Por Sergio Ureta
Escritor científico/ Médico gineco-obstetra

Los primeros sabios, dedicados a la astrología (estudio de los astros), establecieron la unidad de medida temporal que se denominó calendario para establecer un orden en la humanidad, en la cual describir los días, meses y años. Sin embargo la historia nos señala que ha debido ser varias veces modificado de acuerdo con nuevos descubrimientos e investigaciones, todo lo cual, siempre ha tenido conexión con la cosmología.
En el comienzo de los tiempos intelectuales de los seres humanos, se utilizaron los cambios lunares para el primer calendario, por tanto asignaron meses de 28 días, así  por ejemplo en Escocia se descubrió un calendario que data de hace 10 mil años con esta configuración. Esto explicaría, por ejemplo, que Matusalén (hijo de Enoc, padre de Noé) haya vivido 969 años, pues un año tendría 13,5 meses lunares y al dividir 969 en 13,5 nos resulta casi 72 años de nuestro calendario solar. Pese a ser menos voluminoso en cantidad, de igual modo es mucho tiempo, sabiendo que a fines del siglo XVIII el promedio de vida no superaba los 40 años.
En todo caso, lo relevante es que posteriormente se estableció el calendario solar, el cual sufrió varias modificaciones hasta establecerse el calendario actual, que es bastante preciso, denominándose año trópico, por el cual nos regimos en la actualidad.
Se establece la longitud media del Sol en 360º sobre la eclíptica (Eclíptica se denomina al recorrido del sol por las doce constelaciones) indicando el tiempo en dar una vuelta completa, lo cual dura 365 día, 5 horas, 48 minutos, 45 segundos, 10 milisegundos exactos. Esto hace que sea necesario agregar cada 4 años un día en febrero, denominado bisiesto, más otras modificaciones que se deberán realizar cada 200 años por estos segundos adicionales.
Esto está aceptado casi por todo el mundo y digo casi, porque en China o India, por ejemplo, poseen otros calendarios, que sin duda también aceptan este occidental para relacionarse.
Pero el tema central de este relato es la permanencia del concepto astrológico de la semana, el cual nunca fue variado. Como se mencionó, el concepto de mes y de año tuvo múltiples modificaciones, sin embargo el concepto de semana desde que se estableció permaneció inalterable, pese a que hubo muchos descubrimientos posteriores que ameritaban modificarlo.
Me explico, como es sabido, antes del advenimiento de los telescopios, a simple vista sólo se percibían 7 planetas y de acuerdo con lo mencionado en artículos anteriores la palabra planeta significa errante, por tanto, el Sol y la Luna son errantes desde nuestro punto de vista y de todos los seres humanos que vivieron antes de que en el siglo XVIII, hasta que se determinara -de forma antojadiza- que planeta ya no significa lo que corresponde, sino a: todo cuerpo celeste que no emite luz. Una falacia, sin embargo, aceptada por todos, lo mismo que la luna, también errante, que se calificó  como satélite.
Entonces puedo señalar que la astrología, que ha sido muy vilipendiada por la comunidad científica, tiene el privilegio de contar con sus verdaderos orígenes y que lo mantiene hasta ahora en forma correcta, sin embargo lo único que se ha respetado en el calendario, es el concepto de semana. Referido a los 7 planetas que se conocían hasta antes del siglo XVII, a saber, Mercurio, Venus, Sol, Luna, Marte, Júpiter y Saturno, de los cuales derivan los días de la semana.
Lunes proviene de Luna. En inglés es Monday, una reducción del original moonday, día de la Luna; martes corresponde al planeta Marte; miércoles a Mercurio, jueves a Júpiter; viernes a Venus; sábado a Saturno, en inglés es Saturday, día de Saturno y domingo al Sol, que en inglés se denomina Sunday, día del Sol. En relación a este último día cabe señalar que es una modificación latina del original diez Solis que significaba día del Sol, nominación que se tenía desde la antigua Roma y que fuera modificado después de una expresión de Juan en “El Apocalipsis” de la Biblia que indica: “Fui un espíritu en Dominica Die…” (Dominica die significa día del Señor) por tanto, para la comunidad latina se transformó este día del sol en día del Señor.

*Información extraía del libro “El ser humano, una secuela del Big Bang, ¿Casualidad o causalidad?”.