Por Pilar Godoy Cortez
Artista e investigadora del oficio textil y sus comunidades
Pertenece al colectivo Nido Textil
www.nidotextil.com
pgodoycortez@gmail.com

La relación estrecha entre la naturaleza, el mundo onírico y las visiones de las
plantas enteógenas (“Dios dentro de uno”. Compuestos psicoactivos, muy a menudo de origen vegetal, que poseen propiedades alucinógenas), han producido y siguen desarrollando una imagen identitaria en la cultura shipiba (ubicada en el brazo del Amazonas, río Ucayali) basada en diseños llamados Kené. Éste es un lenguaje gráfico que corresponde a una época y a una manifestación específica, dejando en evidencia la elevada capacidad intelectual que realizan las artesanas al desarrollar complejos patrones, a partir de un método manual desde una métrica propia. Estos diseños con el paso del tiempo se han ido complementando con formas más representativas como animales de poder, plantas, chamanes, entre otros.
Ahora bien, la comunión entre una forma en su más pura representación como lo es el patrón, y un relato (a partir de una imagen figurativa que desde nuestro aprendizaje es más fácil de interpretar o de reconocer), nos muestra cómo la artesanía y la identidad se van transformando constantemente.
Cuando se ingieren plantas maestras con la guía de un maestro vegetalista, chamán, existe una posibilidad concreta de observar de manera más lúcida un espacio onírico y simbólico del proceso actual en el que me encuentro. Es una opción de conocer parte del inconsciente proyectado en imágenes, que mi cerebro va ordenando y revelando. Desde su cosmovisión, lo que vemos o sentimos, es el espíritu de la planta, quien va entrando a lo más profundo del ser, dando paso a las enseñanzas. Desde la Anaconda, Ronin, se da origen a todos los diseños.
El arte forma tan parte de la cultura, por lo cual no necesariamente hay que ingerir plantas para ejercer esta práctica, pues tanto el bordado como la cerámica, la pintura, son parte de una enseñanza conocida desde pequeños, responde a una tradición oral que se va traspasando de abuela, abuelo, madre, padre, hijos. Es intrínseca a un contexto de creación constante.
Pero, cuando el arte va de la mano de un aprendizaje chamánico, las artesanas tienen una independencia en cuanto a la combinación de los elementos, resaltando un atractivo propio de movimiento visual en la relación de figura y fondo, o vibración, brillos, capas, y todo elemento inserto en el diseño. Estamos frente a una proyección genuina de la artista, unida a una entrega espiritual en relación al Kené y su planta, volviéndose genuinas maestras de este arte.
Una vez me dijeron “somos como un laboratorio”. Así, cada laboratorio revela su propia visión del diseño; su manera de plasmar lo que ve.

Libertad-Tradición

El otro día soñé que podía flotar si lo quería.
Estoy en una malla o en una especie de piscina de aire. Me puedo lanzar por ahí.
Tengo un paragüas. Lo abro mientras caigo, ya no siento la caída tan pesada.
Sí o sí tengo que lanzarme. (experiencia vivida dos días antes de irme a la selva)