor del mundo; particularmente en Chile también durante agosto se informó de la sequía más grande de la historia en la zona centro, declarándose zonas de emergencia ambiental con la consiguiente muerte de varias especies de plantas, animales e insectos, con todo, se ha llegado a pronosticar la siguiente extinción masiva en tan solo unos años, de una proporción que no se ha visto desde la extinción de los dinosaurios.
Para contextualizar y dar más información, me guié para hacer este artículo en el documental “Cowspiracy” (2014), dirigido por Kit Andersen y Keegan Kuhn (lo pueden encontrar en plataformas de internet como Netflix). En éste, Kit Andersen busca la manera de bajar su huella de impacto climático y en el proceso va descubriendo información que desconocía y va encarando a las grandes organizaciones ambientalistas de EE.UU, las cuales dan consejos sobre cosas que uno puede hacer como reciclar, generar menos basura, darnos duchas más cortas, preferir la bicicleta o el transporte público antes que un automóvil, apagar y desenchufar los artículos electrónicos, lo cual aporta, claro que sí, pero de manera insuficiente. Curiosamente, al momento de preguntarles a los encargados de estas organizaciones sobre la industria ganadera, todos cortan la entrevista y dicen que no pueden hablar al respecto, o cambian la respuesta…
Muchas investigaciones que están saliendo a la luz este último tiempo, de organismos internacionales tan importantes como la ONU, quienes verifican que una de las industrias más contaminantes, (sino, la más) es la ganadera, la cual es responsable del 51% del cambio climático y del 30% del consumo de agua en el mundo. Entonces, ¿de qué sirve darse una ducha de 3 minutos, si al comerte una hamburguesa estás utilizando 2.500 litros de agua?
En el documental nos comparten cifras catastróficas de todos los recursos que se usan para mantener millones de vacas, pollos, cerdos y peces en criaderos, desde terrenos donde plantar sus alimentos, donde mantenerlos, la cantidad de agua que consumen y la cantidad de desechos que generan (esto último es el gran responsable de gases de efecto invernadero y de contaminación de las aguas). Asimismo dan a conocer y permiten comprender el interés de mantener una industria tan dañina para la humanidad y el planeta, por las altas sumas de dinero que maneja, permitiendo manipular, por medio de lobby tremendos con políticos de todas partes del mundo. Tan distorsionado es el manejo al cual pueden llegar que en EE.UU, los activistas por los animales y el medioambiente, son  considerados por el FBI como los agentes terroristas más peligrosos de la actualidad. ¿No es impactante y casi esquizofrénico? También vemos que en el mismo Brasil 1.100 activistas por la Amazonía han sido asesinados en los últimos 20 años, sólo por luchar contra la industria ganadera que destruye la selva tropical y divulgar información.
Les recomiendo muchísimo este documental, pues abre los ojos ante cosas que no te muestran los medios de comunicación masivos y desenmascara a muchas organizaciones que se dicen “ambientalistas”, pero que están siendo financiadas por la misma industria ganadera.
Lo interesante también es que nos plantea todas las opciones para vivir una vida sustentable, desde una dieta omnívora consumiendo carne orgánica, vegetariana y vegana, llegando a la conclusión que la sustentabilidad en realidad, no es suficiente: hay que generar un cambio con el cual podamos prosperar, siendo individuos altruistas, compasivos, responsables. Esto no se trata solo sobrevivir, sino de actuar.