Experiencia somática: El cuerpo necesita descargarse de los traumas

publicado en: 2014 | 0

Frases como “el tiempo lo cura todo” o “es necesario apechugar con la vida” resultan disonantes con una eventual sanación cuando ya hay especialistas de la sicología que demuestran que el cuerpo no olvida, es más, puede alojar por décadas un dolor traumático. Y por el contrario,  si se le da un empujoncito, es el mismo cuerpo el que logra autorregularse y descargar esas memorias emocionales que lo afectan. ¿Cómo? A través del sentir consciente, vale decir, suspirando, llorando, respirando, moviendo los ojos, con temblores que aparecen involuntariamente, riendo, estirándose, todo de la mano de un especialista en experiencia somática (E.S.) que sostenga este delicado y profundo proceso.

La sicóloga transpersonal y experta en constelaciones familiares, Vilma Bustos es actualmente la única persona en Chile que practica esta disciplina como terapeuta.  Tras largos caminos de profundización en experiencias y relaciones humanas hoy prefiere definirse como meditadora, “es que en la medida en que estoy en un estado de presencia y de testigo conmigo me permite estar más autorregulada y más consciente de mi todo, mi niña, adulta, chamana, podré transmitirle la vibración al otro, y el otro podrá activar positivamente a su propia meditadora. No soy sanadora, porque siento que no soy yo la que sana, es arrogante decir eso, lo que sana es la conexión ,la unión, la integración que se logra entre el cuerpo y la mente, es la vida, y eso es una tarea individual” explica y continúa, “cuando hice mi formación en constelaciones familiares sentí que me faltaba algo y seguí a una consteladora que trabajaba con trauma (Anngwyn St. Just); yo veía que ella hacía algo diferente, después me enteré que ella había trabajado muchos años con el sicólogo clínico e investigador del estrés postraumático Peter Levine y que era experta en experiencia somática. Y me fui a Uruguay, donde la Asociación de trauma de Brasil asistiría para formar en E. S., y resultó ser una formación que de verdad te cuida; te cuida el alma”.

Actualmente nuestra entrevistada incluye E. S. en su consulta, pero siempre  respetando el proceso y deseo de su paciente, pues clara, “antes tenía la idea egótica de que era yo la que sanaba y de esa manera forzar el proceso del otro, pero de esa forma se abruma al otro. He aprendido a ser respetuosa, a ir despacio y eso provoca un efecto mucho más grande”.

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Fotografía: José Guridi

¿Y cuáles son los fundamentos de la Experiencia Somática?

– Se usa una técnica muy específica y muy elaborada que fue armada por el sicólogo norteamericano Peter Levine, quien buscó información por más de 30 años sobre el comportamiento de los animales, y tras observar mucho la naturaleza de los animales se centró en el mamífero de los seres humanos que se vincula con los animales, es decir, en el cerebro reptiliano de las personas, y empezó a hacer símiles con los animales. Él, particularmente estaba muy abocado a tratar el trauma, desde una línea más convencional que era retraumatizadora, pero se da cuenta que no era la forma adecuada para superarlo.

¿Te refieres a que las personas revivían el trauma?

– Claro, en Estados Unidos por ejemplo se usaban unas máquinas para los soldados que regresaban desde la guerra, y el método era exponerlos a la híper estimulación,  haciendo un símil de guerra ¡con disparos, sonidos! Y lo que se observaba con la práctica de esa metodología era que las personas salían como si la experiencia la hubieran olvidado, perdían la memoria de esos episodios “y sanaban”. Es decir, era un tratamiento agresivo, aunque tenía algunos efectos positivos como que las personas podían volver a dormir, pero se desvinculaban de su entorno, de su familia, se aislaban y buscaban encontrarse sólo con los compañeros de guerra, porque solo con ellos se sentían tranquilos. El tema es que hay varios métodos para tratar el trauma que se centran en lo cognitivo y lo emocional; concentrados en el autodominio, autocontrol, relajaciones, pero todo desde lo mental. Entonces lo que planteó Levine fue que para curar el trauma podía hacerse desde abajo hacia arriba, es decir, tomando contacto con las sensaciones corporales, la sensopercepción, y ésta es la herramienta clave que se usa para trabajar la Experiencia Somática.

¿Y eso en qué se traduce?

– En que al tomar conciencia de las sensaciones, el cuerpo solo vuelve a regularse, porque los seres humanos tenemos una tremenda fortaleza en nuestro cuerpo, ¡una tremenda sabiduría corporal!, y si le damos cabida y lo ayudamos, el cuerpo vuelve a encontrar el  pulso, se autorregula y se sana.

¿Me dices entonces que con los tratamientos que se basan en lo mental y emocional no se logra la sanación total de la persona y desde lo físico sí se cubre todo el ciclo de recuperación?

– Exactamente, la E.S. trabaja con la sensopercepción, pero en el método está todo unido, porque después se trabaja con la emoción y con lo cognitivo. Estamos frente a un modelo, una técnica integrativa, porque cuando el cuerpo descarga la energía que está acumulada porque no se pudo descargar frente al evento traumático también están involucradas las emociones, y se produce un efecto de tranquilidad. Y lo cognitivo aparece cuando la persona se da cuenta que lo que ocurrió fue un impacto fisiológico y que se puede comprender desde otro lugar. Un evento como un abuso, violación, separación o un accidente, la persona puede volver a mirarlo con elementos que no había visto antes.

¿Desde un escenario donde se siente físicamente más protegido?

– Generalmente lo que se hace en E.S. es que uno le pide a la persona que cuente la situación de manera muy general, porque el cuerpo se empieza a activar. Como los seres humanos trabajamos con imágenes, entonces se plantea que el repetir la historia a través de las imágenes es como si la situación estuviera sucediendo en el presente y se activa la fisiología del cerebro reptiliano.

¿Y qué significa que se activa esa fisiología?

– Que el cuerpo siente nuevamente que está siendo atacado o agredido y siente que está en peligro.

¿Y la persona puede temblar, sudar, marearse?

– Se activan los síntomas y respuestas de sobreviviencia, y claro, la persona tiene síntomas como los que tú dices, o tienen una sensación de agobio que es lo primero que aparece, le suben los latidos del corazón, que tienen que ver con el sistema nervioso autónomo, simpático, el que te ayuda a salvarte y la persona en ese momento debiera huir, luchar o congelarse, que son las respuestas normales y naturales de los mamíferos, sin embargo el cuerpo de los seres humanos no suelen tener la posibilidad de la descarga y de realizar esas acciones. Y precisamente uno de los temas de la energía del trauma es que hay una parte de la persona que no sabe que ese evento traumático ya pasó.

Es decir la persona pudo haber tenido una experiencia traumática hace más de 20 años, pero en su memoria celular ¿pareciera que hubiera pasado recién?

 Siente que está en su presente si la persona lo recuerda. Entonces uno de los efectos sanadores de este tratamiento es sentir como si alma volviera al cuerpo. Hay una vivencia de que algo se quedó en el pasado y esta energía que se congela en el cuerpo con el trauma provoca una energía que te disminuye la afectividad, los vínculos, la sensación de estar en el presente, la fluidez, te influye en tus contactos con la vida.

Si la persona que sufre un trauma no cierra el ciclo fisiológico adecuadamente como luchar, huir o congelarse, si no descarga su cuerpo podrían provocarse separaciones familiares, conflictos en el trabajo, en su vida, y que no las relacionará con una experiencia de trauma no resuelta.

– Claro, no lo vincula. Lo primero que aparece tras un trauma son síntomas físicos. Muchas veces depresiones, obsesiones, agotamientos, fibromialgias, manías, incluso muchas veces personas diagnosticadas como bipolar tengan más que ver con esta energía guardada en el cuerpo que con un problema siquiátrico.

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«Lo primero que aparece tras un trauma son síntomas físicos. Muchas veces depresiones, obsesiones, agotamientos, fibromialgias, manías». (Fotografía: Las Magas)

¿Y cómo se aplica este tratamiento?

– Es una metodología que es sumamente delicada, incluso en el momento de formación. Lo que se plantea en esta técnica es que el facilitador sabe que la persona en trauma tiene su membrana protectora rota, entonces, la primera tarea al trabajar el trauma es que esa persona pueda sentirse segura, contenida, y gracias a esto la persona sola puede ir entretejiendo y llenando los huecos de esa membrana de protección. Tiene que tener la percepción de sí misma de estar en un lugar seguro. Después de eso, se le pregunta cuál es su tema, y la persona te dice por ejemplo que tuvo un accidente tal año, pero uno como facilitador nunca va al punto cero, nunca se toca esa imagen, siempre es por la periferia, porque no se busca revivir el evento traumático, sino que descargar la energía de trauma que quedó fisiológicamente guardada (en la musculatura lisa). Hay que imaginarse que en todo nuestro sistema nervioso esa energía quedó guardada como si fuera voltaje eléctrico, entonces, no nos interesa que la persona recuerde, lo que nos interesa es que esa energía se vaya descargando del cuerpo muy suavemente, de a gotita a gotita, y en la medida que la persona va percibiendo que va liberando esta energía empezará a sentirse mejor. Junto con esta descarga, el organismo te va entregando información como imágenes que no tengan que ver con el accidente, sino imágenes hasta chamánicas, de sanación, las primeras descargas pueden ser con temblores, bostezos, suspiros, cambios de tono de piel, y después viene el tema de pendular, donde el facilitador le pregunta a la persona cómo se va sintiendo. Es una terapia de mucha autocuración, el terapeuta acompaña, sostiene, contiene, le muestra los  recursos que tiene la persona.

¿La cantidad de sesiones para superar un trauma depende de la persona o existe un tiempo estándar?

– Generalmente son varias sesiones, ya que la descarga va de a poquito para no abrumar a la persona; con una sesión se abre todo lo que es el sistema de autocuración personal y hay milagros, pero se necesitan más sesiones porque la energía del trauma queda instalada como en capas, primero se restablece la orientación, de poder estar más en el presente. Todos los síntomas hay que chequearlos individualmente, cuando la persona esté integrada puede tener la vivencia más presente y estar en estado de alerta, pero no de hipervigilancia o dormida, si la persona se empodera, recupera la energía de su cuerpo, la vivencia de la vida es distinta.

¿Es posible que si se llega a sanar el trauma del cual se tiene conciencia, permite que se sanen también de los otros traumas?

– Desde la mirada sistémica yo diría que sí, pero desde la experiencia somática no se habla de que si alivio esto puedo aliviar los otros traumas. Sí creo que permite crear una condición fisiológica para que el cuerpo se sane. Los traumas no se curan con el tiempo hay que ayudar a descargar esa energía.

Y sin embargo uno de los lugares comunes cuando ocurre una tragedia es afirmar que el tiempo lo cura todo…

– ¡Claro y eso no es así!, esa energía queda guardada y queda como una carga en el sistema fisiológico con consecuencias como la disminución de la inmunología y da cabida a enfermedades. Tener conciencia y conocer la experiencia somática es muy potente para la prevención. El sistema educacional que tenemos hoy no permite que los niños descarguen y por ejemplo, un niño con pataleta o con déficit atencional no son niños con problemas neurológicos, sino de inmadurez de su sistema nervioso y que puede tener que ver con trauma en el parto o en sus primeras vivencias.

Lo típico son las pataletas donde los padres se desesperan y reprimen, ¿esas son descargas?

– Sí, esas  son descargas y como estamos en sistemas familiares, muchas veces esa reacción del niño tiene que ver con que el niño le dice a su madre “yo descargo por ti”, él realiza la acción aunque no sepa nada de qué es lo que está ocurriendo con la madre. Por eso es importante que cuando hay eventos traumáticos, duelos, accidentes, los adultos permitamos expresarnos lo que nos ocurre. Evitemos los remedios que coartan o refrenan la energía normal de descarga, porque el sistema nervioso sabe cómo hacerlo.

El tema es que como es lento, la persona se desespera y prefiere tomar algo para que “se calme”

– Claro se anula.

Una de las motivaciones que tiene Vilma de dar a conocer esta metodología es que la persona al estar dentro de su cuerpo unido a su alma, se empodera y puede tener experiencias espirituales, pues hay un punto en que el organismo va a llevar a la personar a encontrar esa parte espiritual. Es por esta razón que lleva unos meses organizando el primer módulo de formación de E. S. en Chile el cual se desarrollaría desde el 21 al 24 marzo. Una formación que la entrega la Asociación brasileña de trauma que está vinculada directamente con el sicólogo Peter Levine. “Es una formación bien específica, con un formato que tiene que ser igual donde se imparta, es muy cuidadosa la formación en términos, de mucho respeto, donde la persona que se está formando sabe qué está con trauma, entonces junto con enseñar desde el conocimiento también se acompaña en el proceso de su autocuración, hay que vivirlo, pues se aspira a llegar a ser un terapeuta lo más autorregulado que pueda estar en resonancia con la persona que está en trauma, y parao eso es fundamental estar en sintonía consigo mismo para así poder acompañar a otro”. Cabe señalar que la formación dura tres años y se inicia con  tres módulos básicos el primer año, los cuales suelen realizarse entre cuatro y seis días seguidos. (Mayor información de la formación en: vilmabustos@gmail.com y experienciasomatica.chile@gmail.com)

Imagen principal: «Muchacha agachada con la cabeza hacia abajo», Egon Schiele, 1918.