Por Claudia Mardones
Periodista especializada en música popular

Cualquier músico o banda, siempre desea mostrar su trabajo; tocar donde sea para salir del anonimato, pero antes además estaba la fantasía de que alguien se fijara en su trabajo, “los descubriera” para tener un contrato de grabación, y que esa canción quizá creada azarosamente escale en los rankings industriales y se sumen shows de envergadura. Éste es el corazón de la historia de The Beatles, quienes no imaginaron el fuerte impacto que tendrían en la música, la cultura y en las futuras generaciones.

En sus comienzos cuando vestían igual y formales.

Originarios de Liverpool (Inglaterra), John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr y George Harrison, emergieron como una banda de rock & roll a principios de los ´60. El carisma y sonido de los jóvenes músicos enganchó a quien sería su primer representante artístico: Brian Epstein, entonces dueño de una tienda de discos y además columnista de música. Tras varios intentos, el empresario logró un contrato con el sello Parlophone, una división de EMI, donde el productor musical George Martin, aparecería en escena para jugar un rol importante en el “sonido Beatle”.
La relación con Martin dio rápidamente sus frutos con letras juveniles, simples y movidas que deslumbraron principalmente a jóvenes adolescentes. Obtuvieron varios número 1 en los rankings, (el primero fue “Love Me Do”)y la vida de ellos y de la industria parecía no tener vuelta atrás: había nacido una fábrica de hits y el fenómeno de la “beatlemanía”.
Pero el ritmo vertiginosa les pasaría la cuenta, muchos videos de la época muestran a unos angustiados John o Paul ante los gritos de las fans que no se detenían a escucharlos. George Harrison se referiría a esto años después: “ellos-los fans- dejaron sus gritos en el estadio y nosotros nuestro sistema nervioso”.
Inquieto, introspectivo, buscador, el guitarrista de a poco fue buscando respuestas a sus inquietudes, mientras la banda decidía pasar más tiempo en el estudio de grabación.
Para el músico y profesor Víctor Ibarra y uno de los conductores del extinto programa “Aquí Sgt. Pepper” (radio La Clave y Universo) si bien la dupla Lennon-McCartney fue el cerebro creativo del conjunto sobre todo a nivel de las letras, hubo otros factores que en un comienzo de la carrera faltaron para concretar más sonidos innovadores.

El público percibe a los Beatles como un gran pack de éxitos, que han trascendido en el tiempo. ¿Qué circunstancias provocaron cambios importantes en su trabajo?
-Ellos hacían las cosas por casualidades, ellos creían en eso, había algo mágico. Cuando por ejemplo grabaron una escena de la película ¡Help! (1965), ingresan a un restaurante indio y salen arrancando de los miembros de una secta hindú, y en el recinto se escuchaba de fondo un sitar, un instrumento indio, el cual hay que tocarlo sentado en el piso sobre una manta con una postura específica y muy conectado espiritualmente. A George Harrison le llamó la atención de inmediato, porque vio que su sonido podría integrarlo a futuras composiciones. Después adquirió uno y empezó a estudiarlo. También hay otro hecho: su esposa, la ex modelo y fotógrafa inglesa, Patricia Boyd, desarrolló un interés por la Meditación Trascendental enseñada por el Maharishi Mahesh Yogi.
En efecto cuando Harrison conoce esta técnica queda maravillado y decide seguirla y profundizarla para su uso cotidiano y a nivel musical los Bleatles incorporan por primera vez el sitar en el álbum Rubber Soul en una de sus composiciones: “Norwegian wood (This bird has flown)”.
Por esos años, el movimiento hippie -cuyo centro principal era la ciudad de San Francisco (Estados Unidos) conquistaba adeptos; lo mismo sucedía con la experimentación de diferentes drogas, los cuestionamientos al sistema de vida, la búsqueda de respuestas personales y en algunos casos la meditación trascendental.
El espacio de calma e inspiración, de ese no pensar, donde sin embargo ocurría todo, es lo que sedujo al guitarrista y al grupo a viajar a India y estar en Rishiken, el ashram del Maharishi Mahesh Yogi para aprender más sobre meditación y el sitar. Se iniciaba un momento de inflexión personal y musical, los músicos se atrevían a experimentar, a explorar en instrumentos y sonidos creando el , considerado por muchos, mejor álbum de los ingleses:The White Album.
¿Cómo pudieron sacarle partido a una expresión ajena a su cultura?
Musicalmente el sitar tiene una afinación más grave de lo que sale en “Norwegian Wood”. Las primeras versiones de esta canción suenan más lentas, en un tono más grave. Hasta John Lennon canta más flojo y el sitar se escucha desafinado. Tal vez George Martin les aconsejó mejorarla, subirla un poco de tono, más aguda, afinar el sitar para que tuviera un sonido más brillante, único. En general, esta nueva sonoridad tuvo una recepción no tan buena, pero despertó interés.
Fue así como Rubber Soul puso la primera semilla de la música india en occidente, dando vida al raga rock, cuyas influencias también llegaron a los Rolling Stones (“Paint It Black”), The Monkees, The Turtles, The Mamas and the Papas, Traffic, Genesis, Yes, Tom Petty y Oasis, entre otros.
Pero la apuesta por oriente siguió. Para grabar una composición de Harrison, “Love you to” (Revolver), los Beatles incluyeron, por primera vez, a un grupo clásico indio con sitar, tabla, tambores indios y un instrumento de cuerdas llamado tambura. “Esta fue la primera canción pop en usar la estructura e instrumentación tradicional de la India”, agrega Víctor Ibarra y precisa que en el álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, hay un formato novedoso usado en la canción “Within you without you”, donde una orquesta de cuerdas tradicional es mezclada con una de cuerdas india. “Aquí el trabajo del productor, George Martin, fue fundamental porque tradujo los sonidos indios a los occidentales, a través de un contrapunto en el cual los instrumentos orientales preguntan y los violines responden, en palabras simples”.

Junto con esa innovación musical, ¿cómo fue la evolución en las letras de sus canciones?
Ellos eran muy jóvenes, por eso partieron con temas oreja como “Love me do”, simplona, repetitiva, monótona; sin embargo, algo tiene y que a mis alumnos les encanta cuando la enseño. Después con el álbum “Help!”, se ve un cambio, especialmente en “Yesterday”, porque hay madurez en las letras. Además, los temas de John Lennon empiezan a ser más introspectivos, como la canción “Help!”, que refleja su necesidad de salir y ser rescatado de la vorágine que fueron los Beatles. Por su parte, Paul McCartney escribe más para que la gente escuche, se divierta, porque él cuenta historias divertidas, sin dejar de ser un gran letrista.

¿Y en el caso de Harrison?
El guitarrista empezó a escribir tarde, también era el más joven, pero llegó a una madurez como compositor al final de los Beatles. Hay una anécdota muy buena: un día la prensa le preguntó…”y Ud. ¿está en competencia con sus compañeros?”. El músico respondió “no, porque aprendí a componer como lo hago hoy, gracias a que tuve a estos maestros -John y Paul- al lado mío”.
El artista siempre fue el “tercer Beatle” -recibía el apodo de “The Quiet” (El silencioso), siempre estaba atrás, preocupado del sonido de la banda y ocasionalmente cantaba, siempre se consideró más músico que cantante.
Ibarra puntualiza que el inglés hizo sus primeros ensayos con “Don’t Bother Me” (With The Beatles, 1963), “tal vez para darse un gusto o ver si lograba un número uno. Su escasa visibilidad se debió a que tenía poco espacio para meter sus composiciones; sin duda, acertó con “Taxman” (Revolver), una entrada fuerte al comienzo del álbum, además, es toda una ironía dedicada a los cobradores de impuestos. Ahí está su estilo, muy irónico, dice mucho entre líneas. Es el compositor más sincero de los Beatles, porque si piensa que hay algo que le molesta, necesita decirlo”. En efecto, sus amistades siempre lo recuerdan como alguien amable, pero al mismo tiempo muy directo al decir lo que pensaba.
A medida que avanzaba en la práctica de la meditación trascendental y la religiosidad india, insertó en las canciones aspectos religiosos, tales como los mantras y los versos del Bhagavad Gita -texto sagrado hindú escrito en sánscrito- que plasmó por primera vez en la canción “The inner light”.

El Maestro Shankar
Cuando Harrison decidió estudiar sitar, buscó al músico bengalí, Ravi Shankar, con quien mantuvo una larga amistad. De acuerdo con la tradición, la enseñanza siempre fue oral y un alumno no sólo aprende la técnica de este instrumento, (cada combinación de notas -raga- crea atmósferas que corresponden a diferentes estados del ánimo y sentimientos), sino que también el sentido de la vida.
En el documental de Martin Scorsese “Living in the material world”, sobre la vida de George Harrison, el guitarrista señala que “Ravi fue mi conector con la realidad para que mi experiencia tuviera calidad. Fue mi excusa para conocer mi conexión espiritual”.
Su interés no solo estuvo en la música, también en la religiosidad, por lo cual no fue raro su acercamiento al movimiento religioso Hare Krishna y su filosofía, para quienes los problemas de los seres humanos radican en su materialidad física y en la ignorancia de la verdad. Víctor Ibarra coincide en que el artista siempre sintió que tenía una conexión especial con oriente, algo lo atraía y siempre quiso vivir una vida menos material.
Maestro y aprendiz trabajaron solo dos años, porque el inglés desistió seguir con las lecciones, porque nunca podría alcanzar el nivel de los músicos indios. No obstante, era considerado el mejor slide guitar de su época.
George Harrison fue el primero en abandonar a los Beatles tras comprender que las tensiones internas eran agotadoras y porque nunca concibió que su vida como músico fuera sólo The Beatles, por eso no fue extraño que las cientos de canciones escritas y guardadas pudieran armar un primer álbum en solitario. Así fue como en 1970 nace el álbum triple “All things must pass”, donde destaca el inolvidable tema “My sweet Lord”, un disco que alcanzó el número uno de los rankings. Sus siguientes discos siempre incluirían su pensamiento religioso.

Más contenido, menos comercio
Hacia sus últimos años, la carrera del músico no repuntó comercialmente como el resto de la industria esperaba de un beatle, por lo tanto, se asoció con el productor y líder de la banda Electric Light Orchestra (ELO), Jeff Lynne, para generar nuevos discos.
Desgraciadamente, el estilo de Lynne y el tradicional sonido de rock sinfónico de su antigua agrupación, quedó plasmado en los proyectos del ex Beatle. Tampoco escapó The Traveling Wilburys iniciativa que reunió a ambos con Tom Petty, Bob Dylan y Roy Orbison.
Ibarra atribuye este problema a una debilidad de Harrison: “no tenía el concepto de un arreglador, alguien tenía que hacerle la pega porque no sabía dar forma, por eso se ven tantos estilos en su producción musical después de 1987. En cambio, su fortaleza como compositor hizo que Lennon declarara alguna vez que “Something” era la mejor canción de los Beatles o  que Frank Sinatra la calificara como la canción de amor más hermosa”.
“Presumido, seguro de sí mismo, no le asustaba nada”, así lo recuerda su hermano Pete. Para Ringo, el músico tenía dos caras: era defensor de la paz y de la ira, por su franqueza. También era quien mantenía la calma al interior del grupo.
En 1998 se le manifiesta un cáncer a la garganta el cual logra ser controlado en un tratamiento en Suiza, un año después el músico mágico, como lo llamaba Yoko Ono, fue atacado sorpresivamente por un desconocido en su casa de Londres (Un antiguo monasterio de 17 hectáreas); varias puñaladas en el pecho lo dejarían internado por varios semanas en el hospital; esas heridas, de alguna manera, algo más tocaban, pues tiempo después a George Harrison se le declararía un cáncer al pulmón. Era el camino hacia sus últimos días. Muere el 29 de noviembre del 2001 a los 58 años.
Fue cremado y sus cenizas fueron arrojadas al río Ganges, que cruza Bangladesh, la tierra de su Maestro Shankar y también frente a Allahabad, donde convergen los tres ríos más sagrados de los hindúes: el Ganges, el Yamuna y el Saraswati como marco de una ceremonia privada encabezada por su esposa Olivia Arias y su único hijo Dhani.

Norwegian Wood, primera canción con sitar.

Within you without you

My sweet Lord, primer número alcanzado en solitario.