Por Marcela Contreras
Terapeuta holística (www.terapiasananda.com)

Siempre consideramos el exceso de peso como un problema, sobre todo en las mujeres, pero más allá de ser motivo de preocupación estético, la gordura es un síntoma que nos avisa, que algo nos está sucediendo y no tiene que ver directamente con la alimentación.

En mi caso, descubrí que con mi obesidad, buscaba una forma de protección. Hay un vacío entre yo y el mundo exterior. Con mi gordura escondo mi inseguridad al sentirme expuesta, al sentirme vulnerable y de esa forma, en el fondo lo que sintomatizo es que quiero evitar ser herida. La comida, en este contexto, representa un alimento emocional, y por lo tanto, al comer en exceso lo que estoy haciendo es colmar un vacío interior.

vacioPuedo vivir una gran inseguridad tanto a nivel afectivo como material, e inconscientemente necesito almacenar, para evitar cualquier “carencia” que pudiera ocurrir en el futuro. Esta carencia que se siente en el presente como vacío, puede haber sido originada en la infancia y frecuentemente va ligada a la madre, ya que es el primer nexo directo con el alimento y la supervivencia.

¿Que otras razones nos llevan a engordar? Comúnmente, la obesidad se produce después de un gran golpe emocional o tras una pérdida importante, donde el vacío vivido se vuelve muy difícil de soportar y se busca a través de la comida en exceso «rellenar» algo que ocurre en nuestro cuerpo emocional, no físico. En el fondo se siente un gran sentimiento de abandono.

Al comprender que el comportamiento de comer en exceso y por tanto engordar físicamente tienen una motivación emocional y más profunda que un antojo, me doy cuenta que el centrarme sólo en hacer ejercicios y seguir una dieta no son suficientes herramientas para adelgazar, por tanto, se vuelve clave tomar conciencia del verdadero origen de mi exceso de peso, el cual resulta tras una situación de abandono. Sea niño o adulto, es importante tomar consciencia del rechazo a mí mismo.

También puede ocurrir que viva con la sensación de sentirme  limitada en uno o varios aspectos de mi vida, y siento una suerte de bloqueo que me impide realizar lo que quiero. Ese sentimiento de limitación, hará que mi cuerpo se expanda y aborba por tanto kilos de más.

Otro contexto puede ser que sea una persona que inconscientemente acumula pensamientos, emociones o cosas, y mi cuerpo también “acumulará”, pero bajo la forma de grasa.

LA_SOLEDAD_EMOCIONALPor último, también puede tratarse de ocultar emociones que nos parecen negativas de expresar y las ocultamos tras la gordura, por ejemplo, el tener mucha rabia o el no poder encontrarle sentido a perdonar a una persona o situación vivida.

Te invito a descubrir cuál es el motivo interno que puedes estar viviendo y que se manifiesta en tu gordura y dale una vuelta de tuerca a tu realidad actual de manera que puedas fluir y mejorar tu situacion en libertad. Te invito a realizar estos decretos, que te darán una nueva pauta mental. Los puedes efectuar todas las noches, con serenidad y plena confianza de que estás aportando a tu Ser nuevas herramientas para sanar.

“Aprendo a expresar mis emociones, a reconocer mi valor y todas mis posibilidades. Sé ahora que cualquier vacío que se presente en mi vida puede llenarse de amor y de sentimientos positivos hacía mí. Con la aceptación de mí misma y de los demás y con el amor que me rodea, me libero de esta pena y de esta necesidad de protección. El Amor Divino me protege, siempre estoy a salvo. Estoy dispuesto a crecer y a responsabilizarme de mi vida. Perdono a todos y ahora creo mi propia vida de la manera que la deseo”.

Imagen principal: «La gorda de San Pío» escultura de Botero.