Por Valeria Solís T.

Hace miles de años en oriente, en la cultura china específicamente, aparece el sabio conocimiento que nos habla de la relación armónica entre el ser humano y el espacio: nacería la ciencia del Feng Shui, que si bien en la actualidad sólo se puede encontrar de manera cotidiana en los pueblos alejados de las grandes ciudades chinas, en occidente ha sido cada vez más llamativo de conocer y aplicar.

Una de las más importantes especialistas en esta materia en nuestro país es Sylvia Galleguillos, quien estudió en la cuna occidental de quienes hoy difunden y asesoran en Feng Shui, en Londres, y si bien en nuestro país lo primero que enseñó y difundió fue la práctica de la aromaterapia, desde hace 15 años ella es una de las principales asesoras de Feng Shui; incluso le han pedido orientación politicos y empresarios. En efecto, cuando terminó el mandato del Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle, fue llamada por su jefa de gabinete para entregar su conocimiento y aplicarlo en La Moneda, así lo hizo y muchas de las energías que estaban estancadas en ese importante espacio público, por la falta de ventanas, monumentos, o la elección de colores, entre muchos otros aspectos, fueron tomando un curso más suave y armónico.

Al momento de esta conversación, Sylvia Galleguillos se preparaba para su cuarto viaje a China con ex alumnos de sus cursos de Feng Shui, una iniciativa enriquecedora y práctica, pues es también contratada para asesorías en ese lejano país.

«Cuando llegué a Chile nadie estaba haciendo Feng Shui. Pero primero quise enseñar aromaterapia y cuando eso estuviera sólido empezaría a enseñar feng shui, y comencé con cursos en mi casa. Luego, muchos ingleses que me conocían me pedían que hiciera las asesorías, y se empezó a correr la voz. Después hice una primera escuela, y desde hace diez años estamos en este centro Feng Shui Chile. Mi esposo, que es sociólogo de la universidad de Londres, le puso la parte académica y teórica a los cursos… Y así vemos todo, porque los métodos de enseñanza del Feng Shui son varios», explica.

¿Cómo te acercas al conocimiento oriental? Entiendo que profesionalmente eres educadora de párvulos…

– Mi trabajo me llevó a este conocimiento, fue una fluidez de abrirse a nuevos caminos. Yo trabajaba en un refugio de mujeres maltratadas en Inglaterra y buscaba de qué manera ayudarlas a armonizar más la vida y especialmente estaba a cargo de los niños. Entonces, cuando llegaba un niño muy deteriorado, yo lo recibía, porque era un grupo multidisciplinario que los atendía. Antes de irme de Chile siempre trabajé en jardines infantiles públicos y en Inglaterra busqué algo similar. Esto ocurrió hace 34 años atrás.

Y allá estuviste durante más de una década…

– Estuve viviendo como 20 años y sigo yendo porque mi hija y mi hijo se quedaron a vivir allá. Bueno, en esa búsqueda lo primero que aprendí fue aromaterapia y pensé que sería bueno aplicarlo en las piezas y salas de estos niños maltratados. Cuando hice el curso de aromaterapia, en el fondo fue el comienzo de algo que no termina nunca, pues después estudié digitopuntura en el Instituto Community health Fundation de Michio Kushi, un japonés que desarrolló toda una terapia de nutrición macrobiótica para tratar el cáncer, y  aprendiendo los masajes vi un aviso de un maestro que llegaría a enseñar Feng Shui y me llamó mucho la atención, porque siempre me gustaron los temas arquitectónicos, los espacios, los colores y realicé el primer curso y no paré más. Después me fui a China a estudiar paisajismo, estrellas volantes, entre otras cosas.

En pocas palabras, ¿qué es Feng Shui?

– Feng Shui es “viento y agua”. Es la disciplina del viento y el agua, donde el primero es intangible, no lo puedes tocar, pero sí conducir, y el agua es tangible y puede fluir, abrir caminos o estancarse.En Feng Shui todo tiene ritual y tiene un lugar para llevarlo a cabo, por ejemplo, un lugar para tus sueños, porque tu casa no sólo aporta con la decoración, sino que aporta a tu sueño, porque tiene alma, y se carga o enferma. Y si dialogas con ella la casa te responde. Yo voy enseñándole a la gente dónde está su vida y cómo emplazarla tangiblemente en su entorno.

¿Cómo fue lo de ir a estudiar a China para perfeccionar tu conocimiento?

– Nos fuimos un grupo, quienes hicimos el curso en Inglaterra. Ahí estaban Simon Browne, Sophia Stanton, todos los libros que ves sobre esto es de quienes fueron mis compañeros, por lo tanto nos iniciamos en el Feng Shui cuando se inició en Europa, particularmente en Inglaterra. Esto fue a comienzo de 1990. Y todo el grupo nos fuimos a estudiar a China y encontramos a un profesor que se especializaba en el estudio del Lopan, de los lopanes antiguos.

¿Qué es exactamente un Lopan? ¿es una brújula?

– No es una brújula, lamentablemente está muy mal traducido en nuestro idioma. Es un compás, y el compás no es una brújula, es mucho más, efectivamente tiene una brújula en el centro, pero lo único que hace es marcar el norte… pero todo lo que rodea, que es una telaraña cosmológica, es la que permite introducir esta información circulatoria y armónica dentro del espacio. Y fue en Inglaterra donde me di cuenta que algo no estaba bien, porque pensaba que cuando yo volviera a Chile y mirara el sol, yo lo vería por el norte y ellos te indican, en su hemisferio, que el sol está por el sur.

Había que reinterpretarlo para el hemisferio sur.

– Claro, entonces si para ellos el sur es que lo que representa el norte, es decir, el frío, y para nosotros el norte representa el calor, entonces había que hacer un cambio, y allí, como fuimos los pioneros, tuve la suerte de encontrarme con el profesor de arquitectura Chen, quien había estudiado todos los lopanes antiguos y fue el primero que hizo la primera adaptación del cambio del lopan. Yo tengo entrevistas con historiadores chinos que me daban la razón de que había que acondicionarlo para el hemisferio sur. Ellos nos decían que todos los del hemisferio sur éramos los países de las puertas al revés.

– Es que lo ideal era que las puertas de las casas chinas se abrieran por el norte, y se entrara hacia el sur, por lo tanto, nos decían que en el hemisferio sur teníamos que abrir las puertas por el sur y entrar hacia el norte que es donde está el calor para nosotros, y el calor tiene que estar dentro de las casas para desde allí mover el viento y el agua. En nuestro hemisferio, el viento y el agua se mueven en dirección contraria a las manillas del reloj y en el hemisferio norte se mueven en dirección del reloj.

¿Qué información es la que aparece en el Lopan?

– Hay mucha información. Lo que está más cerca de la brújula (ubicada en el centro) es la casa y lo que se va expandiendo es el cielo. Entonces lo que uno hace es mirar la casa, la cual está dividida en ocho sectores, que a su vez se relacionan con la orientación de la naturaleza: norte, sur, este, oeste, noreste, norponiente, suroriente y surponiente. Pero en seguida, una asesora en Feng Shui tiene que mirar a las personas que habitan esa casa, porque son ellas quienes hacen los cambios.

Un departamento en un mismo edificio puede ser exactamente igual a otro, pero van a pasar distintas vidas en esos espacios, porque la mesa es distinta, los colores son distintos, el emplazamiento de los objetos es distinto, por lo tanto, cada casa es mirada como un individuo, con sus sentimientos, con sus pensamientos, con su alma y con su espíritu. Así miramos las casas, como si fueran una persona, que es muy distinta una de otra, por lo tanto, no se hacen copias ni patrones energéticos, y además miramos y estudiamos el trigrama de Ado de cada persona y de la familia.

¿Qué es eso?

– A la persona se le pide la fecha de nacimiento y se ve a qué energía pertenece, si es agua, fuego, tierra, madera o metal y cómo se relaciona con su espacio. Es una inteligencia de la naturaleza que nosotros no hemos sido capaces de tener en occidente. Esta información ayuda a elaborar el Min Kwa, que indicará las orientaciones favorables o desfavorables para las personas. Por ejemplo, si una persona es metal para relacionarse con la prosperidad tiene que mirar al surponiente, o si no tiene amor tiene que mirar al suroriente. Cada persona tiene una relación distinta con la orientación.

¿Cada dirección u orientación está vinculada con un elemento de la naturaleza?

– Son ocho números, ocho Min Kwa o «la boca del destino», el destino de la naturaleza; a la gente le cuesta entender que Feng Shui no es llegar y poner un adorno o cambiar el mueble o, lo que dice la mayoría de los libros, a través de los cuales es muy difícil demostrar lo invisible de este sistema, y es precisamente lo invisible lo que cobra vida. Muchas veces he ido a hacer Feng Shui y no muevo ni una silla, sin embargo, muevo toda la energía.

¿Cómo se miran los elementos en ese sentido?

– Feng Shui es una disciplina relacionada con los ritmos, con los tiempos, las estaciones y las orientaciones y no con los elementos. Es más, nosotros no mencionamos los elementos porque no son estáticos, los elementos son agentes.

¿Y cómo se va traduciendo cada cosa, por ejemplo, a qué te refieres con los ritmos?

– El ritmo se refiere al día, la tarde, el mediodía. En el Lopan incluso puedes ver cuáles son las horas favorables para que la persona pueda hacer funcionar algo, y eso puede ser a las 11 am o a la 1 pm, dependiendo de cada persona. Hoy fui a hacer una asesoría a una familia que tenía una casa que no se podía vender desde hacía dos años y les dije: ésta es la hora de venta y esta hora de venta está ubicada en esta dirección, entonces en esa dirección pondrán la palabra «venta», incluso aunque esté tapada, también van a poner la cifra que desean recibir, más un aroma y un símbolo para conquistar y atraer.

Es evidentemente mucho más complejo que los tips que se suelen dar a nivel masivo…

– Claro, es mucha información. Feng Shui no es sólo ir a hacer el Ba Gua de la casa (las ocho direcciones u orientaciones, donde estaría el amor, el trabajo, la salud, etc.), ¿qué se hace cuando uno va al espacio? Lo primero es poner el Ba Gua y después ver qué relación tienen las personas que habitan con el Ba Gua, por ejemplo, si una persona de la familia está enferma, hay que ir a buscar la zona de salud de esa persona, que no necesariamente es la relación del espacio que te dice aquí está la salud, porque la salud será de la casa y estará bien estimularla, pero la salud de la persona tiene su propia dirección dentro de la misma casa.

Pero si por ejemplo viven dos personas en una casa y una de ellas pasa más enferma que la otra, ¿cómo se mejora su salud?

– Para la persona que es la dueña de casa se mira toda la casa, pero en un hijo se mira su dormitorio, pero se mira su dirección; tampoco se trata de hacer emplazamientos en una pieza y en otra y en otra, porque lo que haces es crear remolinos, saturas energéticamente.

Ahora, si con el primer Feng Shui que se realiza sigue la energía entrampada, tienes que seguir mirando el espacio, y hacer el Ba Zhai (Ba Chai), que es una segunda asesoría, y que nunca se hace junta con el Ba Gua, porque no es un 2×1, donde vas a hacer el Ba Gua, el Min Wa, el Ba Zhai y las estrellas volantes, pues saturas la energía: esta  disciplina es una conversación muy sutil con el espacio.

¿Por lo tanto se va avanzando en la medida de los resultados?

– Claro, ahí sigues avanzando y enseguida vas y haces las estrellas volantes que son como los puntos de acupuntura del espacio.

Hablabas de adaptar esta disciplina a nuestro hemisferio, ¿por qué exactamente?

– Por que Feng Shui hecho para nuestro hemisferio tenemos que hacer los flujos contrarios a las manillas del reloj, eso quiere decir, que si alguien lee un libro,(la mayoría de ellos están hechos para el hemisferio norte) lo malo es que acomodan y emplazan toda la representación de la naturaleza como si lo estuvieran haciendo en el hemisferio norte pero al revés. Es decir, están echando la energía o están yendo en contra de la energía y por lo tanto, todo se va a demorar mucho más (refiriéndose a cómo afecta positiva o negativamente nuestro acontecer diario)

En 2006 publicas el libro Feng Shui para el Hemisferio Sur…

– Claro, ahora está en formato virtual y se sigue vendiendo de una manera impresionante, y salen ediciones nuevas también.

En China, ¿la práctica del Feng Shui se aplica cotidianamente o es un conocimiento de algunas personas, quizá vinculada al mundo de la sabiduría o similares?

– Antiguamente era practicado por todos, pero ahora, aunque no lo creas, la gente piensa que no se practica, pero la cosmovisión está metida en la cabeza de todos. Todas las construcciones tienen ese principio, La ciudad del Emperador, El Palacio de la Ciudad Prohibida, el Tiananmen Square, donde está el gobierno, están organizados con Feng Shui. En el campo todavía se practica, pero la gente joven ha perdido ese conocimiento, incluso quedan pocos maestros, de hecho yo misma voy a hacer consultorías a la China, porque voy todos los años a enseñar aromaterapia, pero como saben que yo hago Feng Shui me piden que lo haga.

¿Cuánto debería durar una sesión?

– Dos horas. Feng Shui es una conversación con el espacio, entonces llego a la casa y llevo la información del Min Wa de las personas, llego allá y emplazo el Ba Gua, les pido que me tengan un mapa de la casa dibujado a mano alzada y allí emplazo el Ba Gua y enseguida empiezo a leerles. Les explico además donde están los espacios débiles para que después la persona haga los cambios. Yo no muevo ni una silla, yo leo el espacio nada más.

¿Y en la descripción le vas sugiriendo los cambios que podrían hacer o qué símbolos incorporar?

– Uno tiene que ser muy respetuoso de las creencias y estilos de las personas, yo sólo recomiendo.

Entiendo que hiciste asesoría en La Moneda, ¿qué trabajos realizaste? y entiendo que lo has hecho en otras grandes empresas también…

– Asumía Ricardo Lagos en ese momento, y me pidieron que fuera a hacer una lectura de La Moneda. Fue muy bonito, porque todavía estaban cerradas las puertas (emblemáticas, como Morandé), los patios estaban muy vacíos, las escaleras tenían ventanitas muy cerradas, muy hoscas, frías. Entonces fui revisando y haciendo sugerencias de dónde debería sentarse el presidente, por ejemplo, o dónde podrían poner una escultura, o que en las zonas de las escaleras se pusiera la historia de todos los Presidentes. Yo lo hice en febrero con la jefa de gabinete de Eduardo Frei, y Lagos asumía en marzo. También hay varias empresas, pronto tengo la última ceremonia de sellado de las tres torres de Titanium, todas las torres han estado selladas, eso es una inauguración y una ceremonia, donde el Feng Shui le aporta una energía del espacio.

Fotografía principal: Valeria Solís T.