Por Javier García F.
Publicista, Emprendedor social
Socio Fundador de ÛÑÛ. Chilean Handmade.Chiloé

Al parecer, el ser humano evoluciona mucho más rápido que la industria publicitaria lo cual invita a hacerse cargo de los desafíos que ello implica.
Hemos visto por mucho tiempo que la publicidad y el marketing tienen puesto el foco en las ventas, en la creatividad y en la llamada “experiencia”, (una conocida cadena de cafés dice “se vende experiencia, no café”).
Sin embargo, estos 3 conceptos no han logrado consolidar una posición que realmente “toque” en lo más profundo a los usuarios o clientes.
Ya no basta con un gran recital, un gran evento, la foto de rigor en la alfombra roja, un comercial inspirador.
Hoy, las personas, consumidores, usuarios, como quieran llamarles, están vivenciando los conceptos del nuevo mundo y paralelamente, un movimiento que lo entiende, avanza como avión hacia una toma de conciencia colectiva que, simplemente y fuera de toda estadística anterior, aspira a contribuir, con un modelo más virtuoso para el cambio de paradigma.
El cuidado del medio ambiente, la preocupación por la economía local y las comunidades olvidadas; el interés en el handmade, la reutilización de las cosas, el reciclaje, entre otras afines, son de interés mundial.
En ese marco, se me ocurre un nuevo marketing, uno más virtuoso, con foco en estos conceptos, dando forma a un marketing genuino.
Es el momento de dejar de lado las métricas de Top of Mind, Awarness, etc. por árboles plantados, por bolsas eliminadas, por botellas reutilizadas, por océanos limpios, todo lo cual parecen mostrarnos el camino.
El marketing genuino, busca cambiar la publicidad hacia acciones que generen un impacto real, humano y medible.
Así es como han aparecido una serie de proyectos de innovación social que han sabido tomar esta tendencia y han puesto en práctica acciones de un marketing genuino, que impacta, que hace que los clientes o usuarios empiecen a vincularse con las marcas desde otro plano, el que quizá siempre debió ser, el humano.
Convertir una marca en una marca amada no es fácil, pero sí es simple: si uno logra cumplir una promesa y el impacto deseado.

Reforestar los árboles utilizados
Bajo este espíritu, ÜÑÜ, proyecto de innovación social que busca rescatar el patrimonio cultural de Chiloé mediante la artesanía local con alto valor en diseño, sin maltrato animal, sin uso de químicos, además de generar empleo está centrado en cumplir con su modelo de negocio y como ejemplo de aquello este sábado 28 de Julio, en Manao, organizó y convocó de manera abierta, invitando a quien quiera participar de una experiencia de real impacto en un ambiente de solidaridad, familiaridad para dar inicio a la primera etapa del proyecto de reforestación de 3 años de duración.
Nos centramos en plantar diversos árboles nativos en el campo de uno de los artesanos de ÜÑÜ. Grandes y chicos, con una pala en mano, haciendo hoyos, plantando, almorzando un típico curanto, mientras la música de acordeones sonaba, en comunidad transformaron protagónicamente el sentido de vincularse con una marca que les hace sentido.
Y me pregunto, ¿qué mejor experiencia que nuestros hijos vivan una plantación de bosque nativo, o que puedan interactuar con los artesanos de la zona, con sus hijos, en una tarde llena de diversidad? ¿No es un acto genuino y humano, devolverle al bosque lo que el bosque provee a sus habitantes?
Convertir una marca, en una marca amada, no es fácil, pero es simple: se necesitan personas con voluntad, que entiendan que el aporte de la empresa privada no sirve de nada si termina en una estadística, por el contrario, sólo sirve si deja una huella, una real, una que crecerá cada año y lo seguirá haciendo, incluso, cuando nosotros ya no estemos.