Por Boris Gálvez Llantén
Director Instituto Prana Kine, Viña del Mar.
Autor de “La danza del águila: mensajes de un dietero”,
“La madre serpiente de la selva. Experiencias con Ayahuasca”

Constantemente escuchamos sobre términos como amplificar, ampliar, modificar, o cambiar los estados de la conciencia. No obstante, pocas veces nos ocupamos de la consciencia pura y esencial. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿por qué queremos amplificar la conciencia?, y si queremos ampliarla, ¿qué es la conciencia?.
Hoy en día estamos en una búsqueda constante de estados que nos saquen de nuestra realidad. Debido a eso usamos los cigarrillos, somos adictos a los azucares, drogas, series, etc. Buscamos siempre en un exterior algo que pueda satisfacer nuestros vacíos. Pareciera que hoy en día el mundo se basara en los excesos: queremos el coche más caro, la casa más grande, ir al restaurant más elegante y costoso, etc.
Sin embargo, no nos damos cuenta que estamos inmersos en una conciencia basal la cual no observamos ni muchas veces, la experimentamos. Dicha conciencia corresponde a las aguas silenciosas y constantes que se encuentran en nuestra existencia. Siempre han estado ahí, pero pocas veces nos hemos conectado con ella.
Dentro del curanderismo vegetalista, podemos conectarnos con esta esencia por medio de las dietas chamánicas. Este concepto se basa en estar en “retiro” con un curandero teniendo un tratamiento a través de plantas específicas llamadas plantas maestras. Es decir, los médicos ancestrales saben que en las cortezas, savias, hojas, bulbos de las plantas se encuentran los secretos de nuestra existencia, los cuales pueden guiarnos hacia una conciencia basal.
Las plantas maestras, la depuración del organismo, los estados meditativos y las ceremonias chamánicas nos llevarán a conocer las aguas más profundas de nuestra existencia.
Imaginemos que la conciencia es un puzzle que debemos descifrar. Así, todo el proceso de la “dieta chamánica” nos irá mostrando, con un gran zoom cada pieza de este puzzle. Podríamos decir que cada planta dietada es una pieza de esta gran estructura.
Al ser conscientes de que existe un puzzle, existen piezas y puedo ver todo el contenido que éstas poseen, puedo ir conociendo mi ser más interno hasta llegar a la conciencia divina, nuestr@ creador/a.
Debido a esto es que la experiencia, bien guiada y ordenada, con las plantas y el curanderismo, nos pueden llevar hacia la conciencia creadora, hacia lo que llamamos “DIOS”.
A largo plazo, el objetivo del dietero, será conocer muchas plantas, por ende muchos puzzles para poder recordar que ésa es su misión, y que dichos encuentros, con el tiempo pueden ayudar a muchas personas a reencontrarse con la conciencia.
Para finalizar podríamos preguntarnos, ¿reconectarnos con la conciencia es reconectarse con DIOS?