Por Beatriz Guevara
Terapeuta energética Adaba, terapeuta Floral / contacto@beatrizguevara.cl

Hoy por hoy todos queremos prosperar, sentir que nuestra vida es plena y que hemos podido lograr nuestras metas, pero llegar a cumplirlo es muchas veces, un camino pedregoso que nos lleva a sentir emociones de frustración, desconsuelo y rabia interna ante reiterados fracasos. Así, no podemos sentirnos felices con nuestros trabajos o con los estudios, la familia, el dinero que generamos o los resultados que obtenemos.
¿Dónde está la dificultad? En esas mismas emociones negativas que se entrampan en nuestros pensamientos y resuenan, una y otra vez, en nuestra alma dejando huellas en nuestro campo energético, provocando verdaderas barreras y bloqueos, que nos impiden resonar en flujos positivos.
Así, entramos entonces en un lamentable círculo vicioso, donde la queja permanente, la frustración y la ensoñación de un futuro mejor y próspero que no se materializa, se empodera de nuestro día a día. Lo que ocurre es que desde el querer una vida próspera estamos resonando en la ensoñación, dejando de lado, inconscientemente, el trabajo para lograrlo o la profunda intención por vivir en prosperidad.

¿Qué es prosperidad?
Hablemos de prosperidad en lo más amplio de la palabra: prosperidad en cada ámbito de nuestra vida: trabajo, dinero, salud, amor, familia. La prosperidad es entonces un flujo energético amplio, luminoso, que vibra en sintonía del amor, el equilibrio entre entregar y recibir, en la coherencia del dar lo mejor de uno mismo, por lo tanto, no cabe duda que se recibirá lo mejor de regreso…
En artículos anteriores hemos hablado de la sanidad de nuestro campo energético, del cómo nuestras emociones modelan la fluidez y su estructura, pues bien, para vibrar en prosperidad, la sanidad de nuestro campo energético es medular, por lo que romper los círculos de emociones negativas y frustraciones que nos bloquean es el real y más concreto camino para avanzar.
Podemos romper la mecanicidad de la queja y avanzar en conciencia e intención generando pequeños cambios de pensamiento, los que vibrarán en nuestro corazón y en nuestro CE. No es fácil cambiar el foco de la queja, pero es realmente mágico lo que sucede cuando logramos decir: “con este dinero podré obtener tal o cual cosa, ¡qué felicidad poder tenerlo!” en vez de decir “trabajé todo el mes para esto y ¡no me alcanza para nada!”. Modificar el lenguaje, vibrar en agradecimiento, bendecir nuestro trabajo, entregar lo mejor de nosotros mismos , agradecer el dinero que recibimos y poner conciencia en cada emoción negativa que pueda surgir como bloqueo a los flujos de prosperidad, harán que en el día a día sintonicemos en un equilibrado juego de entregar y recibir, donde nos sintamos verdaderamente plenos.
Asimismo, es importante tener conciencia para liberarnos de los prejuicios sobre el dinero, sobre el tener y el hacer. La clave está en hacer lo que hay que hacer ¡y de la mejor manera posible!, ésa es la puerta de entrada para verdaderos caminos de crecimiento: personal, emocional, profesional y también económico. “Lo que está afuera, está adentro” si trabajamos conscientemente por mantener nuestro C.E. sano, no hay otro camino que una vida espiritual, emocional y material próspera en todos los ámbitos de acción que queremos desarrollar. Abracemos el mundo con amor y con amor serenos abrazados.