Sergio Ureta
Escritor – investigador científico
Médico cirujano-ginecólogo
Autor de los libros “El ser humano una secuela del Big Bang”, “Inteligencia humana”, “Astrología, una verdad basada en la evidencia”

Un coronavirus es un tipo muy común de virus. Tienen la capacidad de afectar animales y seres humanos, los cuales tienen una forma esférica con unas protuberancias que asemejan una corona. Muchos de éstos provocan variados tipos de infecciones respiratorias de baja complejidad, sin embargo, en el último tiempo han aparecido tres variedades zoonóticas (proviene de animales), que tienen una alta patogenicidad.
El primero  de ellos fue el SARS, que significa síndrome respiratorio agudo y grave, sigla en inglés, que comenzó en China el 2003 provocando alrededor de 8.000 infectados y 800 muertes (mortalidad de un 10%), sin embargo, pudo ser controlado el 2004. Esta infección viral fue trasmitida por los murciélagos.
El MERS (Síndrome migratorio de oriente medio, sigla en inglés), aparece en Arabia Saudita el 2012 con una mortalidad mayor (35%) porque hubo 2000 contagiados y provocó 700 muertes, por fortuna también fue controlado. Este se trasmitió desde el dromedario al humano.
Y, en 2019 somos testigos de la aparición del COVID 19, que apareció en la ciudad de Wuhan en China.
No se sabe su procedencia con seguridad, se postula a los murciélagos y a otro mamífero exótico de la zona de Wuhan. Este virus es poco letal (2,5%) sin embargo, es muy contagioso, de hecho, pese a la poca letalidad van más de 3.000 muertos por esta causa (de los registrados, porque hay rumores que China no ha comunicado toda la verdad). El problema es que se desconoce su comportamiento a cabalidad, lo cual ha dificultado su control y no hay esperanzas aún de hacerlo. No hay certeza del número de contagiados.
Este virus no existía en humanos y tuvo una mutación que le permitió afectarlo.
Todos los Coronavirus causan fiebre, tos, sensación de ahogo, pudiendo agravar en una neumonía, la cual puede ser mortal.
La vacuna contra este último Coronavirus no estará disponible antes del 2021.
Es importante hacer notar que tanto los virus  como los seres humanos son los únicos seres cosmopolitas de la Tierra; son los únicos que se adaptaron a todos los ambientes en el planeta, desde el desierto hasta los polos.
El tema es que los virus existen con mucha antelación al ser humano, aunque no se sabe cuándo se gestaron, se supone que habrían aparecido antes que las bacterias o, al menos, simultáneamente con ellas, es decir, hace 3.800 millones de años, en cambio el homo sapiens actual no tiene más de 40 mil años.
Los virus son la primera expresión “viviente” y el ser humano es lo máximo en evolución. Y esto de viviente entre comillas es a propósito, ya que curiosamente los virus no son considerados seres vivos. De hecho un famoso biólogo señaló, “son partículas no vivas, sin embargo, matan”.
La palabra virus viene del latín que significa toxina o veneno y es definido biológicamente como un agente infeccioso submicroscópico (pues no se ven al microscopio tradicional) y es acelular, esto es que aislado está en estado de latencia, no puede multiplicarse espontáneamente, necesita invadir una célula, ya sea vegetal, animal (incluso bacterias) para usar su material biológico y así lograr su proliferación.
Se han descubierto más de 5.000 tipos de virus distintos y se sospecha que es solo la punta del iceberg, porque podría haber millones de tipos.
Son estructuras muy simples, están formados por un tipo de ácido nucleico envuelto en una capa proteica, en ocasiones también por una envoltura membranosa que lo protege del medio y sirve como vehículo para la transmisión del virus de una célula a otra célula, y nada más.
Tienen la capacidad de invadir al ser humano de muchas formas, a través de vectores como murciélagos, insectos, roedores o por medio de gotitas de saliva de otro portador humano, ingresando directamente a la sangre o al pulmón, donde se introducen en una célula y usan todos sus nutrientes, como aminoácidos y otros para replicarse en millones de copias de sí mismo hasta ocupar toda la célula, la cual “revienta” para así invadir nuevas células a una alta velocidad.
Ningún antibiótico les afecta, se han logrado crear sustancias que inhiben su reproducción, sin embargo, muchos logran mutar, haciéndose inmune a estos productos, por tanto, siguen multiplicándose.
Pero debemos tener en conciencia que nuestro organismo humano tiene un sistema inmunológico muy perfecto, que logra mantener “a raya” los millones de virus que ingresan cada minuto, sin embargo, algunos, como el COVID 19, este sistema defensivo aún no lo reconoce, por tanto, el individuo al cual se incorpora no alcanza a reaccionar. Así, en casos como personas con un sistema inmune deficitario, ya sea por mucha edad o, enfermedades adicionales, se provoca un mayor daño, donde está el mayor porcentaje de fallecidos, sin embargo, también se han descrito médicos y personas jóvenes y sanas.
¿Cómo prevenirlo? En general, se logra evitando contacto con pacientes infectados a menos de 2 metros, usar mascarillas de buena calidad (las que venden en el comercio no sirven), tener una alimentación sana, manos muy bien lavadas, evitar tocar ojos, nariz o boca para no contagiarse, realizar bastante actividad física, evitar participar de aglomeraciones…, esto último traería un gran conflicto para las movilizaciones sociales si llegara a Chile, donde no estamos ajenos.