Por Valeria Solís T.
Escritora, periodista, terapeuta energética Adaba
Directora Mirada Maga

Hace unos cinco años atrás tuve el privilegio de conocer a Gabriela Rodríguez, sicomaga chilena, quien se define como curandera urbana, “asumí mi parte indígena, la viví, me hizo todo el sentido del mundo y también me gusta la vida en la ciudad. Convivo con esos dos mundos”.En ese oportunidad conocí sobre sus apuestas en la vida, los cambios, los aprendizajes que la llevaron a alejarse del diseño teatral y adentrarse en el inconsciente humano de la mano del tarot, pasando por conversaciones con sanadores rurales y del Amazonas hasta llegar a Alejandro Jodorowsky, a quien acompañó por varios años para producir masivos e íntimos encuentros de sicomagia. Hoy nos juntamos a conversar de su primer libro, donde no sólo nos comparte sus experiencias personales vinculadas con el crecimiento de adentro hacia afuera, sino también nos permite comprender más y mejor los alcances de la ancestrología y cómo transformar esas huellas por medio de la sicomagia.

¿Para quién está dirigido el libro, Gabriela?
-Traduje una experiencia de vida que le puede servir a cualquier persona. Mi trabajo más fuerte fue concretar algo místico, el traer acá, a un lenguaje que fuera accesible, porque generalmente esa dificultad de expresar cosas que son de otra dimensión nos alejan de ellas. Yo quisiera que se acercara más a nosotros. Hay que hacerla real, porque la vivimos todos los días.

En estos años ha habido un cambio social importante sobre el empoderamiento de la mujer en la sociedad, sin embargo, en tu libro planteas algo que va más allá y más fuerte: te refieres a un poder femenino mutilado que trasciende los géneros.
-Las mujeres en esta tercera ola, seguimos peleando por nuestros derechos sociales, igualdad en responsabilidades, derechos, etcétera, pero es un contexto social literal, es la superficie. Igualmente es necesario porque vivimos aquí y estamos educados para ser seres literales, para ser seres de la superficie. Así por ejemplo, el éxito es una cosa que brilla en una cuenta de banco, o una imagen pública muy deseada, pero generalmente muy artificial. Entonces toda esta literalidad a la cual estamos súper acostumbrados, es parte de una ingeniería social, pero aún no llegamos al fondo, que es lo que intenté decir en el libro. Las sociedades se construyen desde una ocupación síquica, la cual tiene un lenguaje que son los símbolos, ¡y los símbolos nos importan un carajo!


-Entonces la mutilación del arquetipo femenino yo lo traslado a la Papisa (carta del tarot), es el arquetipo femenino espiritual, es el lado receptivo, el lado que se arriesga, que siempre está generando algo. Eso no es lineal, es circular, como todo lo femenino; es esencialmente una energía receptiva, pero eso ocurre en el lado invisible, no se ve. ¿Y cómo nos conectamos con esa información invisible?, desarrollando nuestros sentidos. Cuando desarrollas la intuición, desarrollas la percepción fina de los cinco sentidos, una inteligencia muy veloz, donde te das cuenta en una milésima de segundo de una información que está detrás de lo visible. Todo lo podríamos leer de manera mucho más fácil si tuvieras acceso a esta educación de nuestro lado receptivo, pero este lado receptivo fue mutilado, desde hace milenios. Hay que considerar que la instalación de una conducta social demora muchos siglos. Entonces, al mutilar nos quedamos mirando el mundo de manera tuerta, con un solo ojo, el ojo de lo masculino: tienes que hacer, tienes que ser pro, tienes que tener éxito, tienes que estar en la materia. Al final estamos en la materia ¡y no sabemos qué cresta es la materia!

Y al no considerar el otro lado, el receptivo, el de la Papisa, se llega a la pregunta para qué estamos viviendo…
-¡Claro! Todos lo otro está desvalorizado, negado y lo escondemos en el clóset, pero no deja nunca de existir, porque si fuera así no habría vida. Es una mutilación porque caminamos con una sola visión, y que además es jerárquica, que ve una línea continua de tiempo, donde no hay otras dimensiones. Vimos por ejemplo a una presidenta en Chile que la hicieron mierda, porque su forma de relacionarse, su lenguaje, su forma de transmitir no lo tengo cómo asimilar en mi cerebro, mi cerebro no capta esas sutilezas, y eso no tiene nada que ver con lo político, tiene que ver con lo simbólico. Por eso creo que la educación mutilada te mete en un cuadrado de esquemas. Desde niños, por ejemplo, el desarrollo del intelecto lo programaron metiendo conocimiento, conocimiento, pero eso sin la creatividad sólo es información.

Cómo describimos el lado femenino que ni mujeres ni hombres lo tienen tan claro…, uno ve muchas mujeres que actúan masculinamente para insertarse en la sociedad.
-Claro, porque si no actúas masculinamente nadie te ve. Hoy está despertando esa inquietud, la identidad de género y la ola feminista es una externalidad de algo muy profundo, que es arquetípico. El arquetipo de lo femenino lo podemos caracterizar con la Papisa del Tarot. Ella aparece muy cubierta, blanca, es como un fantasma, no es visible, no tiene sangre, pero es lo anterior a la materia con sangre, son los códigos de la geometría que te van a constituir en un cuerpo formal, carnal, visible, sea un pájaro, una planta, una montaña, un ser humano. Antes de la existencia matérica, hay una preforma, que es de una inteligencia sublime, que le vamos a decir geometría.

De alguna manera pienso que este mago del tarot con su varita dice llevemos el impulso, pero la que le da forma a ese impulso es la papisa y quien lo materializa es la emperatriz.
-Exactamente, la papisa es el continente, es la gestora. Si fuera un evento artístico seria la productora, pero que no se ve, y es la que junto todo para que la obra ocurriera. Eso es una esencia receptiva per sé.

Y que lo tenemos todos…
-La existencia es polar, receptiva y activa. En otra dimensión hay un soporte, la madre invisible, que es el origen de todas las formas. El Mago es el impulso, cuando tu energía se moviliza y puede llegar a un nivel, medio hasta supremo, y la Papisa recibe y sostiene ese impulso, también puede abortar, es parte de la naturaleza; así es la naturaleza. Nosotros somos dobles, tenemos genitales que te definen el género y adentro tenemos el complemento de esa genitalidad, por ejemplo, somos mujeres, pero tenemos internamente el lado activo que es masculino, tenemos esos dos pilares que nos sostienen. Ves afuera y está la madre y el padre, y el producto de estos dos polos es el hijo. Se produce una mezcla en todos los niveles: emocional, sexual, intelectual y material. Pero esa información está distorsionada porque está mutilada. Entonces entras al mundo con una información que recogiste en la época fetal y acarreas todos los problemas del árbol familiar que tienen relación con esto, y uno tiene que hacer el trabajo interior, porque en esta sociedad moderna no valoro nada el mundo interior, es despreciable.


-Luego, tu proceso evolutivo y de desarrollo personal, significa que tú te conoces, vas a conocer quién eres desde adentro y esa voz de adentro es la que te va a decir: Valeria, anda para allá, esto es lo que quiero y cada vez lo podrás ir sintiendo, conociendo mejor, y lo podrás ir integrando, equilibrando, y así vas a ser saludable, porque integraste tu lado femenino.
Mi mayor interés cuando fui desarrollando el libro fue que veo que la mutilación está en el origen de los problemas: del clima, de los recursos naturales, en el desprecio, desconocimiento e ignorancia ex profeso. Todo el soporte de la vida está en riesgo, ese soporte que es la Papisa está totalmente ignorado ¡y es el soporte! Entonces la crisis climática, es la consecuencia de esa mutilación y ojalá que nos sirva. Cuando no respetas la vida, cuando no respetas con quienes convives entonces no respetas nada. En la selva yo veía la belleza del respeto a toda la existencia y ellos conocen a sus ancestros, ellos saben que están vivos, que hay una cuestión energética que te está hablando todo el tiempo. Hay que recuperar esa línea que nos conecta con la vida que tiene que ver con ese soporte que es femenino.

Sobre el árbol genealógico uno comprende que estamos impregnados de la memoria ancestral, pero da un poco de nervios como si estuviéramos prisioneros de esas memorias…
-Poseídos

Y planteas que lo que uno entiendo como una vida pasada del individuo pudiera ser la memoria de un ancestro y no una experiencia tuya…yo todavía tengo esa discusión “interna.
-Son propias, te pertenecen porque son de tu árbol son de tu sangre. Es la información que está en tus células, que absorbiste en tu gestación. Son tuyas, te pertenecen. Lo que pasa es que el cerebro necesita una imagen para decir, “esto es mío”, y te ves con tu identidad actual, pero esas memorias son como archivos secretos, son vivencias que alguien tuvo en tu familia, abuelos, bisabuelos, y mucho más lejos también, y que por un tema temporal, espacial y social se genera el minuto en que esa memoria se encarne en ti, tú la haces carne. Primero es a nivel inconsciente, pero llegará un momento en tu vida, donde vas a recordar, pero es algo que realmente no es tuyo.
Somos como una vasija, que recibe un montón de información, pero una conecta mejor con nuestra esencia, porque nuestra esencia lo que quiere es que nosotros reeditemos esa experiencia para evolucionar.
Si tú no tienes ningún trabajo interior, no te vas a dar cuenta que estás repitiendo algo y sigue en estado de “pendiente”. En cambio si te das cuenta, haces una crisis, andas angustiada, te sientes mal y empiezas a investigar, lo más probable es que te encuentres con información que te diga: a la hermana de tu bisabuela le ocurrió esta historia en este otro país, y dices han pasado más de 100 años y viene esta historia “a joderme la vida” (risas). Es así, es posesión, es repetición, ahí necesitamos creatividad. “Esta persona ya se murió, pero estoy yo y estoy viva y sí puedo hacer algo, porque ahora es mío y me perjudica a mí. Y claro que me pertenece y resonó en mí y no en mi hermano, por ejemplo”. Entonces, yo lo puedo tomar, hacerme cargo y mejorarlo con la terapia que uno quiera. Ahí yo digo: hay que traer al fantasma, dejar que te sople al oído: “esto es lo que yo quería y no lo pude hacer”. Y una vez que lo realizas, lo sanas para ti y para ese ser. Y también tu descendencia tendrá una información más resuelta con ese tema.

¿Se transmite lo positivo también?
-Claro, lo que pasa es que somos capaces de recordar más el trauma que las virtudes, porque formamos parte de esta cultura del castigo y el sufrimiento.

Muchas de las tomas de conciencia de los testimonios que aparecen en el libro ocurre un momento fuerte para que tomes conciencia
-Es intenso en cuanto a la dimensión emocional y creativo; es intenso en el sentido de que lo que te conmueve o moviliza está en las capas más profundas de las células. La información que te conmueve está cada vez más profunda, así como en relación a cuán lejos en el tiempo está ocurriendo ese evento que te afecta. Es intenso porque va a movilizar una fuerza vital que “va a destapar una cañería, va a destapar un conocimiento, una percepción”. Y ¿qué hacemos frente al dolor ?arrancar, tomar píldoras, evadir. Tenemos niveles de sobrevivencia también como el instinto animal y ese opera siempre; hay un nivel más emocional que ha modulado ese instinto animal y hay un nivel intelectual que siempre, siempre ignora al animal, pero nuestro animal jamás deja de existir, porque de lo contrario estaríamos muertos. Entonces para sanar el acto se mete en esos niveles. Si te tragaste la rabia cuando tu papá te abandonó y te dejó plantada en la puerta del colegio, y tú lloraste a escondidas, justificando, saliéndote del real impacto que te provocó, de la necesidad instintiva de que tu papá te cuide, y no te ignore ¡y que te quiera!, eso está en tu cuerpo y es el cuerpo el que va a reaccionar. Cuando yo realizo sesiones colectivas, es el cuerpo el que primero reacciona, porque se acuerda de ciertas cosas que la mente bloqueó. Desde la sicomagia, se entra gradualmente en la profundidad del inconsciente, es con cuidado y siempre que la persona lo permita, eso es muy importante. Recurro nuevamente a la Papisa, cuya energía sutil determinará cómo y hasta dónde seguir. Opera una inteligencia que a mí me trasciende, que siento que es una inteligencia natural.

¿Cómo alguien puede sanar su camino ancestral si no tiene relación con sus padres o no conoce a sus padres biológicos?
-La información empieza a manifestar en sus vínculos, en los amigos, su colegio, sus relaciones con la familia, en el trabajo, en los estudios. Quienes no tienen información precisa y concreta, generalmente veo esa información en el árbol de la pareja, porque una pareja es pareja porque los árboles son muy parecidos, no en un nivel obvio eso sí. También empiezas a ver la historia en el oficio que realizas, en el nombre que tienes, todo tiene un contexto simbólico. Cuando no hay información, entonces la información emerge desde otros sitios: desde lo que sabes, desde lo que haces, lo que te interesa, desde las personas que amas. En mi libro cuento mi segunda relación amorosa que fue muy tortuosa, donde había esquizofrenia y no tenía idea que en mi familia había esquizofrenia.

Al vincularte con esa persona, es porque había que sanar el árbol a través de tu experiencia o fue una consecuencia de tu árbol.
-Las dos cosas, es una consecuencia, es una repetición, es algo que está dando luces para que yo le prestemos atención, se manifiesta a través mío. Y dependiendo del nivel de conciencia que yo tenga es lo que voy a hacer con eso. Pero si nuestra conciencia está mutilada es muy difícil, ¡parece un laberinto sin salida! Por eso digo que hay que aprender del mundo sutil, hay que aprender Tarot por ejemplo, hay que desarrollar la intuición. Todas las personas debieran tener acceso a estas rarezas.
Detrás de la materia siempre hay algo que la sostiene y la vamos a llamar espíritu y cuando tú sabes que las conexiones espirituales se dañan, se daña el alma, se daña el corazón, se daña el cuerpo, vas reparando, y estamos más sanos como individuos y como sociedad. Pero es imposible que nos sanemos como sociedad si desconocemos ese ámbito o si generamos superticiones alrededor es muy complicado, porque estamos hablando de conocimiento. En la selva yo me di cuenta cómo el curandero se comunica con la planta y cómo la planta se comunica y le entrega información, es una conexión impresionante. Entonces si otro ser humano me entrega un montón de información y yo la puedo leer ¡vamos a ahorrar tanto tiempo!

Cuando hay resentimiento hacia los ancestros por maltratos, por dolor, ¿cómo se supera?
-Hay padres violadores…, ése ser humano sin conciencia que actúa automáticamente, o que hace es perpetúa el abuso cuando no hay equilibrio. Cuando comprendes que es un ser cuyo instinto es más poderoso que su educación, su respeto, entonces yo recurro a los padres cósmicos, sacas esta realidad física de quiénes son tus padres, y fluye la energía. Hay una energía en el origen que es masculina y femenina, que es lunar y solar, a esa energía recurro y funciona. Te tocó vivir esa experiencia traumática aquí, pero la vas a reparar, porque tenemos la conexión con lo primario.
El Universo es energía, todos somos energía y la energía tiene distintos niveles, y en el nivel trascendente vamos a poder llegar a la energía pura que después dará forma en una pareja. Para qué nos reproducimos, para reproducir una conciencia. Si el patrón de conciencia está alterado, la conciencia es mediocre, es terrible y puede mantener el abuso permanente, que es lo que conocemos hasta ahora.
Cuando comprendes y vives como un ser sensible, se despierta tu lado femenino y tu ser sensible dice: “el universo está vivo y yo soy la expresión de eso”, así vas a tener más respeto por todo lo que te rodea, ya sabes que hay un continuo, porque lo experimentaste. Hay un continuo que se manifiesta a través tuyo y tú vas a heredar esa energía a tus descendientes. Entonces, para hacer este tipo de sanaciones hay que recurrir a esa conciencia.