Por Valeria Solís T.

“Esperaba con ansias el encuentro con Araceli y no me equivoqué. La experiencia facilitada por ella habla de años de crecimiento y cultivo del lenguaje ancestral del cuerpo. Con una gran técnica y guiándonos siempre por aguas profundas, Araceli nos invitó a reencontrarnos con nuestra memoria ancestral y arquetípica. Amalgamándose con el trabajo de arquetipos femeninos que ha realizado Silvia, vimos renacer en nuestros cuerpos a Oyá, Yemanyá y Oshún, mezcladas con nuestra infancia, nuestras serpientes y profundidades instintivas. Fue un viaje con todos los sentidos. Me sentí feliz, danzando con la Vida y la Muerte, más plena que nunca” (Pilar).

Danza15Una trotamundos, buscadora de sentidos a través del lenguaje de la danza y el teatro, Araceli Bárcenas es una mujer mexicana, con más de 20 años cruzando el  Atlántico entre su país e Italia. En su trayectoria, curiosamente también se perfeccionó como Economista y por diez años ejercició el periodismo enfocándose en las culturas y el arte ancestral de las comunidades indígnas de su país, pero fue en la danza y la energía del cuerpo donde canalizó su espíritu y creatividad.

En 2004 funda y dirige la Scuola Danza e Teatro delle Origini, cuyo método forma parte del programa académico de estudios de la Facultad de Ciencias de la Formación de la Università degli Studi de Florencia (Italia). Desde el 2003 ha sido docente invitado y permanente en la Escuela de Teatro La Rueca (Cuernavaca, México). Discípula de la bilarina argentina María Fux, relaciona los elementos de la danzaterapia con la danza de los orígenes, trabajando por veinte años con personas de todas las edades. Y en agosto estuvo por primera vez en Chile, donde realizó un taller que llamó “Danza de los orígenes” a partir del libro de la chilena Silvia Selowsky, “el oráculo de las diosas”, que llega a sus manos de forma azaroza.

Entiendo que estudiaste economía, pero tu búsqueda siguió y estudiaste danza clásica y después llegas a la comprensión de que el ritmo y el movimiento pueden transformarse en un factor de ayuda del cuerpo, cuéntame ¿cómo parte tu inquietud?

-Mi camino fue muy sinuoso, y esta danza es precisamente una síntesis de este camino sinuoso más que parte de una biografía personal, creo que se trata de la biografía de la misma danza, que va recorriendo diferentes lugares como respuesta a una búsqueda interna y profunda. Yo llegué con dificultad al concepto de la danza de los orígenes, porque se me hacía un título muy rebuscado y podía tener poca llegada, pero busqué y busqué y ése era el nombre.

¿A la danza del origen se incorporan elementos más ancestrológicos o es una derivación de la danza occidental que se centra en lo estético?

-Trato de unir las dos cosas, porque yo parto desde la danza, no de lo terapéutico ni de búsqueda del ser, yo busco el movimiento. Mi interés se profundizó porque yo no entendía los lenguajes que veía desde la infinidad de escuelas porque las que yo había pasado, desde el folclor de mi país hasta la danza contemporánea, la clásica en París y después en Italia. Yo seguía sin entender los lenguajes, pero después la vida me llevó a vivir a Italia y alguien que vio mi danza me llevó a una escuela que se llama danza terapia de la Toscana, con un método de María Fux de Argentina. Y con mis propios alumnos y la directora de la escuela, que descubrí que mi propuesta de danza era terapéutica, y eso me llevó a indagar este aspecto; pero yo también venía desde el teatro, que es un lenguaje al que yo siempre quise llegar.
IMG_2091La danza terapia que profundizas en Italia, ¿es lo que se conoce como biodanza?

-María Fux dice “yo no soy terapeuta”, sino que “soy una bailarina que le interesa descubrir los aspectos de la terapia en el cuerpo”, y en su caso, su punto de partida es la danza creativa, es decir, a través de la creación se permite lograr sentir que el cuerpo esté mejor. Pero yo no, yo no parto sólo de imágenes suaves de la danza.

¿Es decir?

-Yo tengo mucha influencia del teatro, del teatro fuerte de los años 60´cuando surgieron muchos movimientos de búsqueda con Grotowski, etc., entonces ese teatro influyó mucho en mi trabajo, porque la expresión corporal (del teatro) unido a las danzas primitivas, que además son muy teatrales y expresivas, yo sentí que podían unirse, había algo ahí, de hecho así es el comienzo de este arte, con esas dos artes unidas siendo la danza la madre de todas. Entonces, yo parto desde el ritmo, con vitalidad y fuerza y llevo al grupo a tocar puntos fuertes de su Ser, y por lo tanto, no sólo la luminosidad de las personas, sino también sus sombras.

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Yemanya, imagen de El oráculo de las Diosas

¿A qué te refieres exactamente, la idea es transformar patrones de las personas?

-Yo al trabajar con el ritmo y toda la influencia de raíz negra y primitiva, al indagar sobre los ritmos negros y primitivos, incluso desde mi país, te vas topando con los arquetipos, que son modelos del imaginario colectivo, entonces, por ejemplo, si digo la palabra guerrero, desarrollamos en la danza, el guerrero. Todos los arquetipos tienen connotaciones de conciencia muy profunda, y que llevamos dentro, entonces en momentos particulares de tu historia personal te identificas más con la madre, o bien, con la serpiente cuando estás en momentos de transformación, de cambiar la piel, o el guerrero, o bien, también puedes conectar con elementos (de la naturaleza) como el agua. Ahora también estoy indagando en las divinidades, a qué elementos pertenecen, ahí te das cuenta que la danza surge como respuesta a la naturaleza.

¿Qué personas participan en esta danza? 

-Dirigido a hombres y mujeres, pero lamentablemente llegan menos hombres, son hermosos los hombres cuando danzan… Yo me baso en principios del arte de la danza, del teatro y de la terapia, el origen lo tiene todo, tiene por ejemplo la dinámica de grupo, y le puedes llamar biodanza o terapia de grupo. Es importante preguntarse ¿por qué danzaba el ser humano?, ¿por qué tenía necesidad de moverse, de tocar o de expresarse onomatopéyicamente?

Ahora que vienes a Chile, ¿tu objetivo cuál es?

-Que experimenten la danza del origen como una introducción, es un taller de un día, son 20 años de investigación el que he hecho. Lo interesante es que las participantes toman un contacto inmediato con la danza. Yo digo que todos pueden danzar y es para todos, no es para quienes tienen un cuerpo específico, si tú tienes el reclamo interno de danzar, de expresarse, ¡entonces tu cuerpo debe danzar!

Uno tiene ciertos conceptos preconcebido con ciertas danzas, como que la africana te vincula con la parte erótica del ser femenino, ¿qué se da en la danza del origen?

-Yo parto con un reconocimiento de tu cuerpo, una relajación y ahí voy dando imágenes, y la gente va entrando en contacto con su cuerpo. Después se hace un calentamiento para comprender los límites del cuerpo de cada cual, y luego se abre el espacio y empezamos con música con percusión, inicio arquetipos básicos como animales. El ritmo te va a dar unidad contigo misma y con el grupo, te va a dar un reconocimiento orgánico, emoción, mente, cuerpo, y en ese momentos hay que dejarse ir, sin preocuparse. Una hora y media dura la sesión, (el taller se realizó el sábado 29) y después trabajo con lo del laboratorio, concepto de Grotowski, el cual  consiste en indagar, buscar. No sabemos lo que va a pasar en el laboratorio, yo si sé, pero los participantes no saben con qué parte de sí mismos se van a topar. Trabajamos con los arquetipos, el guerrero, la serpiente y el elemento agua.

¿Por qué eliges esos arquetipos?

-Porque son los que he investigado más, no sólo de lo teórico, sino en la práctica.

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Junto a Silvia Selowsky autora de “El oráculo de la Diosas”

Entiendo que también rescatas el arquetipo de diosas como yemanya

-¡Exacto!, y esa es la cuarta parte de la experiencia del taller “La danza de los orígenes”, donde se incorpora Silvia Selowsky con tres diosas, diosas que están vinculadas con la sanación y con la parte de origen negro. Justo las tres diosas que más me gustaron cuando estudié en Cuba son las mismas que Silvia eligió para el taller: Yemanya, Oshumi y Oyá, incluso cuando estudié por año el elemento agua, había introducido a dos de estas diosas. Por ejemplo, Oyá es la diosa guerrera, de “fortaleza personal”, le puso Silvia, y usamos un instrumento parecido a una cola de caballo.

¿Cómo llegas a hacer este taller en Chile?

-Por sincronicidad. Fui a México el verano pasado y llegué a una librería y encontré el libro de Silvia, y yo justamente ese año había tratado de profundizar más en el tema de las diosas, porque cada año empiezo a investigar un tema y sé que eso me llevará a otro tema. Y fue lo que me pasó con las diosas. Al principio me dio temor hablar con Sylvia hasta que me decidí a escribirle en abril de este año y nos entusiasmamos, yo tenía que ir a Brasil por un mes y fue saliendo hacer el taller. (contacto: www.aracelibarcenas.com/www.silviaselowky.cl)