Por Sybila Oráculo
Sacerdotisa pagana, Clan de Avalon Santiago
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El primero de agosto, en el hemisferio sur, los paganos celebramos una fiesta llamada Imbolc: fiesta de las luces y la lactancia. Su sentido es que la semilla que fue plantada en el solsticio de invierno ya está creciendo. También es denominada Oimelc, que significa “leche de ovejas”, debido a que coincide con la época del nacimiento de las crías.
Tradicionalmente, Imbolc honra a las semillas que empiezan a germinar; así celebra los días, los cuales visiblemente van siendo cada vez más largos y el sol, que ha renacido, vibra con más poder, día tras día.
Los antiguos Celtas denominaban este día “Día de Brigith”, en honor a la triple Diosa de este nombre; Diosa que es culto a la gran Madre Tierra. Ésta nos muestra el ciclo natural de la tierra que antiguamente observábamos, según las tradiciones de las que nos hablaban las abuelas y a las que hoy no solemos prestar mucha atención, desapegándonos de lo màs importante de la vida: Observar la vida y su proceso.
Simbólicamente hablando es la época en que la Diosa, (madre Tierra) se recupera después de dar a luz al Dios. Los hielos comienzan a descongelarse; la flora y fauna vuelven a la vida, después de haber estado dormidos durante el invierno;  es el despertar de la naturaleza, es un Sabbat de purificación, una celebración de luz y fertilidad.
Lamentablemente en Chile, el paganismo no es muy visible y cuando se ve surgen prejuicios como vincularlo inmediatamente con algo oscuro o, incluso, diabólico. Sin embargo, es bueno aclarar ante estos prejuicios, que los mismos cristianos tomaron esta maravillosa fiesta y la transformaron en la conocida Fiesta de la Candelaria, adaptando lo que primigeniamente se celebraba. A nivel mundial, fue tan imposible que los católicos hicieran desaparecer el poder de la Diosa antigua, que la tuvieron que aceptar dándole un cariz de pureza, y ellos mismos poseen la veneración a la figura especial de la Virgen de la Leche, en donde las mujeres que no han podido concebir van a rezarles algunos días del mes cuando se abre ese devocional.
El Santuario de la Virgen de la Candelaria se ubica en la ciudad de Copiapó, en Atacama. En este santuario se celebran dos fiestas: la “Fiesta Grande” que es el 2 de febrero ( o el primer domingo), y posteriormente la “Fiesta Chica” el 15 de agosto. La del 2 de febrero es porque en el hemisferio de origen, que es desde donde provienen nuestros colonizadores correspondía esa fecha. Ahora bien, se desconoce qué monjes o qué congregación trajo la fiesta al país, pero ciertamente acá la fecha no corresponde ni con el sentido ni el origen que realmente posee. Ellos, por ejemplo, presentan al niño Jesús en el Templo. Ese niño podría representar el Sol; el renacimiento del poder del sol, que luego de morir, renace, ¿cómo? en forma de esperanza, de la nueva vida. Los animales lactan y también las crías de humanos. Todo vuelve a comenzar en la Tierra y se alimenta, se amamanta. Anclamos la energía del Sol para lo que será la llegada de la Primavera, momento en que celebramos la proliferación de este Sol que aumentará con el correr de los días pudiendo así progresar hacia la hermosa primavera y llegar a su plenitud en el solsticio de verano.
Otros Nombres europeos de esta festividad son Imbolc Brigantia y Candlemas. El cariz divino se manifiesta en es el aspecto de virgen y fertilizadora de la Diosa y a su vez, en su aspecto joven y de niño Sol del Dios.

Elementos de la celebración
Según la tradición de la antigua espiritualidad de la Diosa hay que encender todas las luces después de la puesta de Sol o encender velas en cada habitación en honor al renacimiento del Sol. Se crea la cruz de Brigith, la cual representa los cuatro Sabbat importantes y se realizan varias actividades que tienen que ver con anclar el Sol en los centros de energía.
Bebidas de la festividad: leche, productos lácteos o leche de semillas, jugo de frutas. Se bendicen las semillas y a las doncellas vírgenes. También se bendicen las herramientas del campo y de trabajo de todos los oficios junto con los elementos tierra, fuego, aire, agua y además nuestro gran espíritu también renace con el poder de la esperanza y la fe en la vida.
En los oráculos, buscamos resolver los temas que visualizamos en tiempos de oscuridad y realizamos decretos sobre cómo serán nuestros anhelos y proyectos para este nuevo año que se inició en Yule (o la fiesta invernal).
Reflexionamos sobre el sentido profundo de la celebración para que abramos nuestra mente y nuestro entendimiento, ya que cuando se juzga a los paganos, las brujas ya  la gente de la tierra, se hace bajo la ignorancia, algo contrario a la luz de la esperanza del comportamiento natural de los seres en la naturaleza.
El Clan de Avalon regresa esta festividad a las familias chilenas que desean comprender esta rueda solar de la vida para festejarla con alegría, creatividad y candidez. Respetando siempre la libertad de culto, creemos que es importante entender de dónde provienen las tradiciones y cuál es el sentido que le damos, si superficial o profundamente primigenio.