Por Valeria Solís T.
Directora Mirada Maga

Se habla mucho de bajas y altas vibraciones. En palabras simples, si comprendemos que somos seres energía (nuestro físico está rodeado de un campo energético concreto) podremos distinguir que la energías densas son más bajas y que las energías sutiles y cálidas son más altas. Así, podemos tener en un extremo la venganza y en el otro las ganas de compartir; de sólo imaginarlas se pueden percibir distintas.
Ahora, cuando sentimos que no podemos avanzar, que no nos resulta algo, lo que suele pasar es que miramos el afuera y nos sentimos castigados, bloqueados por el afuera. Si sumamos, esa energía que podemos sentir del bloqueo ya es densa, no nos deja pasar, y si le agregamos nuestras emociones de frustración, dolor o rabia, se potencia el doble. Es casi una ecuación. ¿qué podemos hacer entonces para dejar el puesto de la víctima de las circunstancias?, ¿hay verdaderamente algo que esté en nuestras manos?, ¿podemos elegir algo si todo en el afuera esta mal? Sí podemos.
Si ponemos atención en nuestras emociones densas, podremos trabajar el soltarlas, el comprender que ya estuvieron mucho rato ahí sin dejarnos tranquil@s, estuvieron generando angustia, miedo, rabia. Sí podemos elegir soltar, y sí podemos soltar. Primero comprendiendo que lo que tenemos entre manos es el presente, lo otro ya pasó y sí puedo decir, «suelto, ya no me pertenece»; tenemos entre manos el presente, lo que vendrá sólo ahora le estoy dando forma, por lo cual, como en la preparación de un nuevo guiso, puedo sacar lo que ya no me sirve y poner nuevos ingredientes o directamente lo simplifico. Todo esto, no es un proceso mental, es proceso integral, donde ocupo mi cuerpo para respirar profundo y soltar lo que me hace mal; ocupo mis sentimientos para intencionar un proceso de transformación amoroso y utilizo la mente para darle palabras a esas emociones o sentimientos.
Si internamente elijo la esperanza (confío en mi aprendizaje, no en Walt Disney), elijo la fe (todo tiene un sentido, no es el caos del azar), elijo el amor hacia mí (soy la primera en amarme) el afuera tomará inmediatamente otro color, otra vibración, otra densidad. Habrás cambiado el filtro de los lentes con los cuales has experimentado la realidad tangible.
Te invito entonces, defiende tu alegría. Sí, se puede.

«Defender la alegría», poema de Mario Benedetti musicalizado por Joan Manuel Serrat