Por Sybila Oráculo
Periodista, Astróloga, Médium

Fotografías de Verónica Ibarra

El doctor Mario Saban, es teólogo, filósofo, escritor, ensayista y se especializa en la aplicación práctica de la kabbalah. Cuenta con seis doctorados: sicología, antropología, matemáticas, entre otros y  tiene 16 libros a su haber. De origen argentino, nace en el seno de una familia sefardí, descendiente de judíos expulsados de España en 1492, país donde reside en la actualidad.
Por estos meses se encuentra realizando una intensa gira, que contempla Estados Unidos y algunos países de América Latina. Persona dinámica, con un gran sentido del humor y empatía. Orador, indispensable en seminarios, ponencias y conferencias sobre temáticas de la mística hebrea y del judaísmo.
En Perú fue homenajeado con una moción de saludo y reconocimiento por parte de los congresistas de la República. En Chile, recibió a Mirada Maga para profundizar en algunos conceptos importantes sobre kabbalah. Honradas de poder compartir con tan respetado erudito de la sabiduría del Árbol de la Vida.

¿Cómo te sentiste en ambas ponencias en Santiago?, ¿esperabas tan calurosa bienvenida? Estuvo el salón lleno en el hotel Stanford y en la Sinagoga Magüen David, el público te conocía…
-Cuando llegué a Chile me di cuenta que me conocían…, me abrazaban y besaban como alguien muy familiar. Yo a las personas, del otro lado, no las conozco. La verdad es que no me esperaba ¡tanto! Fue increíble en los dos sitios. La kabbalah es una potente herramienta espiritual y la gente se está dando cuenta de eso. Y yo, dándome cuenta de cómo la gente se está dando cuenta (risas). Pensaba en el esfuerzo que hicieron. Vinieron desde Iquique (norte) desde Punta Arenas (extremo sur de Chile) La gente estudiando a nivel individual, independiente de que vean o no mis videos. ¡Qué ganas que tenían! Me siento muy satisfecho y feliz.

¿Por dónde se comienza a estudiar kabbalah y por dónde comenzamos a leer a Mario Saban?
-Libros introductorios. Recomiendo a un joven kabbalista, Ione Szalay. Posee pequeños libritos, pero de gran profundidad. Mario Satz, también tiene pequeños libros sobre el Árbol de la Vida y el análisis místico del cantar de los cantares. Antes de leerme a mí estos libros, como introducción, son tranquilos. También los libros de un cabalista franco-suizo, Alexandre Safrán, contemporáneo del siglo XX. Su libro se llama «la kabbalah». Luego recomiendo los libros de Marcos Barnatán, aunque están casi agotados. De mis libros comenzar por «Sod 22, El Secreto», es un libro extenso.

La  Teoría del Todo

¿La kabbalah es una ciencia?
-La kabbalah es una ciencia antigua y medieval. Y como tal, no es una disciplina única que tiene un objeto único. Lo estudia todo. Todas las disciplinas se derivan y pueden estar en conexión.
Cuando comencé a profundizar en la kabbalah me di cuenta que podía hacer todos los doctorados que quisiera. En realidad, es curioso que puedas, por ejemplo, entrar a las formas geométricas con la cuestión de Atzilut (uno de los cuatro mundos kabbalísticos) a disciplinas como la arquitectura y la geometría. Es tan grande para estudiarla que uno se pierde. Yo también me pierdo, ¡nos perdemos todos! (risas).
El problema-desafío, que te plantea es que si sigues una línea, lo mejor es seguirla hasta el final. Por ejemplo, yo no estoy especializado en astrología, entonces, al que entra en ella, le digo: profundiza hasta el final.
Con mis tesis, profundizo en un área y luego vuelvo a salir. La kabbalah te permite entrar en todas las disciplinas y salir. Es impresionante. Los doctorados, para mí, reflejan lo multidisciplinario que es. Esa posibilidad que estás demostrando que estás en un análisis del Todo. Pero como nuestra mente no puede analizar el Todo, tenemos que ir fragmentando. Decimos: nos vamos a ocupar del alma humana, del Universo, de la rotación de las almas. Para no perdernos con tantos temas.

Matemáticas de Dios

¿Estudiaste matemáticas por esta rama de la kabbalah que se denomina Guematría?
-No, entré para tener una vía de acceso a la comprensión de ecuaciones, para acercarnos a comprender el infinito.
La Guematría es una rama de la numerología kabbalista. Pero la numerología tiene que ver más con la sinestesia, que es una disciplina actual, que analiza nuestras neuronas. Es una rama de la neurociencia. Analiza la neurona en traducción simultánea (en todos los niveles) Para explicarlo: si ves una botella, ves la forma de la botella y la neurona traduce esa botella en un número. Pero tú no eres consciente de eso. Somos sinestésicos parciales y podemos ser asinestésicos, pero, hasta los dos o tres años de vida todos tenemos sinestesia casi total. Esto quiere decir que si escucho una música puedo provocar la sensación de un sabor, porque la neurona traduce todos los sabores posibles, las formas geométricas, números, colores, las frecuencias de vibración.
Cuando hablamos de números en kabbalah, hablamos de una correspondencia de traducción de toda la actividad neuronal de todos los campos de percepción. Matemáticas vinculadas a la neurociencia.

Física cuántica, ángeles, superstición 
La kabbalah ha sido muy vinculada a la física cuántica, ¿es viable dicha comparación?
-Se acerca mucho, porque la física cuántica está haciendo estudios que los kabbalistas del siglo XVI ya analizaban. Por eso también es interesante entrar en la Física. Estamos con el físico, David Jou, de la Universidad autónoma de Barcelona, permanentemente en diálogos, y él ha puesto dentro de sus obras, postulados desde la kabbalah.
Existen análisis del nacimiento del Universo, en astrofísica, según los postulados de la kabbalah. Te das cuenta, que la ciencia y la espiritualidad van por el mismo camino. Los dioses infantiles, de las religiones tradicionales, se están viniendo abajo.
La gente espiritual necesita también un camino de explicación racional científica, que no es para nada paradójico. Por el contrario, la ciencia está tratando de explicar lo que en kabbalah se entiende como campo intuitivo.
El hombre espiritual que profundiza no necesariamente será acientífico, por el contrario, será muy científico.
Lo que la ciencia nos está mostrando, es que todo es pura energía; es lo que los místicos nos están diciendo hace siglos. Estamos ante una convergencia total. Y como decía Isaac Luria en el siglo XVI, existen pensamientos de toda esa energía. Estamos hablando de energías conscientes.
Entonces cuando los místicos hablan de los ángeles, que las personas piensan que son entidades separadas de la realidad, estamos hablando de energías autoconscientes de la realidad, y que se manifiestan dentro de la realidad. Cuando se habla de desplazamientos de esa energía consciente de la realidad, estamos hablando de ángeles. Un ángel se puede visualizar según la interpretación cognitiva de una persona. No habría nunca superstición. Hay una transformación de información hacia las estructuras que tenemos por condicionamientos de la cultura.
Por ejemplo, un musulmán no va a ver nunca a un Jesús, porque en el ámbito de su cultura, no es así. En Japón hay otros arquetipos, no existe Elías como profeta para ellos. Estamos hablando de simbologías que operan en una visualización dentro una realidad condicionada por lo cultural, pero que son energías que sí se manifiestan en la realidad.
Si somos hiperracionales, como es el estigma de occidente, se puede llegar a toda esa situación reprimida humana. Como decía Ken Wilber, autor de la sicología transpersonal: se puede reprimir este nivel de la espiritualidad. Y ahí aparece la psiquiatría, no digo toda, pero sí gran parte, haciendo un gran daño, porque una persona que tiene estos elementos simbólicos, se la descalifica, «perdió el norte, porque está loca». Todos esos estados son connaturales al ser humano, a no ser que exista un daño neurológico, eso es otra cosa. Pero, la locura explicada, se vuelve sabiduría para la kabbalah.

Una de las Sefirot se enfoca en los ángeles y la energía, ¿cómo entendemos la conexión con ángeles?
-Tenemos que ser conscientes que la kabbalah está enraizada en el hebreo y en la escritura del texto bíblico. La kabbalah tiene mucho de la gramática. Existe una tesis doctoral buenísima, del 2008 (descargable en PDF) de una amiga, María del Rosario Paz Blanco, donde realiza un análisis de Abulafia, dando la razón respecto que la kabbalah es una mística del lenguaje. Nosotros usamos el lenguaje hebreo, porque tiene una doble utilidad: como medio de comunicación y como información arquetípica y simbólica. Cada letra nuestra supone una consciencia arquetípica con la cual nosotros estamos relacionados.
Algo muy radical en la kabbalah, es que toda energía que se manifiesta, es un ángel. Abulafia decía: “…como nosotros tenemos palabras limitadas y la realidad supera nuestro lenguaje limitado. Ustedes roten las letras”. Puede que aquello escrito no te diga nada, pero mueve energía, porque es una representación energética de algo. Indudablemente es la energía que existe del otro lado de la realidad oculta. Se mueve a través de una revelación. Primero se revela el objeto, luego le ponemos un nombre. Primero descubrimos el ordenador luego lo nombramos: computador.
La kabbalah lo explica así: existen tantas energías desde el otro lado. Nos es dificultoso poder, desde nuestra mente, controlarlas desde un punto de vista de definición conceptual, pero lo podemos vincular por la cuestión simbólica y arquetípica. Por ahí tenemos más poder de conexión con campos simbólicos de la realidad. En ese sentido estaríamos más en lo jungiano.
Cada cultura tiene muchos símbolos y sistemas de conexión con la realidad, por ejemplo, los celtas con los druidas, tienen su sistema de conexión con la realidad. Pero, en el fondo, aunque cada cultura lo traduzca de alguna manera, todos estamos hablando de lo mismo.

La consistencia semántica, el secreto (SOD)
Lo que me llama la atención de la kabbalah; es que no es solamente una guía de acceso místico de revelación de lo espiritual. En el marco de las mismas espiritualidades, porque todos tenemos un mismo objeto; si no porque los kabbalistas trataron de escribir, en detalle, estos procesos. Realmente profundizaron, conceptualizaron. Cuando alguien puede dar una conferencia de kabbalah, se nota seriedad. Cuando tú vas a una conferencia de otras espiritualidades, lo que el occidental tiende a percibir que le falta es una inconsistencia interna en el discurso, porque lo que nosotros tenemos, como ventaja, para el occidental es el discurso, su hermenéutica. Siendo la kabbalah occidental, porque la kabbalah se desarrolló en la España de la edad Media. La tradición dice que en Israel. Pero los grandes textos, nacen en el sur de Francia y norte de España. Es la mística occidental más profunda y conceptual.
El occidental se siente cercano a este tipo de mística, porque cuando se explican conceptos no hay divagaciones en la kabbalah. Es seria y aceptable racionalmente.

¿Es la kabbalah la cuna, de lo que después se vende como «paquetes místicos» con otros nombres?
-Comenzando por la teosofía de H.P. Blavatsky, con un gran componente de kabbalah; o la antroposofía de Rudolf Steiner; o la masonería, prácticamente construida con una psicología absolutamente judía. La masonería es una cosa increíble, absolutamente de la kabbalah. Los nombres de Dios están entre los rosacruces y sus análisis. Toda la mística occidental está relacionada, activa o pasiva, con la kabbalah.
De manera curiosa, lo que sucedió es que las fuentes de la kabbalah, quedaron cerradas y en secreto. Nosotros, somos la primera generación que nos estamos adentrando en esos secretos. Eso es lo fuerte. Estamos redescubriendo la kabbalah recién y que por siglos estuvo hermético a diferentes grupos de una élite.

Femenino y Masculino sagrado versus Lilith y Hasatan 

¿Existe machismo en la kabbalah? el feminismo se abandera con Lilith, arquetipo hebreo
-Lilith no tiene nada que ver con el feminismo. Lilith es la parte oscura de Eva. Pero esos son arquetipos. Si les sirve como bandera para sus reclamos, me parece muy bien.
La kabbalah de la que hablaba Abulafia, dice que hay que pensar como mujer. ¡En el siglo XIII! Es decir, nosotros tenemos muy clara la parte femenina. Y el que no tiene clara la parte femenina, pierde una parte esencial de la Unidad. Tenemos que tener estos aspectos bien desarrollados para una buena pareja. Lo que sucede cuando uno no desarrolla sus aspectos, es que el otro debe asumir la parte que le falta al compañero (a). Para cuando el otro la quiere reconquistar ya es tarde. Los grandes conflictos de pareja son emplazamientos de lo femenino y masculino que cada uno tiene. Antes de armar una pareja, primero se deben reconocer en su interior esos emplazamientos.

A propósito del arte del amor y la unidad en la kabbalah, coméntame sobre la raíz del concepto
-En hebreo no existe el acento y por eso se habla de Kaballah. Es con un acento en la A final, kabbalah. Eso quiere decir «saber recibir». Pero también existe otra forma de entender la kabbalah, «ir en paralelo con la realidad”. Es interesante porque si profundizas, kabbalah es el sentido común que el hombre ha perdido. Es una vuelta al sentido común. Es tan sentido común, que la mente no está acostumbrada y nuestra mente no va hacia el campo de la verdad, sino que va hacia el campo del autoengaño. Kabbalah, se traduce en saber recibir. Nos hemos desconectado de la energía del Universo. En hebreo, desconexión, es exilio. Se diría que estás en Golah, que quiere decir exilio. A Golah, le agregas una alef (letra hebrea) y lo transformas en Gueulah, que quiere decir redención. Entonces, si te conectas a la Unidad, estás redimido. En cambio, si no estás en conexión con la Unidad, estás exiliado.
La cuestión del exilio es un tema de conciencia. Como no tengo conciencia, estoy exiliado y, por tanto, no estoy conectado.
Quien no se conecta con esa unidad, que ha perdido, lo conocemos rápido por conflictivo. Alguien que traduce en la realidad un conflicto, es alguien que está desconectado, porque sino, lo único que quieres es estar bien con el otro.No tener problemas. Si aparecen conflictos, son bases de desconexión. Lo que muchas veces sucede es que una persona está conectada y la otra no, entonces el otro recibe ataques. Cuando estamos disociados y no tenemos conexión, tenemos una sombra no integrada, que en términos de kabbalah, es un Hasatàn, no amigable. Con Hasatàn tenemos que amigarnos, si no lo integras y lo desplazas hacia afuera, entonces dices: todos tienen la culpa, me agreden y son una amenaza. Y si no se lo envías al otro y te lo quedas, pero tampoco lo integras, entonces te enfermas.
Desde el punto de vista del sufrimiento y del mal, la kabbalah lo tiene muy claro: Si lo envías hacia afuera eres un conflictivo; si lo pones dentro de ti, te enfermas. La idea es reconocer esa parte oscura; trabajarla, asumirla, integrarla. Ese es el proceso de madurez. Lo que nosotros en el Árbol de la Vida, lo llamamos entrar a Tiferet (una de las 10, sefirot ): la honestidad. Poder decir: éste soy yo, con fortalezas y debilidades. Y si no me reconozco, siempre estaré mal conmigo. ¿Dónde voy a tirar la basura? La kabbalah dice: la basura hay que reciclarla.


-La maldad es producto de la ignorancia. Si cometo un acto malo, aunque sea muy inteligente, la raíz es la ignorancia. Estamos ignorando algo que nos está faltando. El problema es la falta de conocimiento. Cuando uno aumenta el conocimiento se acerca al otro. En la kabbalah tenemos el amor abajo del conocimiento. No está abajo porque es menor, sino porque es el fundamento del conocimiento. Cuando estás amando, asumes el conocimiento. Eres uno con el otro. No eres uno por empatía; eres uno, porque te das cuenta que estás conectado con el Todo y la otra parte también.

¿El concepto del «despertar de la conciencia» pertenece a la kabbalah?
-Así es. Estamos en la era de los últimos pasos del Mesías. El final del 6000. El final del León o la época de Guevurà. En los próximos 200 años, dice la kabbalah, se terminará la policía, los ejércitos, los Estados. El poder se va a modificar. Internet ya está planteando un poder transversal. Cambian las jerarquías en el poder. No es que desaparecerá el poder, pero se va a reformular.
Para que venga una nueva distribución del poder, tiene que haber un cambio de conciencia en cada uno de nosotros; detectar que ese poder vertical deje de operar. Para la kabbalah primero debe haber Teshuva; que es «la transformación de la conciencia personal». Para que luego la sociedad cambie. No es un cambio de la sociedad hacia el individuo; es un cambio del individuo hacia la sociedad.

Letras Hebreas

¿Por qué es importante la meditación con las letras hebreas y los 72 nombres de Dios?
-Porque las letras son portales simbólicos de conexión. Hay que estudiarlos. Se estudian las 22 letras hebreas y los portales. Existen portales en muchos niveles. Los 72 nombres de Dios están en Yetzirah.
En el universo de Briah tenemos el mantra Ana Becoaj, por ejemplo, que abre experiencias a ciertos niveles (ángeles). Las experiencias conllevan a revelaciones de un tipo de información. La kabbalah apunta a que el portal sea efectivo o no. Puede que una persona diga: no me conecto con esto; me conecto mirando la naturaleza. No hay importancia en el método que cada alma tiene. Lo que importa es que esa información se integre para su crecimiento personal, es decir, para la rectificación del alma, de su tikkun.

¿Tikkun es karma?
-No es exactamente la misma palabra. Es algo parecido. Es la rectificación del alma. Lo que el alma vino a trabajar, pero lo que el alma vino a trabajar, es todo el Árbol de la Vida que se tiene que mover. Desde la más baja de la materia a la más alta. Somos almas encarnadas, porque la materia tiene su función. Por eso vengo y me reencarno, porque tengo que rectificar.

Entonces Mario, no vinimos a sufrir, sino a realizar y mover la energía en este mundo material. Explícanos lo material, la ley de la abundancia en la kabbalah
-Los grandes kabbalistas dicen Keter está en Maljut, es decir, «el secreto está en la materia». En lo profundo de la materia se puede encontrar prácticamente todo, como último velo que te impide ver la realidad. No es malo en sí misma. Es negativa en función del velo. El velo manifiesta la energía de los átomos. Y si tu cuerpo es la manifestación del amor: energía interior que sale a manifestarse, y está siendo bien utilizando, entonces la materia es un instrumento poderoso.
El problema está en perderse, al no tener alineada la energía interior con el instrumento, es decir, volverse loco con la estética, porque lo único que le interesa es el instrumento y no, el instrumento al servicio de lo que está. El instrumento está al servicio de algo. La kabbalah dice «que toda existencia, tanto en el campo de la materia como de la energía, tiene una función». Nosotros ignoramos la función. Y, cuando encontramos la función entendemos cómo funciona la espiritualidad. La espiritualidad se podría definir como la búsqueda de las funciones de Todo.

¿Qué es el Midrash?
-El Midrash es bueno porque es una exégesis (interpretación) que trae parábolas. Ciertas enseñanzas que se vuelven más populares para que las personas entiendan.
A veces la kabbalah se puede tornar muy teórica y compleja, entonces se bajan a pequeños cuentos, narraciones, meditaciones, para explicar. Son niveles, no de secreto, no de Sod. Son interesantes, son perlas de la enseñanza. Jesús actuaba por ahí con esas perlas. Hay parábolas muy potentes en el cristianismo.

Jesús y la Kabbalah 

Posees un destacado trabajo sobre el estudio de Jesús de Nazaret. Has investigado in extenso sobre él…
-Profundamente. Casi todas las enseñanzas de Jesús de Nazaret están dentro de los estudios de la kabbalah, cito a Najman de Breslov. Si tomamos todas las enseñanzas de Jesús y las comparamos con los grandes kabbalistas a lo largo de la historia, la gente se quedaría asombrada de que nosotros estudiamos, prácticamente, toda esa estructura ideológica de Jesús. Un judío místico del siglo I. El vivió y murió como judío.

¿Es posible explicar los 5 niveles del alma a un niño? Una madre, por ejemplo, interesada en llevar esta enseñanza a sus hijos…
-A un niño no sé. Quizá el consejo a la madre. Aunque un niño, por su naturaleza, los debe conocer mejor que nosotros…
El consejo a una madre es que trata a un alma. Como las almas vienen por rotación, pueden haber grandes sabios en las almas de nuestros hijos. Por ese motivo hay que tenerles mucho respeto. Esos niños pueden venir muy evolucionados. Eso como primer asunto. Segundo, un amor ordenado. Amor con disciplina y disciplina con amor. Un amor sin disciplina es difícil. Se deben tener ciertas reglas, y si existen sólo reglas también sería peligroso. Los niños tienen las más altas percepciones que los adultos. Por eso hasta los 6 ,7, 8 años tienen pesadillas, sueños, ¡ven las almas! Nosotros venimos diciéndoles que no tengan miedo y que eso no existe, y el niño lo sigue viendo. Lo que tenemos que decirles es: que no tengan miedo que eso exista. Yo a los 8 años le dije a mis padres: «vi a mi abuela» (fallecida). Me respondieron: «bienvenido a la familia. Puedes hablar con tu abuela cuando quieras…».
Tomar la espiritualidad naturalmente con los niños, van a ser sanos y felices. Pero si le vamos a decir que todo lo que ven es mentira, primero le cortamos todas su posibilidades de fantasía y manifestación. Luego les cortamos las intuiciones reales con el otro lado…
Proverbios, el texto bíblico dice: educa a tus hijos según su camino. No dice: «según tu camino». Hay que ver cómo se manifiesta el camino de su alma. Tratar de guiarles en su camino. Que no sea tu clon…
Tenemos en occidente un problema; en oriente no lo tienen (ahí existen otros problemas), queremos controlar el saber. Los conceptos nos dan pautas de control del saber. Y lo que hay que hacer es saber, ¡no controlar el saber! Es muy desgastante. Controlar el saber es egótico.

Plantas Maestras, pautas de vibración

¿El consumo de las plantas Maestras, es peligroso en el proceso de despertar de la conciencia?
-No es que no se valore el esfuerzo de sus procesos. Es tema, en el sentido de saltarse etapas, de ir rápido: consumirlas y tener una iluminación, mirar el otro lado “rápidamente”. Mirar el otro lado y que te lleve a Dios.
Medita, estudia, enamórate. No vayas a la iluminación sin integrarla. La kabbalah dice que hay que integrar esas iluminaciones. No es necesario tomar Ayahuasca, por ejemplo, para ver el conflicto con tu madre; es necesario ver el conflicto y ver cómo lo vas a resolver. Está también el concepto nefasto del “retiro”, la gente «se retira».
En kabbalah para encontrar la iluminación, cada vez te involucras más en el mundo, es al revés. Yo estoy en contra de los retiros. Creo que hay que buscar la luz en el mundo, dentro de la materia; observando cómo la gente lucha por su sustento diario. Darse cuenta.

¿La kabbalah explica la necesidad de equilibrio en el ecosistema?
-Cada dimensión posee una frecuencia vibracional. Y tenemos que ir vibrando equilibradamente en cada una de ellas. En el Árbol de la Vida se llaman Sefirot. Son campos vibracionales, que son 10. La kabbalah es 10D. Compatibilizar energéticamente. A veces no somos capaces de hacer un centro de energía de las diez.
Somos parte de la naturaleza, y si nos definimos frente a la naturaleza habría una distorsión absoluta. Es una locura que provoquemos esa distorsión, nos vamos a terminar suicidando. El concepto de Tierra es Adamá en hebreo, que significa Tierra. De ahí proviene la palabra Adam: el producto de la Tierra. Si destrozamos la Tierra y la dañamos ecológicamente, tiene una implicancia directa sobre nosotros, porque estamos dentro del sistema. No estamos divididos del sistema.

¿Qué es la Emunah?
-Emunah proviene del hebreo que es Uman, que significa entrenamiento. Entrenamiento quiere decir que yo adquiero confianza. Eso crea el círculo virtuoso que produce voluntad. Una voluntad de transformación. Transformarse en hebreo se denomina Tefelin y desde ahí el nombre tefila, que quiere decir rezar. Entonces cuando uno reza, se transforma. Una cosa es un rezo mecánico y otra cosa es tener Kavana, intención, concentración. La Tefila con Kavana quiere decir que estoy conectado.
La idea es que el kabbalista esté conectado todo el día, en todo momento, no sólo cuando hay oración. Al principio, la gente no está conectada todo el día. Lo que hace es practicar en la oración, la meditación, para aprender como conectarse.

¿El rezo debe ser en hebreo?
-No necesariamente. Najman de Breslov, tiene una frase muy bonita que señala: “en todas las lenguas nos conectamos con Dios”.

Más información del entrevistado en: Escuela para formar maestros de kabbalah: www.mariosaban.com