Por Valeria Solís T.
Escritora, Terapeuta energética Adaba, Periodista
Directora Mirada Maga

Hay una canción del guatemalteco Ricardo Arjona, que se llama «Fuiste tú», que rico escucharla, es tan oreja, y tan liberadora, uno siente que el otro es el responsable de todo lo que ha ocurrido, ¡que alivio! ¡que maravilla sentir que uno no hizo nada y toda la responsabilidad la tiene el otro!…¡que liviano se siente, fuiste tú, yo no tengo nada que ver…!
Pero…es un clásico estado de inconsciencia, que nos ha llevado por siglos a avanzar a pasos muuy lentos. Sí, claro, porque mientras no tomemos la riendas de nuestros propios caminos y seamos un barquito delgado que se mueve con el viento de turno, ¿qué podríamos hacer?, ¿que fuerza podría tener yo ? nada, claro.
Son los otros los que me tienen en este estado incómodo, es mi familia, mi entorno, mi sociedad, mi país, mi mundo, ¿que más puedo hacer que avanzar desnutridamente en medio de todos los obstáculos?
Yo también viví así por casi cuatro décadas, hasta que un día, decidí hacerme cargo de lo que a mí podría competerme. Partí pensando que era tan minúsculo el aporte que yo podría hacer para mi bienestar, y qué pensar en lo que podría redundar en el bienestar de otros, olvídalo, sólo buenas intenciones, que sólo un poeta podría entender.
Sin embargo, con el pasar de los días, los meses y los años, me di cuenta que mis intenciones tenían impacto, y aprendí y asumí, que podía darle esa fuerza de empoderamiento a otros. Lo hice, lo he hecho y la vida definitivamente cambió de tono.
¿Por qué escribir esto en esta nueva edición? Porque están apareciendo tantas deudas colectivas, de esas deudas que nos competen a todos, que sólo cabe resignificar nuestro aporte, y si yo, desde esta tribuna puedo decir: sí, tú que me lees, puedes aportar concretamente si eliges vivir de manera consciente y no con piloto automático, y puedes transformar tus relaciones, eligiendo desde el amor con quien puedes lidiar y con quien no, puedes elegir tu vocación y hacer los cambios que te mereces, puedes cuidar la naturaleza con que te topas; puedes tratar al desconocido con amabilidad, interactuar como si todos estuviéramos en la misma meta, solidarizando, dando lo mejor de lo que podemos dar cada uno. Puedo apostar que con este hacerse cargo seremos capaces de transformar y transformarnos.
Espero, en este septiembre, disfrutes la mirada de tan genuina y honesta mirada de los autores que escriben aquí, y dejemos ese tema de Arjona, como una buena anécdota para reírnos de la patudez en la que nos enredamos a veces.

*Personalmente admiro a este músico, ¡espero te inspires!