Por Patricia Andrade
Periodista y Escritora

El 18 de julio se cumplen 200 años de la muerte de Jane Austen (1775-1817), una mujer que nos sigue demostrado que un buen libro no necesita relatar grandes acontecimientos o hechos históricos para ser relevante. Austen fue pionera en dar un tratamiento protagónico a la mujer, retratando además la sociedad de su época con una pluma tan irónica como aguda.
En 1811, a los 35 años, soltera y residente en el campo, la artista publica su primer libro “Sentido y Sensibilidad”, que ya había sido rechazado años antes por una editorial. Esta vez ni siquiera puso su nombre sospechando el resquemor a las plumas de las féminas, así es que sólo lo firmó como By a Lady.
Esta primera publicación recibió dos breves críticas y vendió 500 copias, muy lejos de lo que ocurriría después de su muerte. Su obra ha sido traducida a más de 35 idiomas y su novela más importante (para algunos la más brillante) “Orgullo y Prejuicio” ha vendido más de 20 millones de ejemplares en todo el mundo.
En la actualidad, la escritora inglesa es idolatrada por sus admiradores, es reconocida como una personalidad influyente de varias generaciones de escritores e incluso de las feministas, que ven en ella a una mujer que inspiró a otras a aumentar su margen de maniobra para influir en sus propias vidas.

La aldea de origen

Jane Austen nació en Steventon, Hampshire, Reino Unido como la sexta de ocho hijos. Su padre, George Austen, provenía de una familia de laneros que había ascendido a la pequeña burguesía y su madre Casandra Leigh, pertenecía a una rama secundaria de una familia aristocrática.
Los Austen formaban parte de lo que en Inglaterra se llama gentry o “baja aristocracia”, lo que significaba que sus hijos tenían que formar su propia dote siendo clérigos, soldados, marinos o abogados, mientras que las mujeres sólo podían aspirar a lograr un buen matrimonio que les garantizara una vida lejos de la pobreza.
Como George Austen fue criado por unos tíos pudientes recibió una excelente educación (estudió en Oxford). pudiendo generar nuevos ingresos impartiendo clases en su hogar, teniendo a sus propios hijos como alumnos, lo que permitió que Jane contara con la formación y el estímulo necesario para convertirse en una mujer observadora, inteligente y avanzada para su tiempo.

La escritora ha sido llevada al cine no sólo mostrando aspectos de su vida, sino también sus libros, sus seguidores, sus puntos de vista.

Desde su temprana infancia, Jane escribió en el comedor de la casa familiar piezas teatrales breves, relatos de aventuras, pequeñas historias. Incluso se cuenta que dejaron la puerta del comedor sin aceitar, para que ella pudiera esconder sus escritos y fingir que estaba cosiendo si llegaba alguna visita. A los 20 años, completó las primeras versiones de “Sentido y Sensibilidad” y “Orgullo y Prejuicio”, pero cuando en 1797 su padre le ofreció a un editor este último manuscrito, recibió una negativa. Fue su hermano Henry, quien 14 años después (en 1811) pagó por la publicación de “Sentido y Sensibilidad”, lo cual le permitió a Jane vender los derechos del libro en 1813. La misma Austen se lo cuenta a Martha Loyd en una carta:
“O. & P. está vendida. Egerton me da 110 libras por ella. Preferiría haber obtenido 150 libras, pero ambos no podíamos estar satisfechos, y no estoy sorprendida que no haya querido arriesgar tanto. El que se haya vendido será, espero, un gran ahorro de problemas para Henry, y por lo tanto debe ser bueno para mí. El dinero lo pagarán en un plazo de un año”.
“Orgullo y Prejuicio”, “Mansfield Park” y “Emma”, también se publicarían en forma anónima, pero esta vez bajo la firma irónica de: “De la autora de Sentido y sensibilidad”.
Hasta su muerte, ocurrida a los 41 años, presumiblemente por la enfermedad de Addison, Jane Austen ganó solamente 600 libras (ahora unas 20.000 libras, unos diecisiete millones de pesos chilenos) por sus libros. Y como se señalaba anteriormente su éxito comenzó tras su muerte cuando su sobrino James Edward Austen-Leigh publicó su biografía. Allí la muestra como una mujer sencilla y relajada que escribía en un bucólico ambiente campesino y su obra fuera ensalzada por algunos críticos.

Diversos Planos
Las obras de esta escritora del siglo XIX, pueden ser catalogadas en una primera lectura como novelas de amor, porque el motivo principal es el mismo: la necesidad de sus protagonistas de conseguir un buen matrimonio. Así ocurre, por ejemplo con las Bennet en “Orgullo y prejuicio”; las Dashwood en “Sensatez y Sentimientos“y Fanny en “Mansfield Park”. Todas ellas se ven enfrentadas a los convencionalismos a la hora de conseguir un marido, siendo el dinero y la posición social las variables más relevantes.
Orgullo y prejuicio gira en torno a dos jóvenes, Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy, quienes aprenden a vencer el orgullo (Mr. Darcy) y el prejuicio (Elizabeth) hasta llegar a contraer matrimonio. Para las cinco hermanas Bennet, casarse es la única esperanza de evitar la pobreza porque a la muerte de su padre quedarán abandonadas a su suerte, ya que el heredero de la propiedad es su primo William Collins. Algo similar ocurre en “Sentido y Sensibilidad” donde las tres hermanas Dashwood deben dejar su casa y llevar una existencia precaria luego que su hermanastro toma posesión de los bienes de su padre.
Ver las novelas de Austen como historias de amor con final feliz y donde la inteligente heroína siempre consigue su objetivo, sólo es válida en una lectura superficial, porque tras esa primera capa subyacen otros niveles de interpretación. Así descubrimos en cada una de sus seis obras publicadas, una inteligente novela sicológica, donde la autora describe como nadie los conflictos del género femenino y los defectos y virtudes de la naturaleza humana, trascendiendo la pequeña aldea donde se ambientan para hacerse universales y atemporales.
Además, Austen da una vuelta de tuerca al relato romántico puesto que lo estructura desde el punto de vista de la heroína, siendo sus gustos, deseos y aspiraciones los engranajes que mueven el relato.

Crítica Social
Jane Austen logra con sus entretenidos y agudos relatos dar cuenta de su contexto social, del espacio asignado a la mujer en la Inglaterra pre victoriana dónde ésta constituye el principal elemento de una transacción monetaria, pues a través del matrimonio se da la unión de fortunas y el ascenso o descenso social. La mujer es definida por la cantidad de dinero de su dote, su posición social y en menor medida por su belleza. Al querer hacer un buen matrimonio, ellas sólo están tratando de determinar su futuro de la única manera posible. Tal como lo haríamos hoy al elegir una carrera, por ejemplo.
Es una aguda crítica de la sociedad de la época, por ejemplo al sistema del mayorazgo mediante el cual toda la fortuna familiar lo hereda el primer hijo varón, mientras que las mujeres quedan desamparadas tras la muerte de sus maridos y padres. De una fina ironía es el segundo capítulo de Sentido y Sensibilidad donde John Daswood y su mujer deciden no cumplir con la promesa hecha a su padre en su lecho de muerte de ayudar económicamente a su viuda y hermanastras. Al final el aporte será ayudarlas a mudarse de la casa donde han vivido por más de dos décadas.
En sus relatos cargados además de ironía incorpora además un sentido de humor tan sutil que de ninguna manera convierte sus novelas en comedias. Austen escribe sobre lo que conoce, y sorprende por la naturalidad con que lo hace, lo que parece dar cuenta que la autora está viviendo o ha vivido situaciones parecidas a la de sus personajes.
Para algunos de sus biógrafos, el que Jane Austen pusiera en el centro de su obra la necesidad de lograr un buen matrimonio es un reflejo de lo que vivió ella al enamorarse a los 21 años de Tom Lefroy. Este matrimonio no pudo llevarse a cabo porque su familia no tenía dinero y el joven estudiante de leyes era el sustento de su familia. Como revancha, Austen se habría asegurado de que al menos en sus novelas sus heroínas ganaran.

¿Era feminista?
Cada cierto tiempo se discute si Jane Austen era feminista (entonces el término ni siquiera existía), porque le dio a sus personajes mujeres una voz racional alejada de los estereotipos de la literatura de su tiempo, que las mostraban volubles y dominadas por sus emociones.
Una de sus biógrafas, Claudia Johnson la considera como tal porque “retrata a sus protagonistas como seres racionales”. Dice que las de Austen “son mujeres con juicio autónomo, que privilegian la independencia por sobre la obediencia y que no aceptan la coerción femenina” y recuerda que, en el siglo XVIII, las batallas de género eran la necesidad de educarse, el desarrollo de la mujer como ser racional y pensante y su libertad para escoger con quién casarse.
Devoney Looser, en su libro The Making of Jane Austen señala que:
“Sus escritos, desde el punto de vista político, fueron especialmente inspiradores para las feministas y activistas de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Austen nunca cejó en su insistencia de que la cultura debía reconocer y valorar la inteligencia, fuerza y autodeterminación de las mujeres. Abogó para que se las entendiera como seres racionales“.
Para Johnson, desde el punto de vista histórico, Austen debe considerarse una feminista porque sus novelas “subrayan que las mujeres debían educarse para tomar decisiones sobre su propia felicidad”.

Se identifica con el lector
Austen puso mucho más que una historia de amor en sus libros y modernizó la novela como género. La influencia de las novelas de Jane Austen va más allá de la literatura, alcanzando soportes que no llegó a imaginar: el cine y la televisión, los que la ayudaron a ser conocida en todo el mundo. Las más famosas adaptaciones de sus obras son Orgullo y Prejuicio, película hecha el 2005 con Keira Knightley en el papel de Elizabeth Bennet; Sensatez y Sentimientos, en 1995, con Emma Thompson como protagonista; Emma, en 1996 con Gwyneth Paltrow como actriz principal, entre otras.
Una muestra de que Austen sigue generando interés no son sólo las películas que se basan o re interpretan sus libros. También el éxito que tiene entre el público, por ejemplo sólo en Reino Unido cada año se compran 50.000 nuevos ejemplares de Orgullo y Prejuicio, a pesar de que los derechos de autor ya expiraron hace un tiempo y la novela puede conseguirse gratis en internet.
Austen nos sigue sorprendiendo y pareciendo cercana, pese a la distancia temporal y a que su obra se ambienta en villorrios donde la vida es a simple vista muy diferente a las urbes donde viven sus lectoras del siglo XXI. Lo consigue porque su escritura tiene la capacidad de conectarse especialmente con las mujeres y sigue siendo capaz de conseguir que nos sintamos identificados con sus personajes.
Porque, al menos una vez en la vida, todas nos hemos creído Elizabeth Bennet… o soñamos con un Mr. Darcy

Su obra
• Sentido y sensibilidad (Sense and Sensibility, 1811)
• Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, 1813)
• Mansfield Park (Mansfield Park, 1814)
• Emma (Emma, 1815)
• La abadía de Northanger (Northanger Abbey, 1818), obra póstuma
• Persuasión (Persuasion, 1818), obra póstuma
Obras Cortas
• Lady Susan (Lady Susan, 1794, 1805), novela corta.
• Los Watson (The Watsons, 1804), incompleta. Su sobrina Catherine Hubback la finalizó, publicándola como The Younger Sister a mediados del XIX.
• Sanditon (Sanditon, 1817), incompleta.