La oportunidad para rescatar las preguntas… y responderlas

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Por Valentina Gutiérrez
Terapeuta holística @vale_terapeuta

Esta semana he escuchado a muchas personas, tanto de Chile como de Latinoamérica, decir que el mundo se cae a pedazos. Las revoluciones, violencia, pandemia y manifestaciones sociales que empujan a tener cambios nos han dejado desconcertados, como si no hubiera un norte a seguir. Incluso se ha vuelto viral la frase: “moverse de país, sobre todo en Sudamérica, es como cambiar de camarote en el Titanic“, porque aparentemente nadie sabe qué es lo que se viene a la vuelta de la esquina y desesperados, estamos buscando un ancla que nos explique racionalmente lo que está pasando. Gran parte concluye que estamos en un cambio que nos remueve a fondo como sociedad y ser humano. Varios consultantes me han comentado sobre un sentir que los está llevando a reconocerse. Una energía, un fuego interno que brota desde las entrañas y que los está impulsando a cuestionarse el sentido de la vida llevado hasta ahora. Lo describen como una sensación dominante, pero, a la vez, calmada; pasan desde puntos altos de miedo hasta una absoluta tranquilidad. Lo interesante es ver que todos ellos están profundamente conectados con lo que ocurre tanto afuera como internamente, viviendo un proceso importante que quizás los lleve a hacer cambios estructurales y profundos en sus propias vidas.
Ya mucho se ha hablado de la transición a la nueva conciencia planetaria, ahora la pregunta que me hago y que te hago a ti como lector es ¿cuál quieres que sea tu rol en esta metamorfosis?, ¿te vas a enfocar en expresar tu negatividad en los comentarios o te pararás desde el ángulo del bien común? O quizás preferirás ser testigo silente de esta muda universal o te moverás como nunca antes para  ayudarte a ti mism@ o a los demás.
Sea cual sea tu postura ante la transformación generalizada, finalmente todos estamos aquí por alguna razón, no nos ha tocado ser parte de esta evolución por casualidad. Aquí se conjuga un proceso externo con el interno, las aceleraciones o las pausas que nos hemos visto obligados a tomar. Ahora está en nosotros vislumbrar las pistas que nos está dando el entorno.
Esos indicios entregan una tarea íntima que debemos captar, la cual no importa desde dónde la enfoques mientras estés en curso de distinguir “ese algo”. Quizás lo que creías como bueno no lo era tanto, tal vez reafirmaste tus convicciones sobre esa ideología que te gustaba, asumiste que no estabas hech@ para tu ocupación o simplemente te diste cuenta de que es hora de cambiar ese hábito que tanto te molesta. Sea cual sea la forma, es tu proceso y debes respetarlo como tal.
Como explicó el filósofo Gastón Soublette  en un medio de comunicación, no es que  esté la pandemia por un lado, las protestas al frente y tú en la otra esquina. Estamos todos conectados con lo que está sucediendo allá afuera, somos parte del mismo fenómeno e incluso ¡más de lo que creemos! Conectemos entonces con nuestro sentir preguntándonos ¿Qué estoy sintiendo ante esa crítica?, ¿qué cambios puedo hacer para sentirme mejor?, ¿reaccioné como realmente quería? Poco a poco las señales van apareciendo como farolitos en el camino y eres tú quien decide si seguir ese sendero o no.
Quiero terminar con una frase de Alejandro Jodorowsky que rescaté de unos tuits perdidos y me hizo sentido, porque no se trata de revolucionar toda tu vida de un momento a otro, simplemente de tenerse más fe, conocerse más y reconocerse cuantas veces creas necesario.

“Con paciencia infinita el universo mendiga cada día tu confianza”.

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