Por Fernanda Miranda
Psicóloga/ Analista Carta Astral
www.cartastral.cl

Estimados lectores, ya estamos en el ciclo de Piscis, que corresponde a la casa 12 de la rueda zodiacal. Signo de Agua, ¡las oceánicas! Planeta regente: Neptuno.
Piscis representa el Todo y la Nada…ese lugar donde podemos imaginar la totalidad desde donde emanan todas las posibilidades…como la Fuente Infinita que provee lo cognoscible y lo incognoscible. Desde esta fuente pueden emerger todo tipo de artes fluidas como la música y la danza, imágenes oníricas, el deseo de unidad…como en el vientre materno, la espiritualidad, pero también el caos.
Imagina un lugar sin bordes…eso es Piscis. Representado por el océano profundo y sin límite. Este arquetipo nos invita a fundirnos al Todo de nosotros mismos, pero como una obra de arte.
La cualidad humana de la incondicionalidad es esa manifestación amorosa y divina que nos asegura la pertenencia a nosotros mismos en nuestra relación con la Fuente. Así, una obra de arte puede hablarnos de nosotros en un momento determinado y tras un tiempo, al ser transformados por la vida, realizar otra obra totalmente distinta, en un ámbito totalmente diverso y, aún así, tener la posibilidad de manifestar nuestra obra, infinitamente.
Lo más bonito y dramático, a la vez, es que queramos o no, nuestra obra siempre estará siendo emanada desde este inconsciente sin borde que pulsa detrás de toda nuestra vida y de nuestras elecciones: si elegimos una palabra, dejamos de elegir todas las demás, para hablar y para expresar, en el más amplio sentido. Y toooodas esas palabras o expresiones que no fueron escogidas vibrarán desde el inconsciente y la totalidad de la fuente podrá darle fuerza a lo que emerge.
Entonces en este ciclo de Piscis, cuidado con confundirnos, porque justo eso es lo que favorece este ciclo, que la fusión con el todo permita el caos y con ello, las variantes infinitas que lo desconocido tiene preparado para nosotros.
En la medida que vamos desarrollando el poder de la conciencia junto con la tecnología acuariana de canalización y atracción de la realización de nuestros deseos, este gran misterio infinito pisciano se vuelve navegable y reconocible al recordarnos a nosotros mismos, y soltando patrones familiares innecesarios y rezándonos unos patrones nuevos/originarios, que nos permitan cada vez estar más cerca de nosotros mismos.
Agradeciendo al mismísimo misterio del infinito, sin orden y sin tiempo; agradeciendo al orden y al discernimiento (Virgo, opuesto complementarios de Piscis) que permite la relación con el caos y la contención de los sistemas al servicio de la humanidad, me despido encantada de poder acercar a ustedes esta belleza de surtidor de entendimientos, la carta astral y los arquetipos zodiacales.

¡Bendiciones!