Por Marcela Jofré Hraste
Historiadora del arte, artista visual, terapeuta energética

En el artículo anterior se habló de la “Guerra de los Titanes” y de cómo los Olímpicos, los dioses jóvenes, ganaron la guerra a través de muchísima destrucción. Dioses que no sólo destruyen ciudades, también explotan planetas o los sacan fuera de sus órbitas.
Nuestro planeta no fue la excepción, esto ocurrió hace 500.000 años atrás, cuando Tiamat era poblada por numerosos y diferentes tipos de flora y fauna que ahora están extintas. Una humanidad andrógina, las Namlú ‘u, habían sido creadas para custodiar al planeta y a la Librería Viviente y eran consideradas las pastoras de la vida salvaje , eran la raza humana original.
Los administradores de la Diosa Madre, los Vulcanos (también llamados IGIGI en los textos sumerios), junto a sus contrapartes masculinos llamados Khans también vivían aquí, ellos fueron lo que la mitología llamó “Los Titanes”.
Este periodo fue la verdadera edad de Oro de nuestro planeta, la cual fue literalmente destruida por el ejército de Lucifer (Enki) y sus llamados ángeles caídos.
No hay duda de que la explosión de Tiamat ocurrió en el pasado lejano, pues existe abrumadora información de aquello y hay investigadores tales como el Dc. Immanuel Velikovsky, Tom Van Flandern, Paul La Violette, Stephen Quayle y Thomas Bearden que con mucha precisión han expuesto cómo ocurrió este evento. Algunos como Velikovsky hablan de dos eventos acontecidos que llevaron a la destrucción de Tiamat y posterior caos de nuestro sistema Solar.
Sabemos que una parte de Tiamat fue destruida y se convirtió en lo que hoy conocemos como el cinturón de Asteroides, sin embargo, originalmente era un planeta gigantesco y gracias a esto, la parte que sobrevivió pudo mantener su atmósfera intacta, haciendo que no pereciera toda la vida de forma instantánea. Aunque, producto de lo mismo, la vida tuvo que seguir luchando por sobrevivir: resistiendo inundaciones, terremotos, huracanes y erupciones volcánicas que se produjeron durante el caos posterior. Muchos murieron durante este periodo, incluyendo a parte de las pacíficas Namlú’u.
Pero volvamos un poco atrás y terminemos con lo que ocurrió cuando Tiamat fue colisionada.

La destrucción de Tiamat
Nuestro planeta en esos tiempos tenía una órbita mucho más grande alrededor del Sol y tanto el planeta como sus habitantes, eran mucho inmensos en estatura debido a la mayor frecuencia electromagnética del este. Los Dinosaurios, por ejemplo, florecen en ese periodo con sus cuerpos colosales, y fue en esa Tiamat que los cuerpos de los Titanes fueron naturalmente muchísimo más grandes que el actual humano.
En efecto, los Titanes bajo el comando del príncipe Ninurta, eran tremendos gigantes así como las Namlú’u, aunque posteriormente su altura disminuyó en la que sería la pequeña Gaia, el planeta sobreviviente.
Las canalizaciones de un grupo de Pleyadianos por Bárbara Marciniak nos cuentan que estos median en ese entonces 100 metros aproximadamente, información que las investigaciones de Steven Quale´s ratifican. Cuando el planeta decreció en tamaño también lo hicieron las formas de vida que aquí existían, en planetas más pequeños, las criaturas más pequeñas tienen más posibilidades de sobrevivir que los seres más grandes, por lo tanto prácticamente todo decreció en altura y tamaño, incluso si tomo generaciones antes de que esto ocurriera en una escala mayor. Hoy se pueden encontrar varios hallazgos de huellas de estos colosales gigantes que quedaron grabadas en el suelo y que tras el cataclismo quedaron petrificadas alrededor de prácticamente todo el planeta y que describí en artículos anteriores. (Tenemos huellas encontradas en Sudáfrica, Ceilán, Malasia, en la zona de Guizhou en China, las de la isla Capul en Filipinas, en Botswana , lago Tahoe en USA, en las cercanías de Tarija, Bolivia o las de Belice) y otras que incluso han sido veneradas a lo largo de la historia como las encontradas en el templo de Ain Dara, al noroeste de Alepo en la tan malograda Siria, así como en Bangalore, India, que hasta hoy son motivo de peregrinación y devoción.
Ya hemos hablado como todos los descubrimientos que han concernido a los restos de los antiguos y gigantescos habitantes del planeta primigenio han sido estratégicamente ocultas por las instituciones oficiales ( El instituto Smithsoniano admitió en un tribunal haber destruido miles de esqueletos de gigantes desde el año 1900), en ese afán de ocultar nuestro verdadero pasado e historia que comenzó a reescribirse a partir del fin de esta Guerra Solar.
En otro aspecto, cuando explotó Tiamat creó un efecto devastador en todo nuestro sistema solar, los planetas fueron ligeramente movidos de sus órbitas, Marte fue colisionado por los escombros y como consecuencia su atmósfera fue succionada hacia el espacio y toda la vida de superficie murió casi al instante, transformándose en el planeta rojo desértico que nos es tan familiar en estos días. Estos acontecimientos mayores pararon la guerra por un momento, pesa al escaso número de soldados en la armada del Príncipe Ninurta, éste había luchado bien y las tropas de Lucifer (ENKI) fueron severamente reducidas, incluso por un tiempo éste debió  retraerse en lo más lejano de nuestro Sistema, lo cual dio tiempo a Ninurta de retornar a Tiamat y constatar los daños.
Descubrió que pese a la catástrofe acontecida en la superficie, donde tierras y mares habían cambiado de locación, muchos seres y mucha de la vida existente habían sobrevivido, esto fue un gran alivio para él y sus colaboradores. Los Vulcanos rápidamente comenzaron a restaurar y reparar lo necesario para salvar a nuestro planeta a largo plazo, así Tiamat se había ido, pero Gaia había sobrevivido al igual que el paraíso montañoso de Ninurta. La amnistía no duró mucho, sin embargo, y cuando la armada de Lucifer se estacionó alrededor de Gaia, Ninurta supo que era momento de retirarse por la puerta estelar de Saturno dejando en manos de su rebelde hermano el control de nuestro Sistema y Planeta…

Dios de la Guerra. Inanna. Diosa del Amor. Enki. Dios. Del. agua. Marduk. El Gran Señor.

La guerra de los Titanes y la guerra en nuestro Sistema Solar había concluido y había sido devastadora. Sin embargo Lucifer estaba de excelente humor, pues ahora sería él quien se haría cargo de la Librería Viviente que otrora había sido creación de su madre y custodiada por su padre y hermano. También se encargó de insultar a su madre venciéndola. Lucifer tomó el control de absolutamente todo, incluso usurpó el rol de aquellos dioses que él había derrotado y se hizo adorar como el creador principal, comenzando así a reescribir la historia que ha llegado a nuestros días.
Lucifer (Enki) y su hijo Marduk asesinaron a la Diosa Madre, su propia madre y abuela cuando destruyeron a Tiamat y si bien estos hechos nos parecen míticos y extremadamente lejanos que hasta llegamos a considerarlos mera fantasía, lo cierto es que nuestro planeta es muchísimo más antiguo que lo que los científicos claman, 4.5-5 millones de años de antigüedad, así es que considerando la edad de nuestro planeta estos hechos podríamos decir que son prácticamente recientes, hace medio millón de años atrás. Me gustaría pensar que pronto llegará el día en que retornen nuestros verdaderos custodios y restauren, junto a nosotros, el orden natural, aquel que nunca deberíamos haber perdido y que ¡de una vez por todas Lucifer y sus secuaces sean enjuiciados por todo el daño que nos han hecho!
Lucifer es venerado en la nueva era como el portador de la luz y el conocimiento, pero lo que la gente no quiere ver, es que su conocimiento fue entregado a unos pocos (sus híbridos descendientes) y de manera elitista a sociedades secretas que lo que menos han querido ha sido compartir su información con el resto de los humanos. Es momento aquí y ahora de sacar las máscaras de una vez por todas.