El Yin y el Yang en la alimentación

publicado en: Cuerpo mágico | 0

Daniel Plaza
Kinesiólogo integrativo
Especializado en Nutrición Integrativa & Salud Natural
Co-Director Instituto Prana Kine
www.pranakine.cl

Numerables son las interpretaciones que se le suele dar al famoso y mítico símbolo Chino Yin/Yang. Entre ellas encontramos, por ejemplo: “en lo bueno siempre hay algo malo, y en lo malo, siempre hay algo bueno”, “en lo masculino siempre hay algo femenino y en el femenino, siempre hay algo masculino”. Debemos comprender que son dos principios que representan la dualidad de las cosas, dos fuerzas fundamentalmente opuestas que son absolutamente inter-dependientes.
Para comprenderlas de mejor manera, se han descrito innumerables tablas comparativas que clasifican todo lo observable y sus atributos dualistas en la clasificación Yin o Yang.
Pero para efectos de la alimentación, consideraremos predominantemente por sobre otras clasificaciones la categorización de energía expansiva (Yin) y energía contractiva (Yang) y éstas se expresarán en cualidades y atributos energéticos de los alimentos que consumimos a diario. La energía contractiva, junta las partículas y estimula el roce entre ellas y con ello provoca calor, a diferencia de la energía expansiva, que disipa las partículas alejándolas entre sí y dispersando el calor generando lo frío. Por lo tanto, si analizamos lo que ocurre en el planeta, al estar girando a miles de kilómetros por hora, se provoca una fuerza centrífuga (Yin) que se disipa y expande desde el núcleo hacia la corteza terrestre, y por otro lado, estando parado en la superficie terrestre, recibimos la luz del Sol, luna y estrellas, que vienen en dirección hacia la Tierra, generando una energía centrípeta (Yang), opuesta a la anterior y que, a su vez, es una energía que nos entrega calor.
La energía centrífuga (expansiva, Yin) atraviesa toda la corteza terrestre y sale por la superficie estimulando el crecimiento de los vegetales (elementos que tienen las características Yin, porque son quietos y mucho más pasivos) por otra parte, sobre la superficie también caminan libremente todos los animales recibiendo la energía directamente del Sol (lo cual nos vuelve mucho más Yang, puesto que somos más activos y dinámicos en comparación con los vegetales) por lo tanto, desde lo energético ya tenemos una primera apreciación, los vegetales son predominantemente más Yin en comparación con los animales que somos todos mucho más Yang que los vegetales. Pero obviamente no todo es blanco o negro, hay muchos matices entremedio, finalmente lo yin o yang depende del punto de referencia, ya que dentro de los vegetales también encontramos extremos, en donde habrá algunos vegetales más yin y otros más yang. Obviamente lo mismo ocurre dentro del mundo animal.
¿De qué nos sirve entender esto? No nos sirve de nada si no entendemos la siguiente regla: “El cuerpo siempre tiende al equilibrio de las energías” y esa es una ley que aplica desde la termodinámica hasta la homeostasis biológica. Por lo tanto, Si Ud. come demasiado Yang, su cuerpo le empezará a pedir alimentos Yin para equilibrar la balanza. Les dejo a continuación un pequeño listado que ayuda a entender las energías de los alimentos.
Como pueden ver, esto explicaría porqué al comer un asado, nos da la necesidad de complementar con una copa de vino y quizás tomar café posterior a esa comida.
La balanza energética simplemente te está exigiendo contrarrestar la inclinación excesiva que acabas de cometer alimentándote con un alimento ubicado en el extremo Yin o Yang.

Clasificando los alimentos desde lo más Yang hasta lo más Yin, encontramos:

•Yang extremo: Carnes rojas, embutidos, quesos, huevos, quimioterapia, medicamentos químicos.
•Muy yang: aves de corral, mariscos, pescado azul como el atún, el salmón y el pez espada, pan integral, pan blanco.
•Yang moderado: merluza, lenguado, sal marina no refinada, miso, salsa de soja, algas.
•Yin moderado: guisantes, setas, tofu, remolacha,, melón, albaricoques, sandía, almendra, nueces, malta de cebada.
•Muy yin: palta, pastas y pasteles, tomate, patatas, berenjena, pomelo, plátano, piña, pimientos, espinacas, miel, anacardos, queso fresco, yogur, mantequilla.
•Yin extremo: azúcar blanco, alcohol, drogas, cafeína, edulcorantes artificiales, conservantes.
Lo podemos entender al comprender que muchas personas, por ejemplo, tienen adicción a los pasteles, chocolate y café (extremos Yin) debido a que su alimentación basal está ligada a alimentos muy Yang, probablemente mucha carne, sal, huevos y quesos. La solución no es quitar el chocolate, pastel o café, sino limitar el consumo de alimentos extremadamente Yang para así evitar que su cuerpo le pida comer algo para contrarrestar el exceso de yang en su interior.

¿Qué se recomienda entonces?

Alimentarse en un mayor porcentaje a lo más cercano al centro energético, en donde encontramos principalmente cereales integrales, algas, pescados, semillas, frutos secos y algunos vegetales y legumbres. De esa forma la balanza no se inclinará tanto hacia un extremo u otro.
Debemos considerar además que el tipo de cocción también modificará las propiedades energéticas de los alimentos. Es decir, podemos “yanizar” o “yanguizar” un alimento, ya que si lo horneamos, freímos o asamos, agregaremos energía más Yang, versus cocer en agua o hacer un licuado, que agregará energía más Yin.
Siendo a su vez, lo crudo lo más Yin (ya que conserva todo su líquido original en su interior y no ha sido sometido a procesos yang o de calor).
Recordemos siempre que el equilibrio es lo que nos llevará hacia la salud general, y que los extremos nunca son buenos, ¿habías considerado que la energía del alimento también puede ser un factor importante el momento de entender nuestra salud?

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