¿Cuándo nace nuestra autoestima?

publicado en: 2015, Autovigilarse | 0

Es sabido que nuestra autoestima se gesta desde que nacemos, así, en una primera etapa es responsabilidad de nuestros padres o adultos responsables (abuelos, tutores) cuidarnos física y mentalmente, asistir a nuestros requerimientos cada vez que lo expresamos a través del llanto y nuestras primeras palabras.  Si esto ocurre, nuestra personalidad se sentirá segura, confiada y querida. En cambio, si nuestras necesidades no son atendidas, escuchadas, o la persona que está a nuestro cuidado de niña es brusca y fría o peor aún, maltratadora, nuestra reacción será sentirse incómoda, tensa, nerviosa e insegura.  Cuando esto ocurre, empezamos a forjar una autoestima baja y a crear una serie de etiquetas negativas sobre nosotras mismas, que podemos llevar por el resto de nuestras vidas.

sanarmadre-hija_bigDe tal manera que fortalecer la autoestima de pequeñas, es responsabilidad de los adultos, pero si ya nos encontramos en una edad madura, cuando ya nuestro cuerpo y mente puede discriminar sobre sus decisiones y caminos, esa responsabilidad dependerá sólo de nosotras, y será parte de nuestro fruto el nivel de autoestima que tengamos.

Por diversas razones, muchas nos encontramos en un estado de “dormida” y no somos conscientes de que muchas de nuestras vivencias son producto de nuestra autoestima baja. Yo, por ejemplo, siempre fui y me sentí una niña y adolescente feliz; me casé a muy temprana edad y recuerdo que una característica que me identificaba era el querer agradar a todas las personas, en particular a mi esposo y mis hijas. Pero este comportamiento que para muchos les puede resultar noble y hasta obvio, sólo puede generar frustración, ya que sientes que lo hagas nunca es suficiente, y, poco a poco, vas perdiendo tu propia identidad.

Comencé a “trabajar” en mi autoestima, sólo después de mi separación matrimonial, al realizarme las siguientes preguntas: ¿Quién soy?, ¿Cuáles son mis cualidades y defectos? ¿De qué soy capaz? ¿Cuáles son mis éxitos y mis fracasos? ¿Estoy en paz conmigo misma? ¿Tengo la vida que quiero? ¿Cómo enfrento las adversidades? ¿Qué opinan los demás de mí?, y lo que es más importante, ¿qué opino yo de mí? ¿Estoy dispuesta a mejorar?…

Luego de darme el tiempo y responder todas estas interrogantes con total honestidad, comencé un viaje hacia la sanación, mi autonomía y autoestima plenas.

amarse-a-uno-mismoEl concepto que tenemos de nuestras capacidades y nuestro potencial, no se basa sólo en nuestra forma de ser, sino también en nuestras experiencias a lo largo de la vida. Amarse implica una cierta capacidad de ocuparse de una misma y no echar por tierra nuestra imagen, a partir de la opinión de los demás.

La autoestima es individual, personal, es una vivencia interior, un sentimiento subjetivo, es decir, la visión que tenemos de nosotras mismas, es producto de nuestra mente, por lo tanto, debemos procurar para una sana calidad de vida como mujeres, permitir que  sea lo más positiva posible. Es necesario, con libertad, ser consciente de nuestros defectos, aceptarlos y aspirar a mejorar, pero sin obsesionarnos ni tensionarnos; de esta forma podemos adaptarnos mejor a las diferentes situaciones en las que nos encontremos a lo largo de nuestra vida.

imagesSegún mi experiencia, puedo mencionar tres pilares fundamentales para gestar una autoestima sana:

1.- Amarte a ti misma: Te ayuda a resistir la adversidad, levantarte tras un fracaso, aceptar los cambios. Lo puedes lograr conociéndote muy bien, aceptando tus defectos y cultivando tus virtudes.

2.- Acepta tu imagen: Cuando nos amamos, nos aceptamos, por lo tanto es más natural lograr tener una buena imagen propia, lo que es fundamental para sentirnos seguras de nuestro camino, opciones, decisiones, y el sentirse valoradas. Es la base de nuestra seguridad.

3.- Autoconfianza: Es creerse capaz de actuar de modo adecuado en una situación determinada, es tener la seguridad de que podemos superar cualquier prueba que se nos presente en la vida, porque tenemos los recursos necesarios para ello.

Vamos, comienza por despertar cada mañana, mirarte en el espejo y saludarte con cariño…

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