Por: Claudia Mardones
Periodista especializada en música popular

¿Qué relación tienen una torta de mil hojas manjar para 20 personas, un concierto privado y un barril de cerveza Kunstmann Torobayo? Si bien da pistas que podrían ser premios para un sorteo, nadie pensaría que parte de lo recaudado iba a llevar a Estados Unidos, a un grupo de jóvenes artistas dedicadas a la música de cámara.
Se trata de Cuarteto Austral, compuesto por Javaxa Flores y Jessica Carrasco (violines), Isabel Flores (viola) y Valentina del Canto (violoncello), quienes son intérpretes de nivel superior.
Flores empezó a estudiar violín a los 9 años, gracias a lo cual pudo integrar orquestas infantiles y juveniles de su región. A los 16 años, es retirada del colegio para dedicarse de lleno a la música y a sus clases en Santiago. Su trayectoria continuó gracias a la obtención de becas y a la participación tanto en grupos de cámara, ensambles, orquestas como en festivales internacionales.

créditos Alexandra Pinto

Sin embargo, hace un año ella decidió unirse a un grupo de jóvenes sólo por el placer de tocar, para efectuar una gira por Chiloé. El recorrido abarcó localidades donde no era conocida la música clásica ni los instrumentos utilizados para cultivarla…
Javaxa (28 años) cuenta que la interacción con el público fue muy enriquecedora, “nos dimos cuenta cómo la gente se interesó por la música de cámara. Tenían una gran necesidad de aprender”. Un sentimiento que conocen muy bien, porque pasaron por la misma situación cuando dieron sus primeros pasos, en provincia, en las ciudades que las vieron crecer: Osorno, San Rosendo, Peñaflor y Rancagua.

¿Por qué es atractiva la música de cámara?
-La música de cámara tiene obras de alta complejidad, escritas para estudiarlas profundamente. Por lo tanto, debemos estar dispuestas a escucharnos, a “conversar” con las otras voces del grupo, imitarnos, responder. En los cuartetos necesitamos mucha compatibilidad, ser cómplices entre nosotras y disciplinadas. Aquí todas somos jefas, así es que debemos saber ponernos de acuerdo, porque hay que “remar para ir al mismo lado”.

¿Es complejo hacer música de cámara en Chile?
-Sí, se cultiva muy poco en Chile, no existe apoyo institucional para profesionalizarla. Si esto no cambia va a seguir quedando en un segundo plano, a diferencia de lo que sucede con las orquestas que tienen su público, sponsors y una temporada con programación; factor que es muy importante; es el caso de la orquesta del Teatro Municipal de Santiago.
Al igual que sus colegas, la intérprete ha tenido varios proyectos musicales, pero no es suficiente para subsistir. “Muchas veces los músicos nos juntamos para trabajos que no tienen dificultad técnica, lo cual nos permite hacer “cancheos” para obtener ingresos. Como los matrimonios.

¿Qué factores pueden ayudar a revertir la situación?
-Es muy importante que se generen instancias para dar a conocer esta música, que durante tanto tiempo ha sido calificada de “elitista”. También va de la mano con disminuir la brecha social, ya que estamos convencidas de que todo el mundo puede emocionarse y vivir bellas experiencias al acudir a un espectáculo o concierto de música docta. Y eso es exactamente lo que nos hemos propuesto como Cuarteto Austral, a través de los conciertos educativos, giras a lo largo del país, talleres, etc.

Debut internacional
Hace algunos meses, la incipiente carrera del Cuarteto tuvo un giro inesperado, después de actuar por primera vez en el Festival de Santa Catarina en Brasil (FEMUSC), se transformaron en el grupo revelación por su calidad interpretativa.
En esa oportunidad, las escuchó el profesor de la School of Fine and Performing Arts de la Universidad de Missouri, Saint Louis (Estados Unidos) y primer violín del Cuarteto Arianna, John McGrosso y quedó prendido con ellas y las invitó al Festival Arianna Chamber Music que se realizó del 27 mayo al 9 de junio pasado.

¿Qué le impresionó de ustedes a John McGrosso?
-Salimos del primer concierto, y el profesor fue a nuestro camerino para decirnos que “en Estados Unidos tienen que escucharlas”. Nos comentó que nunca había visto un cuarteto como el nuestro en los 8 años que llevaba asistiendo al FEMUSC. ¡Fue muy impresionante su comentario y el recibir esa invitación especial!
A McGrosso le gustó la energía y la conexión que tenemos como cuarteto de cuerdas, una característica muy importante en la música de cámara, porque se trata de sonar como un solo instrumento. Además, le atrajo mucho nuestro fiato que se da en forma natural, y que logramos transmitir.

En el 13º Festival de Música de Santa Catarina de Brasil. www.femusc.com.br

¿Cuál fue el repertorio que seleccionaron para el Festival Arianna Music Chamber?
-Una de las exigencias era llevar una obra latinoamericana, para lo cual escogimos el Cuarteto N°1 del guitarrista y compositor chileno, Juan Antonio “Chicoria” Sánchez, un músico que combina la música latinoamericana y del folklore chileno con la docta. En esa pieza, el segundo movimiento es claramente una tonada que el público puede distinguir. También interpretamos el Cuarteto N°2 Opus 13 en La Menor de Félix Mendelssohn.

¿Qué les aconsejaron los profesores al final de esta experiencia?
-Debemos proyectarnos de aquí a cinco años, ampliar el repertorio, buscar conciertos y tocar mucho a lo largo de Chile. Esto último es una necesidad súper presente entre nosotras: empezar a descentralizar la música. Somos de regiones y tenemos otra sensibilidad, queremos devolver lo que hemos conseguido.
Las artistas compartieron con músicos de México, Paraguay, Chile, Perú, Estados Unidos, Brasil y Corea del Sur.

Autogestión
Aunque fueron becadas con la inscripción para el certamen y la estadía, los pasajes debían ser costeados por ellas mismas. La solución era postular al fondo ventanilla abierta del Ministerio de Cultura destinado a solventar participaciones en eventos internacionales. Sin embargo, el Cuarteto Austral recibió un “no” tras dos meses de espera. La gestión para obtener los recursos tenía el tiempo en contra, ya que faltaban dos semanas para el evento.

¿Cómo lo lograron?
-Nos entregaron varias ideas. Una de ellas era el crowdfunding, opción que yo desconocía, y que implicaba hacer una campaña a través de una plataforma de internet, utilizando un video. Este recurso lo desechamos para hacer un “crowdfunding” más rápido y particular, en mayo creamos cuentas en las redes sociales para comunicar lo que nos sucedía. De ahí fuimos a los medios de comunicación, un amigo dio un concierto a nuestro beneficio y empezamos a recibir aportes económicos, incluso nos regalaron una torta de mil hojas manjar para 20 personas y un barril de cerveza Kunstmann Torobayo ¡para sortearlo!. Otro premio fue un concierto que daremos en privado.

Esta situación, hizo recordar a Javaxa Flores los esfuerzos que han realizado como grupo para conseguir desde su vestuario, la sala de ensayo y hasta la difusión, lo cual les quita tiempo para practicar o ensayar. A su vez, el poco dinero también obliga a contraer deudas o a gastar ingresos personales. La violinista asegura que un panorama como éste “es contraproducente para el desarrollo artístico, considerando que Chile es un país tan rico en talentos que muchas veces quedan en el camino por falta de apoyo, sobre todo el económico”.
Gracias a su participación en festivales en el extranjero, ha podido ver que la calidad de los intérpretes nacionales es tal que “siempre sacan la cara”. Y razón tiene, en su caso la carta de recomendación que el profesor norteamericano les entregó en Estados Unidos, señala: “el Cuarteto Austral representa la nueva generación de música de cámara de Latinoamérica”.
¿Cuáles son los próximos pasos? Conciertos en Rancagua y Santiago, gestionar financiamiento, junto con prepararse para asistir, nuevamente, al FEMUSC y Arianna Music Chamber.
No obstante, la tarea más grande que tienen las intérpretes es organizar un festival de cuartetos en nuestro país. El trabajo recién comienza.

Cuarteto Austral: “Fascinating Rhytm” de George Gershwin,