El virus ego: el que no puede ver más allá y nos paraliza

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Por Christine Falkas
Periodista – Terapeuta Energética
@terapeuta. chrisfalkas

Durante esta cuarentena hemos estado expuestos a un sin fin de emociones que se han agudizado con el encierro. Pese a ello, la pandemia ha despertado en muchos de nosotros un lado creativo que parecía estar dormido, saliendo con fuerza las ganas de realizar proyectos, reinventarse, incursionar en nuevos escenarios, adquirir nuevos conocimientos, entre otros. Es como si la vibración de la Tierra, nos entregara su energía para seguir abriendo camino.
Pero en este despertar, toma protagonismo un personaje que busca paralizarnos, llenándonos de miedo y de inseguridades. Me refiero al EGO. Este ser, vive dentro de nosotros, y muchas veces ha tomado las riendas de nuestras vidas. El también llamado “virus ego”, habita en nuestra mente y ha construido un sistema de defensa que le permite sentirse seguro.
Este virus, es el que nos paraliza y critica, haciéndonos creer que vamos por mal camino, que somos inferiores al resto y que por lo mismo, no deberíamos seguir con el proyecto que nos propusimos.
¡Es aquí donde podemos hacer un quiebre en nuestras vidas! Un antes y un después en la manera de relacionarnos con el ego, porque este huésped que habita en nuestro hotel alma-cuerpo-mente, no puede convertirse en el dueño del lugar, menos tomar el control absoluto de nuestras vidas, desconectándonos de lo que nos moviliza realmente.
Al ego tenemos darle pieza en el hotel, pero no la suite principal. Tenemos que aprender a vivir con él. A veces sus intervenciones nos ayudan a mirar en perspectiva nuestro propósito, alertándonos de situaciones que no habíamos considerado, porque su aporte ¡sólo llega hasta ahí! No podemos dejar que el ego, que vive en nuestro mente, domine nuestras vidas, porque no somos mente, somos corazón.
Mientras más conciencia tenemos sobre nuestros pensamientos, más libres seremos. Si somos capaces de mirar esos miedos, con los ojos del corazón, automáticamente disminuirá el poder del ego, permitiéndonos abrazar nuestras imperfecciones y todo aquello que nos hace sentir vulnerables.