Las Danzas de Paz Universal son una meditación en movimiento, una plegaria corporal con desplazamientos simples y canto repetitivo de palabras de alta vibración, que  conecta al círculo de danzantes, con alegría, armonía, relajación, el arraigo y el amor. Los participantes forman un círculo tomándose de las manos mientras el líder enseña la melodía y los movimientos para cada danza.
Cada danza es fácil de aprender y no necesita experiencia previa, por lo que cualquier persona puede ser partícipe si lo desea. Asimismo, las canciones empleadas utilizan frases sagradas que vienen de diversas tradiciones espirituales del mundo.
A Chile, las Danzas de Paz Universal (DPU)  llegaron a través del maestro Yakzan (Hugo Salvador Valdés, 1937-1993) quien vino por primera vez en 1978 y continuó visitándonos durante 13 años, tiempo en el cual entabló una profunda conexión con Tach Loreto González Lorca, líder y mentora en Danzas de Paz Universal quien dio continuidad a su legado.
Desde hace cinco años Roxana Campos(http://miradamaga.cl/limpiando-sanando-uniendo-el-cielo-y-la-tierra/ ), actriz, maestra de humitos sagrados y líder certificada y mentora en entrenamiento de las Danzas organiza campamentos o retiros de gran conexión. «Esta inspiración surge en mí- explica- después de visitar algunos campamentos en otros países y experimentar ese estado de gozo, de conexión, de éxtasis divino…Sentí que esta experiencia era algo que mis herman@s chilenos debían vivir, así es que me di a la tarea junto a mi querido amigo y mentor Jorge Calero Colombiano de desarrollar este sueño con mucho amor,  respeto, pasión, fuerza y esperanza».
En Chile, los campamentos de Danzas de Paz Universal (D.P.U.) responden a la necesidad de seguir envolviendo de inspiración a personas que aman danzar y además van comprometiéndose en el camino de liderar grupos de D.P.U. como  práctica espiritual, la cual permite paulatinamente la transformación interior, moviendo a estados ascendentes de encuentro profundo con la Unidad Divina.
El primer campamento  2015 «Alimentando el Corazón»; segundo campamento 2016  «El elixir de la Unión»; tercer campamento 2017 «En las huellas del Maestro»; cuarto campamento 2018 «El espejo mágico» y este año, se centra en «El quinto elemento».
Según su organizadora, «el quinto elemento» empuja suavemente el proceso de despertar que se ha producido en los cuatro campamentos anteriores; provee de un perfume especial al camino ya sembrado. Y contaremos con dos grandes presencias de la familia mundial de las Danzas: Pir Shabda Kahn de Estados Unidos (maestro Sufi de renombre internacional. Discípulo directo de Murshid Samuel L. Lewis, creador de las Danzas de paz Universal, y director espiritual -Pir- del Sufi Ruhaniat)  y Darvesha MacDonald de Estados Unidos (Murshida de la Ruhaniat y presidenta del Consejo guía para las Danzas de Paz Universal a nivel global).

«En la consonancia de nuestros 5 Elementos»
El lugar en que se realizará este encuentro es Punto Zero,  un lugar ubicado en San Felipe, Putaendo, en los faldeos de la Cordillera de los Andes (Hora y media de Santiago). Este campamento es de carácter Internacional por lo que se esperan danzantes de todo el mundo.  Ya hay confirmados de Ecuador, Colombia, Hawai, Estados Unidos, entre otros.
Si deseas más información o ser parte de esta experiencia puedes contactar a Pamela: +569 3397 9860 Roxana (Inglés): +569 9789 0161 Paloma: +569 51681626 o escribir a danzaspazchile@gmail.com,danzaspazchile@gmail.com En facebook puedes buscar @DanzasPazChile

Entrevista y Video del Maestro Sufi Pir Shabda Kahn

A continuación damos a conocer una entrevista realizada al maestro Pir Shabda como parte de una película dirigida por Anahata Iradah, sobre las danzas de la paz. Esta entrevista se realizó antes de el maestro se convirtiera en Pir y fue concretada por Kabira Kirby en un campamento sufi. Este material concluyó también en un CD llamado River of Guidance donde se entremezcla la entrevista con la música del maestro.

«Deseamos experimentar todo comenzando en Dios, y reconocemos que la realidad, que está fuera de la forma, toma forma y se manifiesta como compasión y misericordia.
Estoy tan feliz de tener esta oportunidad de compartir algunos de mis sentimientos y pensamientos, recuerdos y esperanzas para el futuro. Soy un discípulo de un maestro sufí llamado Murshid Samuel Lewis, y él fue discípulo de un ilustre maestro sufí que trajo el sufismo desde la India al mundo occidental por primera vez en 1910, Pir o Murshid Hazrat Inayat Khan.
Murshid Samuel Lewis nació en San Francisco, se crió en una familia judía, se interesó por la espiritualidad en la década de 1920, luego se interesó en el Zen y estudió sufismo y Zen uno al lado del otro. Cuando lo conocí, él ya había estudiado no sólo esos dos senderos, sino también el sendero Hindú con Papa Ram Dass o Swami Ram Dass, un hermoso yogui Hindú despierto. Estudió los misterios cristianos y de la kaballah.
Yo lo conocí en 1969. Yo había estado estudiando con Baba Ram Dass, anteriormente Richard Alpert. Había pasado un verano con él en una comunidad. Yo había estado en silencio, había meditado, hecho yoga, muy puro, vestido de blanco. Había conocido las Danzas de Paz Universal en un campamento al que fui invitado por Pir Inayat Khan Vilayat, el hijo de Hazrat Inayat Khan. Cuando conocí las Danzas, me sentí muy profundamente atraído. Murshid Wali Ali, con quien me había hecho amigo en el campamento, dijo: ¿Por qué no vienes y conoces a Murshid Sam, mi maestro? Llegué y lo conocí y nunca lo dejé.

Crecí con la música
Cuando tenía 13 años empecé a tocar guitarra. Cuando me convertí en un Yogui –en mi concepto, no un verdadero Yogui– me distancié de la guitarra. Pensé, voy a dejar el mundo atrás, he dejado la música atrás. Y cuando llegué a Murshid Sam y las Danzas, por suerte, había tratado de regalar todo, incluso había tratado de vender mi preciosa guitarra, pero no se había vendido y todavía la tenía, y la tomé de nuevo y me convertí en un guitarrista y tamborilero de Murshid Sam y de las danzas.
Fui muy afortunado pues cuando yo estaba todavía con él mientras estaba vivo tuve que volver a la costa este; mi padre tenía una operación de cadera. Mientras yo estaba en la costa este, llegó una carta al correo de parte de Murshid. «Voy a estar llegando a la costa este por cinco semanas, viajando por Nueva York y Boston. ¿Tienes tiempo y sería posible que fueras mi asistente?» Yo estaba muy emocionado. Viajamos durante cinco semanas. Toqué el tambor y la guitarra en sus reuniones y lo apoyé en las Danzas, recibí todas esas bendiciones en esta relación cotidiana con él.
Volvimos de la costa este en el otoño de 1970. En sus clases nos empezó a enseñar a partir del texto de Aqibat, de Hazrat Inayat, la vida después de la muerte, y sus comentarios Aqiyabat. Hizo hincapié una y otra vez en que la conexión entre el maestro y el discípulo no es de ninguna manera dependiente de que el uno o el otro estén en el cuerpo. Y entonces, para nuestra sorpresa, el 28 de diciembre, un lunes por la mañana, se cayó por unas escaleras, sufrió una conmoción cerebral, entró en el hospital, y aún así casi todos nosotros pensamos que iba a volver, era tan saludable y tan vital. Él murió el 15 de enero de 1971.
Esa lección que había dado estaba tan fuertemente arraigada en mi corazón que de alguna manera estaba la pérdida del maestro físico, pero la conexión parecía siempre presente. Ahora estamos en el año 2005, casi 35 años después, y en todo caso la conexión se hace más y más fuerte cada día, sintiendo su guía, sintiendo la guía de Hazrat Inayat Khan. Hazrat Inayat Khan sabiamente nos enseñó que hay un maestro, el Espíritu Guía de todas las almas, que dirige constantemente a todos los seguidores hacia la luz. En otras palabras, toda la guía es la voz de ese Espíritu de Guía, de la realidad eterna que todo lo penetra. Y así como uno siente la guía de su maestro y de sus maestros, realmente sientes que todo procede de una fuente.
Era el verano de 1969. Había 35 personas, al menos 20 de ellos eran discípulos de Murshid Sam, y las Danzas acababan de nacer, tal vez tenían seis u ocho meses, un año de edad. Era 1969, fue un momento de gran despertar, del florecimiento del amor. Aquellos de nosotros que éramos jóvenes de alguna manera sufríamos un cambio. No estábamos interesados ​​en el poder, estábamos interesados ​​en el amor, queríamos la amistad despierta y el amor y la bondad; no sabíamos cómo, pero sabíamos que eso era lo que nos estaba llamando; y aquí ves estas Danzas y la gente tomando sus manos en círculo y cantando y todos viéndose tan hermosos, era abrumador, era tan encantador; yo era como una polilla para la llama.
Realmente es lo que me atrajo a venir a San Francisco y conocer a los fundadores de estas Danzas. Así que en cierto modo eran muy instrumentales al llevarme hacia Murshid Sam Lewis. También los experimenté en el contexto de alguien que a esa edad, 20 o 21, sabía en ese momento que mi vida estaba dedicada a despertar. Estaba muy confundido con lo que era el despertar. Pensé que tenías que ser un yogui, que no deberías tener posesiones, entrabas en una cueva y te sentabas allí y después, 1,2,3,4,5,6 y estás iluminado. ¡Esto parece estar tomando más tiempo de lo que pensaba! Entonces entendí las Danzas en el contexto de un camino del despertar, un camino de amistad.
En ese momento había 10 Danzas, 15 Danzas. Entonces Murshid Sam murió y ahora las Danzas se nos habían encargado a nosotros. Ahora aquellos de nosotros que estábamos llevando las Danzas adelante, los pocos de nosotros que estábamos enseñando las Danzas, creamos un pequeño manual de las Danzas con las 15 Danzas que podíamos recordar. Luego vino gente nueva que ni siquiera había conocido a Sam. Se interesaron en las Danzas y ahora nuevas Danzas estaban llegando. Entonces Murshid Saadi llegó y se convirtió en un enorme colaborador de las Danzas. En un determinado momento él sintió la guía para crear un centro para las Danzas para que las Danzas pudieran estar disponibles para el mundo sin tener que estar en el contexto sufí.
Murshid nos había dicho muchas veces que estas Danzas eran para el mundo y que se extenderían por todo el mundo, y que él llegaría a ser exponencialmente famoso. Porque en ese momento, 150 de nosotros lo conocían. Tan extraordinario como lo es hoy que las Danzas están en 50 países – y cuando digo que están en un país, si dices que están en Estados Unidos, tal vez hay cientos de círculos de las Danzas en Norteamérica, no uno – no estamos sorprendidos. Mi maestro me dijo eso. Eso es lo que dijo que sucedería. Escuché y de alguna manera sentí que estaba en lo cierto.
Así que las Danzas se han extendido por todo el mundo, en diferentes idiomas, en diferentes culturas. Son un vehículo fenomenal. La sensación si te paras en un círculo y simplemente tomas las manos con las personas a tu lado y sientes lo que es eso, en sí misma es una revelación.  La simpatía y la amistad que sientes en una comunidad de gente combinando el ritmo y la música y el sentimiento juntos, invocando la sabiduría de los místicos del pasado y utilizando los lenguajes sagrados traídos a través de ellas.
La lengua sagrada es realmente el sentido de que el sonido tiene un efecto aparte del significado. Mediante el canto de estos sonidos sagrados, lo que significa es evocado en tu corazón. Si el sonido significa apertura, entonces la apertura sucede, no es un concepto mental. Es como si intentas levantar una piedra por ti mismo, puede que no seas capaz de hacerlo si es una roca grande, pero si tienes suficientes personas hay una gran cantidad de energía. Esto es cierto en el reino del sentimiento, en el reino del pensamiento. Estos círculos de Danzas son hermosos vehículos de simpatía, de fortalecimiento, de fuerza, de bendición y de curación.
Tengo la oportunidad de viajar literalmente por todo el mundo para compartir el mensaje del amor, la armonía y la belleza. Me siento muy bendecido de tener las Danzas de Paz Universal como un vehículo para ayudarme a hacer esto. Literalmente acada lugar a donde voy, estoy con mi guitarra. Antes de comenzar la enseñanza con mi boca, “Todos tomen sus manos, formen un círculo, vamos a entonar y cantar.» Así entonamos y cantamos durante una hora o 45 minutos. Ahora las mentes están tranquilas, se desarrolla el sentido de comunidad y amistad. Ahora podemos sentarnos y ahora cuando hablo siento mucha más facilidad para que este mensaje sea recibido, y entonces me siento muy agradecido de tener estas Danzas como una forma de ofrecer comunidad, ofrecer familia, ofrecer ritmo y fortalecimiento para la vida de la gente.
Me pregunto ¿cuáles son mis esperanzas para mi comunidad espiritual, para este rico río de bendición y linaje en que nos encontramos?
Por un lado, me ha tocado tan profundamente y me ha ayudado, incluso en la etapa en la cual estoy, realmente a disfrutar de la vida, a tener una sensación de plenitud, a tener esa experiencia de la vida no basada en las circunstancias en las que me encuentro, sino a encontrar un río de alegría interior y tranquilidad que apoya todo lo que está sucediendo. Si puedo comunicar esto a los demás y profundizarlo en mí mismo, esto sería maravilloso.
Pero lo que realmente espero para nuestro linaje es que muchas personas puedan florecer en una realización realmente extraordinaria, que puedan convertirse en la prueba del linaje, que el linaje de generación en generación no sólo va a ser alguien diciendo «Oh, mi maestro tuvo estas experiencias.” Bueno, mi maestro las tuvo, yo las estoy teniendo, te las estoy ofreciendo, me gustaría que sucedieran estas cosas en ti para que en cada generación el mensaje siga viviendo plenamente. Para que no sea solamente una memoria histórica de algo grande que le ocurrió a la generación anterior.
Creo que éste es mi mayor deseo para este linaje, que siga viviendo, estando vivo, para servir a la gente y para traer belleza y felicidad al mundo. Mi deseo es que todos encuentren un camino hacia su corazón, hacia la profundidad de su corazón, hacia su verdadera naturaleza. Es mi sentir que la esencia de ustedes y la esencia de todo es lo mismo.  Lo que es la vida en nuestro ser es la realidad que todo lo impregna, el amor incondicional, lo que llamamos Dios, lo que llamamos el Dharmakaya; la esencia de ti, la esencia de todo es lo mismo. Mi plegaria es que todos despertemos a esto.

Acá podrás ver el video en inglés de la filmación River of Guidance