La idea de un tiempo absoluto se acabó con la aparición de la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein. E incluso uno podría indicar que cada observador tiene su propia medida del tiempo. En otras palabras, la elección del sistema de coordenadas temporales es arbitraria y está íntimamente relacionada con el ambiente de cada observador. Por eso me gusta preferir el tiempo del Calendario Maya.

De los 40 calendarios vigentes en el planeta el más exacto –junto con el calendario científico– es precisamente el Calendario Maya. Su principal cualidad radica en su capacidad para sincronizar mejor al ser humano con los ciclos de la Tierra y la galaxia Vía Láctea.  Esto porque los mayas pensaban que en la sincronía con la Naturaleza estaba la verdadera medida del tiempo, no en un reloj o en una noción de duración como las horas o los días, sino en la capacidad de coordinar a la sociedad con las estaciones del año, las fechas para cosechar, plantar y trabajar. Una cualidad ecológica que resulta esencial para quien, verdaderamente, desee proyectar la vida de la Persona Humana con esperanzas a un Tercer Milenio.

Igualmente las virtudes de este calendario ancestral pueden ser de mucha ayuda para el futuro de Sudamérica, ¿en qué sentido? Por ejemplo, es un calendario que divide un año de 365 días en 13 meses perfectos de 28 días, correspondiente a 52 semanas perfectas de 7 días, lo que suman 364 días; más el día «Fuera del Tiempo», el cual se conmemora cada 25 de julio, y que sirve para acomodar el ciclo espiral del tiempo de un año.

El Día Fuera del tiempo no es un día cualquiera, sino un feriado para dedicarlo al perdón y a la celebración artística, y además corresponde al momento exacto en que la Tierra se sitúa entre el Sol y la estrella Sirio, señalando una medida astronómica que se enlaza con las Pléyades aún más lejanas, un lugar donde, según la leyenda, se ubicaría el origen cósmico de la Civilización Maya.

calendario-maya-2012Uno podría decir que el Calendario Maya, con sus 13 meses de 28 días, es un calendario armónico, y matemáticamente es un 60% más exacto que el actual calendario Gregoriano que usamos, pues está basado en los ciclos del Sol, pero sobre todo en los ciclos de la Luna y de la mujer. Así es como el tiempo que transcurre entre Luna llena a Luna llena, cuenta con una duración de 28 días, lo mismo que ocurre con el ciclo promedio de menstruación femenino. Esto significa que este calendario mide los meses por los 28 días que dura una Luna llena.

Por otro lado, una de sus grandes ventajas es que las fechas de cálculos son sorprendentemente simples: El primer día de cada mes es siempre un domingo y el último día de cada mes es siempre un sábado, y el día de un cumpleaños, cada año estará siempre en el mismo día de la misma semana.

Sobre estas virtudes del tiempo del Calendario Maya, un suceso como el comienzo de una nueva Cultura Sudamericana es algo posible en el tiempo, lo cual puede ocurrir en un punto particular del espacio y en un instante específico.