Por Fernanda Miranda 
Psicóloga. Analista Carta Astral
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Estamos en el ciclo de Capricornio, que corresponde a la Casa número 10 del Zodíaco, tercer signo de Tierra, firme, sostenedora, elemento femenino cardinal. Su regente es Saturno.
Capricornio es un signo estructural, corresponde a la función paterna, y ha de dar los cimientos firmes y profundos acerca de quién soy en cuanto a metas y objetivos de Vida…, provenientes de un pasado y proyectando hacia un futuro, permitiendo la estructuración de un sí mismo con ‘ adecuación temporo-espacial, esto es, en el aquí y el ahora.
Capricornio nos invita a buscar qué cerro más elevado he de escoger, nos da las bendiciones con lentitud y seguridad para ir formando el quién soy respecto a mi inserción social, adecuación con el entorno y creación del espacio-tiempo social que mi presencia y mis objetivos específicos determinan.
Es muuuuy interesante comprender esta fuente femenina de estructura como la Tierra misma con sus leyes que la gobiernan. El tiempo todo lo cura y, al mismo tiempo, determina toda experiencia en una realidad determinante de pasado, presente y futuro, donde es posible observar causas y consecuencias en la realidad. Por esto, Capricornio ahonda en el autoconocimiento acerca de qué debo reprimir, o dicho en otras palabras que debo posponer o suprimir en mí para lograr mis objetivos o metas. Dando espacio a la propia autocontención, pero ahora desde la capacidad de organizar y legalizar mi experiencia para lograr mi propósito en la VIDA.
Saturno como planeta representa la función paterna que todo ser necesita para lograr separarse de la satisfacción inmediata y posponerla en pro de objetivos mayores y/o sublimes. En un principio esta función está puesta en los padres, instituciones y en la ley misma. Luego, el camino evolutivo de todo ser humano sería conquistar esta función ya no desde afuera, proyectando la obligación en los otros para que apliquen castigos si no hago lo que debo, si no más bien, lograr proveerse a sí mismo/a de un sistema que me permita la manifestación de quién soy, pero, al mismo tiempo, pertenenciendo un sistema mayor con arraigo, firmeza y la flexibilidad necesaria.
Capricornio también representa el liderazgo del propio imperio, es decir, el ser capaz de ser soberanas o soberanos de nuestros deseos para su realización. Desde ahí entonces, palabras como responsabilidad, compromiso, metas y objetivos se vuelven temáticas personales de las que nos hemos de ir acompañando para estar despiertos ante la maravilla y gran tarea de ser arquitecta/os y constructora/es de nuestra encarnación en la Tierra.
La invitación es que con paciencia vayas cultivando tu crecimiento, como buen/a Madre-Padre que eres para ti misma/o.