Por Álvaro Santi
Tarólogo y escritor
Autor del “La casa, espejo del habitante” y “La lengua del Inconsciente”
en Instagram: @alvarosanti

Un oráculo es un método aleatorio a través del cual obtenemos información proveniente de nuestra dimensión sabia.
A través de nuestra historia como humanidad hemos creado diversos métodos oraculares tales como: leer las huellas que dejan las serpientes en el desierto, escudriñar en los reflejos del agua, espejos y esferas de cristal, abrir al azar la biblia (o cualquier otro libro) para obtener una respuesta, buscar figuras en las hojas del té o la borra del café e incluso, se han revisado e interpretado vísceras de animales.
En esta oportunidad compartiré con ustedes un oráculo numerológico basado en la estructura numérica del Tarot de Marsella cuya simpleza lo hace de fácil acceso y comprensión.
Revisemos los significados de cada uno de los diez números que integran este oráculo. Los he comparado con el proceso de una semilla hasta convertirse en un árbol para facilitar su entendimiento.

1- La semilla que contiene un bosque en su interior en potencia. Inicio. Partida. Iniciativa. Disipar dudas. Dificultad para partir con algo.

Falta de confianza en uno mismo. Actuar sin evaluar la situación.

2- La semilla bajo tierra antes del primer brote. Preparación. Reflexión. Detenerse a observar.

Esperar más de la cuenta. Negarse a pasar a la acción.

3- Primer brote de la semilla. Primer resultado. Expresión. Parto. Nacimiento. Dar a luz.Acción.

Impulsividad. Irreflexión.

4- El tallo de la planta. Estructura. Base. Solidez. Seguridad. Plataforma. Cimientos. Pista de despegue.

Rigidez. Terquedad.

5- La planta con sus raíces que penetran la tierra y con sus ramas que alcanzan las estrellas. Dar un paso más allá arriesgando lo obtenido. Ideal. Meta superior. Evolución. Se muestra ante los demás avanzando, pero en realidad no lo hace.

Permanecer en lo seguro, negarse a ir más allá. Hipocrecía. Falso gurú.

6- La flor de la planta. Amor. Vínculos afectivos. Permitir que aflore la belleza interior. Seguir los dictados del corazón. Hacer lo que se ama y lo que produce placer.
Dar vueltas en lo mismo negándose a probar otra cosa. Sólo busca el placer.

7- El árbol entrega su fruto. ¿Alguien va a comer de él o se pudrirá en el suelo? Ese no es asunto del árbol. Pasar a la acción. Traducir la belleza del 6 en un acto concreto. No permanecer sólo en las palabras.

Acción impulsiva sin medir consecuencias. Acción destructiva.

8- El árbol ya se encuentra completamente formado. Alcanzar un nivel elevado. Adquirir ejercicio. Volverse experto. Hacer lo mejor que uno pueda.

Autoexigirse demasiado. Rigidez.

9- El árbol acepta soltar sus hojas amarillas y se prepara para renovar el ciclo. El otoño. Prepararse para el final de un ciclo. Aceptar que todo llega a su fin. Abandonar un capítulo. Soltar.

No querer abandonar lo caduco. Vivir añorando el pasado. Creer que todo tiempo pasado fue mejor.

10- El árbol, habiendo pasado por todas las etapas de tu proceso de desarrollo, se encuentra a la espera de un nuevo ciclo. Se ha completado una fase. Realización.

Negarse a vivir una nueva etapa en la vida. Negarse a un nuevo aprendizaje.

Utilizar este oráculo es muy simple. Recorta diez papeles pequeños en forma de cuadrado o círculo y escribe en cada uno de ellos los números del uno al diez. Pon los papeles dentro de una bolsa de tela. Piensa en una situación que te inquiete y de la cual quieras obtener información.

Para ilustrar lo anterior vamos a revisar un ejemplo:
Una persona de 40 años de edad desea saber si es conveniente iniciar un proceso de estudios. Lleva un buen tiempo identificando una nueva vocación y desea activarla.

Elije un papel al azar y obtiene el número 5: Dar un paso más allá arriesgando lo obtenido. Ideal. Meta superior. Evolución.
El entiende que ya ha construido una base sólida que le permite avanzar siguiendo sus ideales.
Luego extrae otro papel para saber si el centro de estudios o universidad con la cual contactó es la indicada y obtiene el número 2: Preparación. Reflexión. Detenerse a observar.
Tal parece que hay que darle una nueva vuelta. Quizás hay que iniciar una nueva búsqueda.