Por Claudia Mardones
Periodista especializada en música popular

Gracias al financiamiento del Fondo para el Fomento de La Música Nacional 2018, el naciente sello discográfico de música patrimonial de Chile Monophone Records, (nace el 2019 bajo el alero del sonidista Juan Pablo Bastidas y el productor audiovisual Eduardo Lobos), presentó el primer número de su catálogo: la reedición en vinilo y plataformas digitales del disco histórico “El jazz en Chile”, un long play publicado originalmente durante 1962 por ediciones L.R. Ortiz.
La historia de la producción fonográfica en Chile está marcada por la difusión masiva de productos vinculados a las grandes multinacionales discográficas, y donde la autogestión ha sido un terreno muy pocas veces explorado. Tal vez sólo a partir de la aparición de soporte físicos más accesibles en su fabricación -como fueron el cassette y la posterior aparición de formatos digitales como el CD y el MP3- junto con su difusión a través de soportes web, lograron masificar diferentes creaciones.

Autogestión ¿siempre a pulso?
En la industria musical chilena encontramos diversas manifestaciones de la autogestión desde el músico que por las propias voluntades y pasiones saca adelante su música hasta el trabajo de un productor que se lanza en una aventura casi utópica donde sus gustos musicales pasan a ser el norte de su trabajo, y lo propiamente comercial, característico de los grandes consorcios, pasa a ser un objetivo más dentro de la publicación de una obra y no el fundamental.

Leonidas René Ortiz

Existen nombres icónicos de sellos con este espíritu como DICAP, ALERCE, ARENA, QUEMA SU CABEZA, LA OREJA entre otros, pero hay un antecedente a todos ellos: Ediciones L.R. Ortiz, a cargo de Leonidas René Ortiz, quien publicó una serie de fonogramas en formato Long Play y que hoy forman parte del patrimonio musical de nuestro país. Desgraciadamente, éstas han desaparecido completamente del mercado para el público general y los estudiosos del tema, a raíz de diferentes factores como falta de valoración artística, histórica y énfasis comercial.

Pérdida de patrimonio

Dossier interno El jazz en Chile

Un claro vacío cultural nos ha privado de registros sonoros primarios, por ejemplo sobre música pascuense y libanesa como antecedente de la futura world music, la vanguardia creativa de la poesía musicalizada de Gabriela Mistral o el fonograma que da origen al primer registro de jazz hecho en nuestro país, el Long Play “El jazz en Chile”.
El álbum fue el primer disco larga duración grabado por jazzistas chilenos en radio Corporación el año 1962 y corresponde a una obra musical esencial para el desarrollo de este género. Por consiguiente tiene un alto valor patrimonial al ser la primera grabación de un concierto tipo jam session llevada al soporte físico vinilo, y por constituir, además, el inicio del catálogo de Ediciones L.R. Ortiz, primer sello discográfico nacional paralelo a las grandes corporaciones musicales de la época. Esta empresa logró presentar un estilo musical de lenguaje universal al público medio en Chile.
En lo particular este álbum es una grabación de la cual no existen reediciones posteriores. Su existencia sólo es conocida por coleccionistas y amantes del género.
La lista de intérpretes presentes en la grabación incluye tanto a jazzistas locales como a músicos populares de orquestas de baile del tipo malón, tropicales, tangos, etc. Todos estos músicos estaban unidos por su pasión hacia el jazz, lo cual los convirtió en las piezas fundamentales en el desarrollo de este género y de otros en Chile, gracias a que también lograron ser parte de otros estilos populares como la cueca, lo tropical, el canto nuevo y la llamada fusión criolla.
Como advierte Álvaro Menanteau, autor del libro Historia del Jazz en Chile: “Si bien esta grabación de 1962 también adolece de algunos puntos débiles (como algunas fallas en la ejecución musical y en la calidad técnica del registro de audio), ello no eclipsa su condición de registro histórico, pues nos ayuda a valorar en su justa medida el nivel musical de aquellos músicos populares y aficionados de la época. El contexto de esta grabación improvisada, en el amplio sentido de esta expresión, es una imagen elocuente del pie en que se hallaban los jazzistas del circuito local, en una época de grandes cambios en la escena musical nacional e internacional”.
Este disco marcaría el paso de la música jazz chilena interpretada en salones particulares a audiencias masivas gracias a su distribución en formato vinilo. Una obra que sin lugar a duda será un aporte para quienes están interesados en la cultura nacional, para el mundo académico, investigadores de la música chilena, coleccionistas y público en general.

Portada original del vinilo El jazz en Chile.

Monophone
El nombre Monophone es el nombre de fantasía con que dos coleccionistas de música, que han dedicado gran parte de su vida al rastreo, conservación y postproducción digital del catálogo de Ediciones L. R. Ortiz, así como de otras ediciones fonográficas de indudable valor histórico.
Los coleccionistas pretenden iniciar un sello discográfico patrimonial, dedicado al rescate de la obra fonográfica completa, conservando su gráfica y formato original, para después difundirlos tanto en su formato original como también en las nuevas plataformas digitales.