Por Marcela Contreras

Según mi experiencia de vida, he podido comprobar que -aparte del amor- no hay mayor poder que el de agradecer.
Igualmente, en mi trabajo como terapeuta en muchas oportunidades me ha tocado escuchar cómo las personas se quejan por lo mal que las trata la vida, o la falta de oportunidades o el mal trato que recibe del resto de la gente, y cuando les digo que miren la experiencia de otra manera, y que lo ocurrido es una oportunidad para agradecer, la primera reacción es que sus rostros reflejan la insatisfacción de haber acudido a mi consulta, pero al exponer mis razones, poco a poco comienzan a esbozar una sonrisa.

Agradecer la experiencia, nos ayuda a mantenernos en el presente, a concentrarnos en lo que tenemos ahora y no en lo que perdimos en el pasado, ni lo que nos preocupa de un posible futuro. Agradecer nos pone automáticamente en un nivel de vibración elevado, donde nos sentimos más contentos y podemos enfrentar mejor lo negativo.

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Agradece la naturaleza que te rodea, el sol de cada día, los seres que te acompañan.

Como lo he dicho antes, nuestros pensamientos crean nuestra realidad, y considerar este enfoque atrae cosas mejores cada día, además de darnos la ventaja de que nuestra felicidad no va a depender de otros, si no de nosotros mismos, porque somos nosotros quienes escogemos qué pensar.

En términos físicos, agradecer tiene varios beneficios para nuestra salud: disminuyen los niveles de estrés y por consiguiente, mejora la habilidad para manejar momentos difíciles, y, al reducir la producción de cortisol, la hormona del estrés también aumenta nuestro sistema inmunológico.

Hay estudios que han demostrado que la sensación de agradecer, se siente en un nivel bioquímico del cuerpo, activando las mismas áreas del cerebro que provocan los sentimientos de asombro y admiración, produciendo dopamina y serotonina, y mejorando el humor.

¿Cuándo agradecer? Todos los días hay motivos para agradecer, empezando por nuestro despertar: ahí es el momento de agradecer por la oportunidad de obtener aprendizajes en este día que se inicia, o al ducharte, agradecer por tener buena salud; al alimentarte, agradecer por poder nutrir tu cuerpo. También por tener cerca a tus seres queridos, por tener tu mascota, por el sol de cada día, por el canto de los pájaros o la naturaleza que te rodea. Y si aprendes a agradecer por los momentos más negros de la vida, entenderás que éstos dan paso a nuevas oportunidades de aprendizaje y crecimiento.

gracias1Te invito a dar las gracias desde hoy,  y a darte cuenta que el poder de la gratitud crea una hermosa realidad en tu vida. Considera que aunque tengas una lista de necesidades y deseos por cumplir, pregúntate de qué dispones y de qué puedes sentirte agradecido. Busca los aspectos de tu vida que despierten tu gratitud, aunque al principio te parezcan insignificantes, pronto comenzarás automáticamente a sentirte optimista y contento. Haz una lista de agradecimientos y mira cómo cada día va creciendo.

No esperes para mañana y concéntrate en la abundancia que hay ahora en tu vida, no en las carencias. Ve tu vida completa, plena, y mantén esa visión. Afírmala. Llévala a cabo. Conviértela en realidad. No busques nada fuera de ti. Tú eres el Universo, contenido en su propia perfección.

Por mi parte, ¡ te agradezco por leerme!