Por: Claudia Mardones
Periodista especialista en música popular

Recuerdo que estaba en mis vacaciones de verano en el sur de Chile. Éramos un grupo de adolescentes que estaba muy aburrido, porque no había televisión. Sólo teníamos un par de radios a pilas. En medio de las discusiones o quejas, nos instalaron una televisión chica en blanco y negro que conectaron a la batería del auto: “Un rato no más, porque hay que ahorrar”.
No recuerdo qué canal de televisión era, pero ese día transmitieron algunos videos. Uno de ellos fue “Rapsodia Bohemia” del grupo británico Queen. Me llamó mucho la atención, por su sonido diferente, su imagen. Con el tiempo supe que fue el primer videoclip en usar efectos especiales.
Busqué información -la que se podía encontrar en una época donde no había internet-, pero esa inquietud por entenderlos siguió con el tiempo…, hasta hoy. ¿Quiénes eran esos músicos que aparecían en un video de rock, cuando en Chile aún persistía el olor de la Onda Disco?
Queen estaba formado por Brian May (guitarra), John Deacon (bajo), Roger Taylor (batería) y el carismático Freddie Mercury (voz y piano), el foco de toda mi atención.

Un poco de historia
Farrokh Bulsara (1946-1991), era el nombre original del músico, nació en Zanzíbar (África oriental), una isla conocida por su comercio de especias y por la influencia multicultural de persas, portugueses y musulmanes.
Su familia, perteneciente la etnia parsi y practicantes de zoroastrismo, tuvo que emigrar a Zanzíbar por razones de trabajo.
El músico vivió hasta los 8 años con sus padres, luego fue enviado a estudiar al St. Peter’s School, un internado de educación británica cercano a Bombay, donde también vivían unos familiares.
Cuando visitaba a su tía, ella observó la habilidad del niño para la pintura y para reproducir en el piano los sonidos que escuchaba, sin saber tocarlo. Por su parte, el decano del colegio también aconsejó a los padres de Farrokh, para que recibiera clases particulares de piano, debido a un talento innato. Así sucedió.
En el instituto –donde fue apodado “Freddie”-, el futuro artista participaba en actividades deportivas, obras de teatro, coro y diversos números musicales. Incluso sería aquí, donde dio forma a su primera banda: The Hectics.
Durante las vacaciones, cada vez que volvía a su hogar, se reencontraba con la ópera, las revistas de occidente, el rock& roll, ballet, la música india o árabe.
Sin embargo, una revuelta política obligó a los Bulsara a emigrar hacia Inglaterra, donde el adolescente siempre había querido ir. Nunca volvería a Zanzíbar ni a la India.

Una leyenda
Ya en Londres, retomó sus estudios en una escuela politécnica mientras en sus tiempos libres, trabajaba en el aeropuerto de Heathrow o en una tienda de embalajes. Luego ingresó al Ealing Art College para estudiar Diseño Gráfico, manteniendo la música sólo como hobby.
En ese ambiente, conoció a May y Taylor quienes tenían la banda Smile, a cuyos shows era asiduo. Su deseo por entrar al circuito musical se concretó cuando formó parte de algunos grupos que, desgraciadamente, fracasaron, sin embargo, sirvieron para tomar una decisión: “no seré una estrella del pop. Seré una leyenda”.
En 1970, con Smile en el pasado, la dupla May-Taylor sumaron a Bulsara, quien bautizó a la nueva banda como Queen. Posteriormente, llega Deacon.
Las transformaciones en su vida siguieron al cambiar su nombre original a Freddie Mercury, un personaje histriónico con una calidad vocal reconocida mundialmente.

Tímido, de risa fácil, detestaba esos dientes que sobresalían, aunque fueran y sería su marca personal. Dio pocas entrevistas a lo largo de su carrera, porque defendía celosamente su vida privada.
El cantante y compositor también sería conocido por la vestimenta que usaba en el escenario, la cual resultaba de una gran creatividad con productos de segunda mano. A esto sumó el cabello largo, uñas pintadas de negro, cadenas y pulseras. Sabía qué usar, sabía innovar, no en vano creó una línea de ropa cuando aún estudiaba diseño.
Más adelante llegarían los trajes de la diseñadora británica Zandra Rhodes, quien creó vestimenta para el grupo, pero Mercury casi siempre se encargó de su guardarropa.

Otro aporte artístico que hizo a su reciente agrupación fue idear el logotipo de la banda: una letra “Q” con un ave fénix en la parte superior, que representaba el renacer de los músicos, además la consonante estaba acompañada de dos leones, un cangrejo y dos imágenes femeninas que simbolizan los signos zodiacales -Leo, Cáncer y Virgo- de sus integrantes.
En esta etapa, también conoció a Mary Austin con la que vivió 6 años. A ella le confesaría que era bisexual, sin embargo, su compañera le pidió que reconociera su homosexualidad que era lo más verdadero que sucedía. El cantante, la transformó en su mejor amiga y secretaria personal.
Sobre este lazo, el artista dijo en una entrevista “todos mis amantes me preguntaron por qué no podían reemplazar a Mary, es simplemente imposible. La única amiga que tengo es Mary, y no quiero a nadie más. Para mí, ella era mi esposa, era un matrimonio. Creemos el uno en el otro. Eso es suficiente para mí. No podría enamorarme de un hombre de la misma manera que lo he hecho de Mary”.

Cóctel legendario
Las composiciones de los músicos fluían porque entre los cuatro potenciaban su creatividad, pero los egos chocaban. “Creo que somos la banda más insoportable sobre la faz de la tierra. Cuestionamos todo lo que hace el otro; pero si siempre estuviéramos de acuerdo y nunca estuviéramos dispuestos a pelear por lo que creemos, no lograríamos las cosas que hemos hecho”, resumió el vocalista al referirse a la atmósfera que existía en la banda.
Aunque estaban abiertos a innovar con nuevos sonidos, el Mercury detallista obligaba a repetir las grabaciones, atrasando frecuentemente el producto final. Eran discos que empleaban novedosas multipistas con efectos vocales. Y sería en 1973 cuando lograron lanzar su álbum debut “Queen”.
Lamentablemente, el poco conocimiento de las estrategias de la industria musical los hizo firmar contratos que casi los llevaron a la quiebra. La suerte cambiaría cuando en 1975 publican su cuarto disco, “A night at the opera”, que traía la canción “Rapsodia bohemia”, un cóctel de rock y ópera, que lideró los rankings británicos durante 9 semanas consecutivas.
Si bien tuvieron fama internacional, la prensa británica construyó una relación de amor y odio con el grupo, porque no los consideraba realmente buenos, a pesar del éxito que tenían en otros países, por ejemplo, Japón, Latinoamérica o Estados Unidos, un mercado que nunca pudieron recuperar en los ’80.

Secreto a voces

Junto a su compañera de vida Mary Austin

La batalla más dura del cantante no fue el racismo que vivió cuando trabajaba en el aeropuerto de Heathrow, sino que el mantener en secreto su homosexualidad.
Su asistente personal, Peter “Phoebe” Freestone, recuerda en su blog: “la banda siempre apoyó a Freddie a través de los años, y él lo pasó muy duro tratando de mantener su vida personal (…) Una vez un reportero le preguntó ‘He escuchado que duermes con hombres’. La respuesta de Freddie fue: yo duermo con hombres, duermo con mujeres y duermo con mis gatos…¿qué tiene que ver eso con mi música?”.
Desde sus primeras entrevistas hubo interés por destapar su verdadera identidad, sin embargo, siempre salía del paso. Por ejemplo, frente a una consulta de la
revista NME en 1974 declaró “soy tan gay como un narciso”.
Su compañero Brian May recuerda que para el artista ser o no gay carecía de importancia, porque “él amaba la música y no quería que nada se interpusiera en ese camino”.
La prensa sospechaba que el artista filtraba aspectos que lo complicaban emocionalmente, porque, si bien vivía con Mary Austin, ya habría tenido su primera relación con un hombre. Esto quedó reflejado en la letra de “Rapsodia Bohemia”, de acuerdo con lo que señaló al periódico Daily Mail, su biógrafa y Periodista, Lesley-Ann Jones. La información fue proporcionada por la última pareja del músico.

Veto de MTV

Video I want to break free

En los ’80, el líder de Queen adoptó el pelo corto, se dejó bigote, mezclando vestimenta que recuerda a la estética gay, un mundo que conoció cuando estuvo de gira en Estados Unidos y Alemania. A esto se sumaron las fiestas reconocidas por su desenfreno con drogas y alcohol.
Lentamente empezó el rechazo hacia la banda por la opción sexual del vocalista, desde un mercado al cual aspiran todos los músicos: Estados Unidos. De hecho hubo colegios que prohibían tocar la canción “We are the champions” en las ceremonias de graduación, porque el cantante supuestamente era gay.
Luego, con el auge del canal musical MTV, Queen quiso apoyar su canción “I want to break free” con un videoclip, donde los miembros de la banda aparecían disfrazados de mujer, parodiando a una serie de televisión británica llamada “Coronation Street”. Sin embargo, MTV vetó la emisión del videoclip, reflejo de la oposición norteamericana a los homosexuales.
Mientras esto sucedía, el grupo también vivía problemas internos, por lo cual optaron por un receso para preocuparse de sus proyectos. Los rumores de una separación definitiva corrían, pero el concierto benéfico Live Aid (1985), organizado para recaudar fondos contra la hambruna que afectaba a Etiopía, los volvió a juntar. ¿Cuál fue el resultado?: otro álbum y la gira “Magic Tour”.
La última presentación de la banda fue en Knebworth Park (1986), cierre del “Magic Tour”, si bien ya se sentía muy cansado, el artista desconocía que tenía SIDA, la manifestación del virus VIH. La enfermedad recién sería diagnosticada al año siguiente por el gran desconocimiento que existía en torno de ella.
Con 14 discos de estudio junto a Queen, más una carrera de solista, el músico grabó hasta sus últimos días, un material que fue publicado en los discos “The Miracle”, “Innuendo” y el póstumo “Made in heaven”.
Para tratar la obra o vida del músico es necesario más espacio, sin embargo, los chilenos no podremos olvidar lo cerca que estuvo el grupo de actuar en Chile, durante 1981, cuando dieron recitales en México, Brasil, Argentina y Venezuela. ¿Por qué no se presentaron? Hay dos posibles respuestas: problemas logísticos o directamente la prohibición de actuar.
El músico, que admiraba a Jimmi Hendrix, Aretha Franklin, David Bowie, a la soprano española Montserrat Caballé y a la showoman norteamericana, Liza Minelli, entre otros, muere el 25 de noviembre de 1991.
Una bronconeumonía se lo llevaría, aunque sólo un día antes comunica al mundo que era VIH positivo. Al parecer, el angustiado protagonista de “Rapsodia bohemia” podía descansar en paz.