Por Patricia Andrade
Periodista y escritora

Periodista y escritora comprometida, Elena Poniatowska es un nombre clave de la literatura en español, donde destaca por escribir desde la perspectiva de los postergados y especialmente de la mujer, a su juicio la gran olvidada de una historia donde los hombres suelen ser protagonistas.
Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores nació en Francia el 19 de mayo de 1932. Hija del matrimonio entre el príncipe polaco Jean Poniatowski y de la mexicana María de los Dolores (Paula) Amor. Su bisabuelo, el terrateniente José María Amor y Escandón, habría dejado México en 1863 y desde entonces su familia residió en Europa.
Jean y María se conocieron en un baile de la familia Rothschild, celebrado en una casa de la Place de la Concorde, según relata el biógrafo Michael K. Schuessler en el libro Elenísima. Un año después del nacimiento de la escritora nacerían Sofía (Kitzia), y Januri (1947), quien muere en un accidente automovilístico a los veinte años.
En 1941 Elena llega a México, con su madre y su hermana, mientras el padre luchaba por el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial y se les une cinco años después.
“No fue la motivación la guerra… Mi madre lo decidió… mi hermana y yo siquiera sabíamos que era mexicana, porque mi madre había nacido en Francia, y no sólo eso, sino que su madre y mi bisabuela también habían nacido fuera de México. Yo creo que mi madre tenía ganas de ver a su propia madre y nos trajo”, contó Poniatowska sobre su llegada al país donde ha residido gran parte de su vida.
En México continuó sus estudios de primaria en el Windsor School mientras que su institutriz francesa se aseguraba de que mantuviera el idioma natal. Y como su madre no estaba interesada en que sus hijas aprendieran formalmente el español, Elena comenzó a hablarlo con sus criadas, especialmente con su nana Magdalena Castillo. En 1949, fue enviada a estudiar los Estados Unidos, primero a un internado católico de Filadelfia y después a un colegio de Nueva York.

Periodista Primero
De regreso a México, la hermosa Elena brilla en los círculos sociales ya enterados de su rancio abolengo y, poco a pocos, se convierte en una asidua asistente a los eventos diplomáticos y de alta sociedad. Aunque inicialmente quería ser médico, estudió taquimecanografía para trabajar como secretaria bilingüe y a los 20 años comenzó a escribir para el diario Excelsior y luego en Novedades. Allí crea un personaje periodístico de entrevistadora, la cual hacía preguntas impertinentes y aparentemente simplonas, pero obtuvo gran éxito, en una época donde no era bien visto que las mujeres trabajaran por un sueldo.
“Habían en el periodismo pocos espacios para las mujeres. Las mujeres que trabajaban seguían siendo vistas como que andaban buscando algo, ¡¿y una qué iba a andar buscando en la calle?! Pero así me volví autosuficiente. Y alguien que trabajando se vuelve autosuficiente, como decía Rosario Castellanos, se vuelve respetable. No dependes de nadie”.
Aunque en la actualidad es conocida como la gran dama de la literatura mexicana, ella siempre dice que antes de escritora es periodista. “Todo lo que soy se lo debo al periodismo…Creo de veras que mi educación, mi formación, mi código moral, todo, lo he hecho por medio del periodismo… Hay quienes piensan que es más prestigioso ser escritor que periodista. A lo mejor tienen razón, aún así me sigo considerando periodista”.

El vuelo literario
A lo largo de su trayectoria, Poniatowska ha cultivado varios géneros literarios: novela, ensayo, testimonio, crónica, entrevista y poesía, y en sus contenido se ha encargado de destacar el papel de la mujer en una sociedad machista, las desigualdades sociales, la injusticia, las costumbres y las tradiciones de su país materno. Sobre todo, ha dado voz a personajes postergados e invisibles en una sociedad marcada por la desigualdad. Su compromiso ha sido con “los de abajo”, los sin historia.
Su primer libro de ficción titulado Lilus Kikus, fue publicado en 1954 bajo la tutela del escritor Juan José Arreola, quien además es el padre biológico de su primer hijo Emmanuel, nacido en Roma en 1955. Arreola, 14 años mayor que ella, era casado y padre de dos hijos. Ella relata que “aunque Arreola es lo peor que me ha sucedido en la vida, Mane, mi hijo, es la mayor dicha…Lo crié en una época en que había un gran rechazo social hacia una madre soltera; trabajé para mantenerlo y tenerlo conmigo”.
Ese primero libro obtendría buenas críticas, pero Elena tardaría diez años en volver a la narrativa, dedicándose por completo al periodismo durante esa década, especialmente centrada en entrevistas, siendo una de ellas, la que sin saberlo, daría un giro a su vida. En 1959, entrevista al astrofísico mexicano Guillermo Haro, con quien establece una relación y se casa casi diez años después (1968), con esta relación, la escritora tendría dos hijos más: Felipe en 1968 y Paula en 1970.
El reconocimiento como escritora vino de la mano del libro Hasta no verte Jesús mío (1969), donde reconstituye la historia de Josefina Bórquez, una lavandera analfabeta que participó en la revolución mexicana y a quien entrevistó durante un año. La cita era todos los miércoles de 1963 y 1964. “Jesusa me llevó de la mano al mundo de la verdadera pobreza, donde tienes que llevar el agua con cuidado para no perder ni una gota, donde la gente roba electricidad y donde los pollos ponen huevos sin cáscaras, porque nunca ven la luz del sol” contaría después.

Elena con Josefina

La noche de Tlatelolco (1971) según muchos es su libro más importante, en él despliega un brillante ejercicio periodístico sobre la matanza de estudiantes ocurrida el 2 de octubre de 1968 en ciudad de México. Cientos de personas mueren, los que sobreviven son encarcelados y Poniatowska hace recopila testimonios, fotos, extractos de periódicos, cifras para formar lo que Nathanial Gardner llama un “foto ensayo”. El ganador del Premio Nobel, Octavio Paz, lo describió como una “crónica histórica, escrita antes de que la historia tuviera tiempo de calmarse, antes de que las palabras se convirtieran en nada más que documentación”.
En sus obras Poniatowska reinventa la narración al intercalar realidad con ficción, lo que hace que algunas de ellas no puedan clasificarse en un solo género. Pueden ser una novela testimonio, novela epistolar o novela pura, que incluyen recursos extraídos de su desempeño como periodista e incluso de su trabajo -por algunos meses- como asistente del antropólogo Oscar Lewis (autor del concepto de “la cultura de la pobreza”) con el que aprendió a aplicar técnicas sociológicas. Así por ejemplo, en Hasta no verte Jesús mío, cambia el nombre de los personajes como si se tratara de una ficción: llama a Josefina, Jesusa Palancares, nombre que incluso usa en entrevistas. En Querido Diego, Quiela te abraza, mezcla otra vez elementos verosímiles con elementos ficticios, entre ellos cartas falsas con verdaderas de Angelina Beloff a su amor perdido por el muralista Diego Rivera quien mantenía una relación con Frida Kahlo.

En la imagen junto a Julio Cortázar

En La noche de Tlatelolco y en Nada, nadie, las voces del temblor introduce fotografías, una lista de personas y de archivos consultados, extractos de periódicos y documentos reales. Pero, paralelamente también incorpora elementos formales que relacionan la obra con el género novelesco como un título ambiguo o diálogos y monólogos interiores.
En los libros basados en mujeres artistas como Tinísima, donde escribió sobre la fotógrafa italiana Tina Modotti radicada en México y amiga de Kahlo, y en Leonora, en el que retrata a la artista Leonora Carrington, Poniatowska nos ofrece un relato semi ficcional, creado a partir de entrevistas, cartas, documentación que se intercalan fluidamente con diálogos y atmósferas inventados.
¿En qué puntos se separa la realidad de la ficción?, le preguntaron a la escritora luego de la publicación de Dos veces única, obra sobre la vida de Guadalupe Marín, segunda esposa Diego Rivera, y ella responde: “Mis libros se basan en la realidad, soy periodista desde 1953, intento ser lo más verídica posible pero, obviamente, escenas de amor o diálogos o descripciones son de mi cosecha. Ninguno de los títulos de los que hablamos antes son biografías. Le abren la puerta a una biografía profesional. La única biografía que he escrito es la de Guillermo Haro, El Universo o nada. Biografía del estrellero Guillermo Haro, en la que trabajó la doctora en Letras, de la Unam, Sonia Peña y, por lo tanto, es exacta”.

Las Mujeres
Si hacemos una síntesis, la obra de Elena Poniatowska ha estado marcada por el desarrollo de historias sobre mujeres y por su fascinación por personalidades emblemáticas, rupturistas, incomprendidas y vanguardistas de las primeras décadas del siglo XX. Se observa en ella un profundo interés por dar a conocer no sólo el retrato personal de estas protagonistas, sino también el aporte, muchas veces desconocido, que hicieron a la vida social y cultural de México.
Sus protagonistas tienen un discurso personal, rompen las reglas para realizarse y conseguir sus sueños en una sociedad que las desprecia por razones de género. Por ello ha reiterado que su feminismo se ha expresado en escribir sobre mujeres. “En América Latina son las grandes olvidadas de una historia en que todo es para hombres y sobre hombres y, en general, las mujeres se quedan atrás. Por eso me ha parecido importante escribir sobre mujeres…Es un gran mundo de mujeres olvidadas (y) no sólo olvidadas, sino muy expuestas, consideradas locas. En México las que se salían del camino establecido eran satanizadas, tenían una vida muy dura.”
A pesar de sus orígenes aristocráticos, Poniatowska siempre se sintió más vinculada políticamente de izquierda, defensora de los derechos humanos e involucrada y ligada a los proyectos colectivos de carácter cultural. Como ella ha dicho: “una mujer abnegada y cumplida, en la política y en el amor”.

Obras
Lilus Kikus, 1954
Hasta no verte, Jesús mío, 1969
La noche de Tlatelolco, 1971
Querido Diego, te abraza Quiela, 1978
De noche vienes, 1979
Gaby Brimmer, 1979
Nada, nadie, 1988
Tinísima, 1992
Las mil y una… La herida de Paulina, 2000
Las siete cabritas, 2000
Mariana Yampolsky y la bugambilia, 2001
La piel del cielo, 2001
La Adelita, 2006
Amanecer en el Zócalo. Los 50 días que confrontaron a México, 2007
Leonora, 2011
El universo o nada, 2013
Hojas de papel volando, 2014