Por Marcela Contreras
Terapeuta holistica. Faciitadora Método Integra
Autora del libro «Elijo Amar»
mcterapeuta@gmail.com

Uno de los retos más importantes para lograr el equilibrio emocional, se relaciona con superar las heridas que arrastramos del pasado. Si eres adulto, ya debes tener tu cuota de desilusiones, traiciones y dolores. No obstante, es altamente probable, de forma consciente o no, que también hayas sido responsable del sufrimiento de otras personas. Teniendo en cuenta esto último, es más fácil comenzar el proceso de perdonar.
¿Qué es el perdón? Es la manera que tiene nuestro corazón de sanar las heridas y decepciones de la vida. ¿Cómo? soltando el resentimiento y la ira hacia quienes nos han herido, traicionado o abandonado (incluidos nosotros mismos).
El perdón se puede cultivar conscientemente y si así no fuera, nuestra especie se aniquilaría a sí misma, buscando venganza. En este sentido, el perdón es la vía para llegar a una paz duradera, Buda citó una vez “Nunca en este mundo el odio ha disipado el odio. Sólo el amor disipa el odio”. Pero, como asimilarlo es un proceso, hay que tener presente que vivir el perdón no puede ser apresurado ni impuesto; el corazón tiene sus propios ritmos y hay que respetarlos.
Cuando existe el deseo de abandonar el rencor y abrir el corazón, pueden surgir cosas que obstaculicen el camino. Alguno de estos son las creencias fijas sobre qué es y que no es el perdón. Si realmente comprendiéramos que el perdón es, ante todo, un acto de autocompasión, nos sentiríamos menos inclinados a aferrarnos al resentimiento. Y , a su vez, la mejor forma de describir el resentimiento es tomar veneno, esperando que se muera el enemigo. El rencor afecta principalmente a quien lo siente, y no a su destinatario. Por lo tanto, los efectos a largo plazo del resentimiento, pueden ser venenosos para la mente y el cuerpo.
Si quieres profundizar en el proceso del perdón, conocer la diferencia entre perdón y reconciliación y soltar dolores, traumas y bloqueos emocionales del pasado, te invito al taller que impartiré: “El perdón: La libertad de tu prisión interior”, que se realizará el 26 de agosto.