Por Marcela Contreras
Terapeuta holística- Facilitadora método Integra
mcterapeuta@gmail.com

Las decisiones son una de las herramientas más importantes para las personas, pues a través de éstas le damos forma a nuestra vida y nos relacionamos con los demás.
Las decisiones que tomes pueden determinar el tipo de vida que tendrás y el tipo de persona que serás: feliz o infeliz, saludable o enfermizo, rico o pobre, etc. Seas consciente o no, en todo momento estás tomando decisiones, incluso en las cosas más simples. Por ejemplo, al levantarte en la mañana es posible que tomes la decisión de ir directo a ducharte o bien comer algo antes, vestirte de cierta forma, tomar movilización colectiva o manejar tu propio automóvil. Pero sabemos que existen otros momentos en los que las decisiones que tomas afectan de forma mucho más significativa tu vida como definir: ¿voy a estudiar una carrera?,¿cuál?, ¿Quiero comprar una propiedad o quiero ser arrendando?, ¿un departamento o una casa?, ¿Quiero tener una vida en pareja?, ¿comparto?¿puertas afueras?¿me caso? ¿elijo estar sola sin compromiso?, ¿qué alimentos voy a consumir?, ¿voy a tener un estilo de vida sedentario o voy a ejercitarme?
La decisión que tomes respecto a cualquiera de las preguntas anteriores seguramente tendrá un impacto muy importante, pues normalmente son decisiones de largo plazo.
Según mi punto de vista no existen las “buenas o malas decisiones”, sino las correctas para ti, las que nacen desde tu corazón.

¿Cómo tomar decisiones?

Existen 5 aspectos importantes a considerar cuando tomes una decisión:
1.- Que estén alineadas con tus valores: En varias ocasiones me he visto enfrentada a tomar decisiones importantes respecto del área económica y profesional en mi vida. He trabajado en lugares donde recibo una buena compensación económica, pero por temas valóricos, no he podido continuar ahí. He elegido entre “mantener una estabilidad económica” o paz mental. Para muchas personas era una “mala decisión” renunciar, pero para mí fue la correcta, pues mantuve mi paz y desde ahí pude abrir la posibilidad de encontrar nuevas oportunidades de desarrollo personal y profesional.

2.- Que sean coherentes con tu forma de ser: En mi caso, en mi vida de pareja yo decidí tener una relación “puertas afuera”. Si bien hay muchas mujeres que me dicen “yo no podría tener una relación así, yo exigiría una relación normal”, lo cierto es que mi relación es tan normal como cualquier otra, es más, por el amor y respeto a mi libertad, me acomoda mucho. Esto no significa menos compromiso o falta de amor, es sólo una elección que ambos tomamos, por la situación de vida actual que tenemos. En este caso, vivo y disfruto una relación que es totalmente coherente con mi forma de ser, actuar, sentir y pensar.

3.- Medir las consecuencias: Toda decisión tendrá una consecuencia en tu vida, para bien o para mal siempre habrá un resultado. Por ejemplo, alguien que bebe en una junta de amigos y luego tiene que volver a su hogar, tiene la opción de hacerlo en un taxi, y prefiere manejar porque “cree poder hacerlo”, pero en el trayecto sufre un accidente. claramente  esto provocó un sinfín de consecuencias para él y posiblemente en la vida de otros.

4.- Tomarse el tiempo necesario: Para las decisiones a largo plazo es necesario tomar el tiempo que se requiera, para que sea la correcta para ti. Es decir, que esté alineada con tus valores, que sea coherente y pensar en las consecuencias que tendrá en tu vida. No importa si este tiempo es sólo un día, un mes o un año, pero lo importante es que consideres todos los aspectos, para obtener el resultado esperado.

5.- Identifica qué es lo que te impide tomar decisiones: Cuando decides puedes fallar. Cuando decides puedes ser criticado. Cuando decides, debes pasar a la acción y ello implica esfuerzo y como todo cambio, provoca incomodad e incluso miedo. Por eso muchas veces las personas tendemos a retrasar la toma de decisiones. Pero esto también provoca crisis y sólo parece quedar la opción de huir y destruir en vez de acercar y construir. El mejor antídoto contra el miedo son el amor y la confianza, te darán la fuerza suficiente para tomar al miedo de la mano y pasar a la acción. No desparecerá, pero será más pequeño y así podrás avanzar.
Una vez que asimiles que tomar una decisión significa estar de acuerdo y aceptar las consecuencias, vas a tener más claridad al tomarlas y los resultados estarán alineados con tu felicidad. Y, a medida que asumas la responsabilidad de las consecuencias de tus decisiones, estarás conforme con el resultado, por el contrario, cuando las personas no entienden esto, suelen quejarse de las consecuencias y no son felices.

Todos somos el resultado de nuestras decisiones
Decidir supone elegir la respuesta ante cualquier situación y aceptar las consecuencias que deriven de ellas. Para ayudarte en el proceso de tomar decisiones, te dejo algunas preguntas que puedes hacerte previamente. Tú puedes incluir muchas más.
– ¿Qué relación existe entre esta decisión y mis valores y prioridades?
– ¿Al elegir soy coherente conmigo o busco agradar o ser aceptado por otros?
– ¿Estoy decidiendo con miedo o con libertad?
– ¿Qué me impide tomar esta decisión?
– ¿Cuál es el objetivo que pretendo alcanzar con esta decisión?
– ¿Qué puedo ganar y perder tomando esta decisión?
– ¿Qué puedo aprender de esto?

Se trata de comprender que son nuestras decisiones, y no nuestras circunstancias las que determinan nuestro destino. Que una decisión verdaderamente comprometida es la fuerza que cambia nuestras vidas. Se trata de un poder que tenemos todos a nuestra disposición en cualquier momento, siempre y cuando decidamos utilizarlo.
Cuando hayamos decidido no permitir que nuestra vida se vea configurada por las circunstancias, sino sólo por nuestras propias decisiones, en ese preciso instante, nuestras vidas habrán cambiado para siempre y estaremos capacitados para hacernos cargo de nuestra existencia.
Si estás aquí, te felicito por haber decidido leer estas reflexiones hasta el final.

¡Feliz mayo!